Medio: El Día
Fecha de la publicación: viernes 11 de enero de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Desde el punto comunicacional hay un desafío interesante debido al constante sentimiento que se viene generando y no anda siendo atendido, la creciente decepción hacia la oposición y la frustración que se va construyendo ante una posible victoria de la dupla oficialista.
Si dividimos los tiempos para conseguir objetivos, hay 3 etapas fundamentales que tenemos que tomar en cuenta: La primera que es la de enero hasta mayo para posicionar un candidato y todos sus valores para que sea tomado como un referente de oposición mediante las encuestas (No las tradicionales a la que se está tendiendo a realizar en estos momentos, sino las de recolectar digitalmente comportamientos / hábitos / gustos y/o preferencias de los votantes y medirlo con la recepción de mensajes entre sectores sociales y medios tradicionales).
La segunda etapa que comprende mayo hasta julio es para eliminar al tercero en carrera -Dupla oficialista (1), dupla opositora (2) y dupla opositora (3)- donde se concluya en una polarización para la recta final. En esta etapa es donde se realizan los apoyos y afiliaciones para lo que será la campaña dura que realizará la dupla opositora (2) contra la dupla oficialista (1).
Desde julio hasta octubre es la campaña más mediática, con el despliegue completo de todas las estructuras que harán la campaña frente al oficialismo. Entre las tareas que además de conseguir el voto, deberán ser la de incentivar la constante fiscalización de cada proceso para las elecciones y tener una reacción casi inmediata en terreno para las grandes probabilidades de irregularidades que se esperan para estas elecciones generales.
Esta etapa es la más crucial de todo este proceso porque deberá enfocarse en promover la movilización del electorado opositor y sembrar inseguridades entre el electorado oficialista para lograr así en mayores probabilidades una posible aceptación a las ideas de la otra dupla opositora (2).
Si creemos que con lo que se está haciendo ahora podremos ganar, estamos aún lejos de entender que no llegamos ni a quitarles los 2/3 al oficialismo. Con las acciones actuales, no llegamos a atender los puntos que al principio mencionaba. La decepción entre lo nuestro y la frustración frente a ellos que terminará convirtiéndose en la sumisión silenciosa que cierre este ciclo democrático por completo así como sucedió en Venezuela o Cuba.
Más adelante tendremos que criticarnos y analizarnos del porqué llegamos a este panorama difícil, pero de acá a 290 días necesitamos mirar para adelante y adaptar nuestras herramientas para lo que significa la última elección de resistencia a la dictadura y la última oportunidad que tenemos para el batacazo.



