Medio: La Patria
Fecha de la publicación: miércoles 16 de enero de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Tanto los candidatos del oficialismo como de la oposición deberían entender que tienen una grave responsabilidad ante el pueblo y, en aras de servir a todo el país, deberían mostrar conductas más acordes con la realidad que se muestra oscura por lo que pudiese ocurrir puesto que hay preocupación y hasta desconfianza por las conductas que pudiese mostrar el Tribunal Supremo Electoral porque se temen fraudes que favorezcan al candidato que pretende la cuarta reelección.
El candidato oficial, siendo Presidente de la República y, además, presidente de seis federaciones de cocaleros del Chapare, realiza su campaña con gran despliegue publicitario y entrega obras en muchos sitios, obras que no deberían ser instrumento de la campaña electoral, ni medio para convocar al voto, puesto que se trata de una campaña que debe mostrar programas e intenciones sobre lo que se piensa hacer en ejercicio del gobierno.
Candidatos de todos los grupos llevan sobre sus espaldas la responsabilidad de comprender que ellos deben intervenir en el proceso electoral con miras a servir al país y no servirse de él; que sus intenciones estén enmarcadas en programas realistas y factibles de realizar, en el respeto a la Constitución Política del Estado, a las leyes y con el compromiso de velar y respetar los derechos humanos. Tienen, en todo caso, la obligación de respetar a quienes muestren desacuerdos con ellos porque es su derecho disentir y confrontar ideas o programas que no están de acuerdo con sus criterios, ideas, pensamientos y costumbres. Tienen la responsabilidad de no forzar la voluntad de nadie, ni ofrecer dádivas o concesiones marginales a lo legal y estrictamente justo, que no lastime ni ofenda el honor y dignidad de las personas porque no debe ser la obsecuencia partidista o las amenazas las que fructifiquen en votos, las que aseguren el triunfo ni menos las que afecten la conciencia y el criterio libre de cada ciudadano que, conciencialmente, sabe por quién votará, así haya sido amenazado o recibido promesas de beneficios posteriores a las elecciones.
Los políticos y candidatos tienen la responsabilidad de respetar y honrar al pueblo no mintiéndole ni engañándolo ni prometiéndole políticas, obras y realizaciones que están muy lejos de ser realidad, porque todo ello dependerá, en su momento, de las posibilidades y circunstancias en que viva el país.



