Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 11 de noviembre de 2018
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia comunitaria
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Se opusieron a Evo y después fueron acusados de algún delito, encarcelados y procesados.domingo, 11 de noviembre de 2018 · 02:04Liliana Carrillo V. / La Paz
Desde 2010, al menos ocho líderes indígenas se han declarado perseguidos políticos del gobierno del MAS: Cancio Rojas, Félix Becerra, Fernando Vargas, Damian Condori, Carlos Mamani, Adolfo Chávez, Elsner Larrazabal y Franclin Gutiérrez. Todos ellos –representantes de tierras altas o bajas, mineros o campesinos– se opusieron al oficialismo; después fueron acusados de algún delito, encarcelados y procesados penalmente.
“Las máximas representaciones de los pueblos indígenas y sectores campesinos se encuentran muy debilitadas al haber sido divididas. El sistema de justicia se constituye en un instrumento de opresión, castigo e intimidación para aquellos indígenas que se opongan a toda decisión gubernamental”, evalúa el secretario Jurídico de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDHB), Franco Albarracín.
De primera y de segunda
Desde que asumió el poder, el 22 de enero de 2006, Evo Morales se planteó como objetivo la reivindicacion de los movimientos sociales y las organizaciones sindicales-indígenas. Ello se concretó con la denominada “refundación” de Bolivia, que dejó atrás la República para dar paso al Estado Plurinacional.
“Antes, en la República, los indígenas no existían o eran casi un elemento decorativo por su cultura y vestimenta. Ahora son sujetos con derechos civiles y facultades de ejercer su propia autonomía”, sostuvo en agosto el diputado del MAS Víctor Borda.
“Hay en la nueva Constitución un cambio fundamental con la inclusión de las comunidades indígenas campesinas que tienen voz y derecho de determinación; no obstante, en los hechos, no todos los indígenas reciben el mismo trato”, señala Gustavo Clavijo, director regional del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA).
Liliana Carrillo V. / La Paz
Desde 2010, al menos ocho líderes indígenas se han declarado perseguidos políticos del gobierno del MAS: Cancio Rojas, Félix Becerra, Fernando Vargas, Damian Condori, Carlos Mamani, Adolfo Chávez, Elsner Larrazabal y Franclin Gutiérrez. Todos ellos –representantes de tierras altas o bajas, mineros o campesinos– se opusieron al oficialismo; después fueron acusados de algún delito, encarcelados y procesados penalmente.
“Las máximas representaciones de los pueblos indígenas y sectores campesinos se encuentran muy debilitadas al haber sido divididas. El sistema de justicia se constituye en un instrumento de opresión, castigo e intimidación para aquellos indígenas que se opongan a toda decisión gubernamental”, evalúa el secretario Jurídico de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDHB), Franco Albarracín.
De primera y de segunda
Desde que asumió el poder, el 22 de enero de 2006, Evo Morales se planteó como objetivo la reivindicacion de los movimientos sociales y las organizaciones sindicales-indígenas. Ello se concretó con la denominada “refundación” de Bolivia, que dejó atrás la República para dar paso al Estado Plurinacional.
“Antes, en la República, los indígenas no existían o eran casi un elemento decorativo por su cultura y vestimenta. Ahora son sujetos con derechos civiles y facultades de ejercer su propia autonomía”, sostuvo en agosto el diputado del MAS Víctor Borda.
“Hay en la nueva Constitución un cambio fundamental con la inclusión de las comunidades indígenas campesinas que tienen voz y derecho de determinación; no obstante, en los hechos, no todos los indígenas reciben el mismo trato”, señala Gustavo Clavijo, director regional del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA).




