Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 03 de diciembre de 2018
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Acabo de tomar una de las decisiones más difíciles, más complicadas de mi carrera política. Lo he hecho con lealtad con mi conciencia. Decidí, como se sabe, que ni yo ni Unidad Nacional participaremos en las elecciones de 2019. Muchos me han preguntado por qué tomé esta decisión. La razón es sencilla: en la coyuntura actual se dio una situación en la que mi aspiración a participar en las elecciones de 2019 podría afectar aquello por lo que he luchado hasta ahora, enfrentando situaciones verdaderamente adversas. Los legítimos objetivos míos y los de Unidad Nacional se pusieron en contradicción con lo que llamo “el bien mayor”, que es encontrar una salida democrática y pacífica al autoritarismo que intenta dominar al país y destruir sus instituciones.
El desafío que tenemos frente a nosotros es tan grande, que cada boliviano amigo de la democracia está llamado a demostrar, en pensamiento y acción, que Bolivia es primero.
Por eso entendí que mi deber actual con el país era diferente al que fue en el pasado. Si antes tuve que participar en batallas en las que muy pocos querían entrar, si antes tuve que poner en riesgo mi libertad para estar en la primera línea de combate, y lo hice con satisfacción y sin dudar, ahora mi deber para con Bolivia era renunciar con desprendimiento a mi candidatura a la presidencia. Así cumpliría con el que creo es mi deber con la patria en este momento histórico.
Lo que está en juego en la próxima elección no son nombres y apellidos. No se trata de si es candidato X o Y. El asunto en juego es muy superior a las personas y los protagonismos. Se trata de dictadura o democracia. De qué país le dejaremos a nuestros hijos.
Bolivia está frente a un camino que se divide en dos. Por un lado tiene la dictadura, asfaltada por la imposición y la división, y por el otro, el camino de la democracia, construida con consensos y libertad. Por eso debemos apoyar a quienes tengan mayores posibilidades para devolver la plenitud de la democracia al país.
Esta decisión constituye mi aporte y el de Unidad Nacional a los frentes de oposición que se han formado en estos días. Unidad Nacional no será parte de ninguno de estos frentes y estamos viendo la forma legal de desvincularnos de la alianza “Bolivia dice no”, por incompatibilidad de estrategias.
Sigo y seguiré en la política, porque este es el principal compromiso de mi vida. Me mantengo en la línea de oposición al MAS, línea a la que hasta ahora he hecho un aporte continuo, al que se suma esta última decisión que he tomado. Confío en que algún día este aporte sea reconocido por el pueblo boliviano.
Siempre he sido optimista y hoy no es una excepción. Estoy seguro de que el pueblo boliviano encontrará la forma de liberarse de la mezquindad de un caudillo antidemocrático. Estoy seguro de que el pueblo boliviano es más fuerte que los enemigos de su libertad y de su paz. Estoy seguro de que, tal como lo hemos hecho a lo largo de nuestra historia, los bolivianos volveremos a vencer a la opresión.
Samuel Doria Medina es presidente de Unidad Nacional.