Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: domingo 11 de noviembre de 2018
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Nada justifica un hecho que, a todas luces, fue inducido y tuvo las características de un atentado nada menos que contra el Jefe de Estado. Y es que la primera autoridad del país se encontraba trabajando, haciendo gestión en un marco de fiesta. En el caso de Potosí, como ocurrió en cada uno de los actos que se cumplieron desde inicios de noviembre para celebrar el desarrollo departamental, Morales se vio rodeado de la gente humilde del pueblo, que le expresó su afecto sincero.
Abrazos, apretones de mano, guirnaldas y mixtura envuelven a Morales en cada entrega de obras, y se ha hecho normal que estos eventos deriven en una verdadera fiesta. Así es el pueblo, está con el Presidente, lo quiere y expresa sus sentimientos de afecto.
El hecho ocurrido en Potosí ha generado preocupación en esferas gubernamentales, ya que todo indica que no se trata de una acción aislada, sino más bien de un hecho que fue calculado por quienes están interesados en dañar la imagen de la primera autoridad del país.
Legisladores del Movimiento Al Socialismo y funcionarios de la propia Defensoría del Pueblo han condenado el hecho y pedido que se realicen las investigaciones necesarias para determinar los posibles nexos del autor del delito con agrupaciones opositoras que, en muchas ocasiones y más cuando se trata de actuaciones públicas en las que se observa una amplia participación del pueblo, han actuado de manera solapada, mimetizándose entre la multitud.
Está claro que hay quienes buscan ensombrecer la gestión gubernamental y aprovechar este tipo de actos para infiltrar gente que cometa algún tipo delito, genere violencia o provoque caos.
Para muchos ultraderechistas ya son insuficientes los gritos estridentes y aislados, así como sus carteles de mal gusto contra el Proceso de Cambio. Al parecer, la acción de la persona que intentó burlar a la Policía con una falsa identidad —tras agredir a Evo— es apenas una señal de lo que están dispuestos a hacer quienes no quieren más democracia ni ver al pueblo celebrar junto a su Presidente.



