Medio: El Periódico
Fecha de la publicación: domingo 11 de noviembre de 2018
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Ciertamente el tiempo de ese proceso ha terminado. Languidece a la espera del anuncio oficial del Tribunal Supremo Electoral que, con toda probabilidad, habilitará la candidatura de Evo Morales y Álvaro García Linera para las elecciones primarias de enero; pero no supondrá más que alargar la vida de un sistema que ya no funciona y que se sostiene en la supuesta solidez de una economía expresada en un doble aguinaldo clientelista, conveniente y electoral. El discurso del Movimiento Al Socialismo (MAS) y en particular de sus exégetas está desgastado en sí mismo, ha perdido el vigor de antaño y se diluye en las inconsistencias de una lectura maniquea de la política donde la oposición es un “enemigo a derrotar” y no un adversario u oponente con quien construir un país a partir de un Estado, nunca una chacra propiedad del partido de gobierno de turno.
Ahora, la pregunta es qué podemos esperar de la alianza Revilla-Mesa. Alguien me lo expresó con bastante claridad en una de esas charlas circunstanciales de mercado, entre la fruta y la verdura, pasando por el pescado y los ultramarinos. “Usted, señor periodista, ¿cree que por si acaso ganan las elecciones podrán gobernar en paz un país que se inmola cada vez que hay un bloqueo de carreteras o los movimientos sociales toman las calles de las ciudades por esto o por aquello?” Lo cierto es que no pude aclarar la duda de aquel buen hombre que cargaba la compra de su señora que iba un par de metros atrás, conservando una distancia prudente, de dama de sociedad de toda la vida. En sus ojos, leí, sin embargo, la sombra de una duda razonable si tomamos en cuenta que Carlos Mesa fue incapaz de lidiar durante su “Presidencia sitiada” con todos aquellos elementos que se conjugaron para dinamitar el ejercicio de sus funciones y que derivaron en un tibio interinato de Eduardo Rodríguez Veltzé y, luego, ya lo sabemos todos, en la victoria electoral de Evo Morales.
Sea como fuere, lo cierto es que el año que viene empezará movido y eso, para un periodista veterano, genera una fuerte sensación de desasosiego natural que es preciso mantener en el redil para evitar dejarse llevar por la vorágine.



