Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: martes 04 de diciembre de 2018
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Este sábado 8 de diciembre es la fecha límite para que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) convalide los diferentes binomios presentados tanto por el gobernante MAS-IPSP, como por los partidos y coaliciones de oposición.
La estrategia esta semana parece ser clara, activar la movilización opositora a escala nacional y la propaganda internacional contra el gobierno de Evo Morales, quien con la maquinaria electoral del MAS-IPSP y los logros alcanzados en 12 años es el principal candidato a ganar las elecciones de 2019.
Por un lado, diversas plataformas ciudadanas, que nunca dejan traslucir a quién representan, cuántos miembros las componen o quién las financia, han enviado una carta al TSE solicitando participar de la sala plena que tomará la decisión sobre la aprobación de los diferentes binomios.
Al mismo tiempo, tres marchas salen desde Konani, Chulumani y Chaparina para llegar a La Paz el jueves 6, día para el que diversas organizaciones han convocado un paro cívico de alcance nacional.
El derecho a la protesta es parte fundamental de los derechos civiles y políticos que tenemos como ciudadanía, y mientras éste se ejerza sin presiones, y sobre todo, sin violencia, es algo positivo para saber si las 32 plataformas ciudadanas representan realmente a un sector de la población, o son sólo 32 grupos de WhatsApp.
Al mismo tiempo, el candidato presidencial de los Demócratas ha viajado a Washington para presionar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que se pronuncie sobre el resultado del referendo del 21 de febrero de 2016.
El viaje es mera propaganda de guerra electoral, pues en primer lugar el resultado del referendo se ha respetado, y por eso no fue modificado/reformado el artículo 168 de la Constitución Política del Estado. La lectura del Tribunal Constitucional es lo que hacen los tribunales constitucionales de todo el mundo, interpretar las constituciones que fueron escritas de manera amplia para ese mismo fin, y además intentar hacer siempre la lectura más progresista posible en el marco del respeto a los derechos civiles y políticos de toda la ciudadanía.
Además, Ortiz parece ignorar los procedimientos de la CIDH, que examina los casos durante años antes de tomar una decisión, que en todo caso sería contra una acción de gobierno y nunca contra una decisión del máximo órgano constitucional.
Queda claro, por tanto, que la estrategia de la derecha para esta semana es calentar las calles e intentar movilizar a la oposición contra el binomio Evo-Álvaro por un lado, mientras intenta deslegitimar al gobierno en el ámbito internacional.
Es muy previsible que esas dos variables, movilización opositora y ruido mediático internacional, sean las dos constantes opositoras durante todo 2019.
Sería deseable que la oposición fuese más responsable y presentara su proyecto de país que propone a la ciudadanía para el período 2020-2025, porque enfrente tiene la mejor gestión de la historia de Bolivia y a un instrumento político que bajo la forma de partido-movimiento es el más grande del país, y un liderazgo muy sólido que ya ha demostrado su fortaleza en diferentes citas electorales durante los últimos 13 años.