Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: domingo 11 de noviembre de 2018
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Vi por la televisión las discusiones entre personal de la oposición y del gobierno comenzando por el Presidente, sobre el documento de la Conferencia episcopal. Me quedé admirado y molesto por la falta de conocimiento y de sentido de lo que significa “política” por parte del MAS.
El sentido de la palabra “política”. Viene del latín “politicus” y del griego antiguo “politiké” y significa: “el proceso de tomar decisiones que se aplican a todos los miembros de un grupo”. Está también ligado a la palabra “educación” o “paideia”, en griego, que significa “conducir al niño de la mano por el camino de la vida”.
1.- Para los obispos el documento de Medellín (1968) fue como un “nuevo descubrimiento de América “la América de los pobres”. El Papa Juan Pablo II en la introducción a la Asamblea de Puebla 1979) dijo: “hay ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres.” (discurso inaugural de Puebla). Y los otros dos grandes documentos:
Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007), los Obispos los escribieron y firmaron.
En los documentos de la Iglesia Latinoamericana y del Caribe, y especialmente en la Asamblea de Puebla (1979) asumió el compromiso con los pobres. El obispo Secretario General de la Asamblea terminó diciendo “Los obispos en nombre de toda la Asamblea y de toda la Iglesia Latinoamericana asumimos el compromiso con los pobres”.
Es admirable el número de obras que la Iglesia tiene en favor de los pobres en América Latina y en Bolivia. (También hay que reconocer que el gobierno actual ha hecho muchas obras en favor de los pobres).
Esto incluye tener un nivel de participación en la realidad política global (la vida política, el Estado con sus leyes y estructuras, organizaciones económicas, sociales, culturales, elecciones, etc.). Es evidente que todo cristiano, también los obispos y religiosos… han de intervenir como cualquier otro ciudadano. Y propio de ellos será también denunciar las limitaciones o inconveniencias de estas estructuras, organizaciones económicas, sociales, culturales, elecciones, etc. Y al mismo tiempo anunciar una nueva forma de vivir lo más cercana al reino de Dios.
2.- Otro campo es el de la vida social en el campo de las ideas. Aquí entra directamente el papel de la vida apostólica de los obispos, de los educadores, etc. Hay que confrontar críticamente las ideologías vigentes, descubriendo los aciertos, las desviaciones etc. Por ejemplo en lo referente al capitalismo liberal o al marxismo. O al comunismo, etc. Y no sólo criticar, sino también propugnar ideas de inspiración cristiana.
3.- El nivel de acción concreta no partidista (defensa de derechos humanos, ser voz de los sin voz, denuncia de injusticias, etc.) Es el punto más delicado y más importante. No es ajeno a la competencia de la Iglesia (Santo Domingo, 165). Hablando en concreto de los religiosos (y por tanto de los sacerdotes y de todo apóstol) dice que “se encuentran frecuentemente en condiciones de vivir más cerca de los dramas que atormentan a las poblaciones a cuyo servicio evangélico se han consagrado”.
4.- En cuanto al nivel de la acción concreta partidista (militancia en un partido político, liderazgo político, cargos políticos, etc.) no se puede afirmar que haya incompatibilidad teológica entre vida episcopal o sacerdotal o apostólica y aceptar algún cargo político, pero se recomienda que ordinariamente no se haga.
5.- Entonces pregunto: los obispos ¿han de procurar agradar a un Presidente que quiere tomar el poder indefinidamente contra la Constitución y contra el compromiso y la conciencia de los obispos?
El autor es sacerdote jesuíta



