Medio: La Patria
Fecha de la publicación: lunes 22 de octubre de 2018
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
A ésta altura de tiempo, por así explicar el movimiento electoral que se vive en el país, con un calendario que comenzó a girar el viernes último al cumplirse un primer plazo para la presentación y publicación de la convocatoria a elecciones primarias de candidaturas de los binomios para las elecciones presidenciales del 2019, por una parte y el 24 próximo que es el último día para que las organizaciones políticas presenten libros de militantes inscritos y que serán parte del porcentaje exigible para la obtención de personería jurídica partidaria, el aparato electoral, está propiamente en marcha.
Sin embargo y como se debe entender el proceso electoral, lo que preocupa a la ciudadanía es que aún no se perfilan binomios con candidatos políticos que entren justamente al proceso de selección que tiene previsto el órgano electoral, salvando la posición de la pareja oficial que insistirá en su participación.
Para algunos sectores ciudadanos, el asunto está marchando a ritmo regular, o lo que es lo mismo, esperando el último día del plazo para presentar nombres y generar- quién sabe - algunas sorpresas inesperadas u otras posiciones forzadas en la búsqueda de entrar al círculo de los candidatos, no importa cómo, lo que sirve es validar el derecho futuro de asegurarse un sitio en la administración pública o mejor un curul con dieta sostenida.
Por lo menos, es la visión de observadores que hacen seguimiento al movimiento de los partidos estructurados, pero también de los que están en formación y de otros en recuperación, añadiendo movimientos ciudadanos y plataformas que se permiten anticipar la inscripción de candidatos, ignorando deliberadamente el efecto perjudicial de "atomizar" los votos, diluyendo el sentido responsable de apoyo electoral.
Hay nuevas opciones justamente en ese proceso de "levantar" partidos que han estado en receso, pero que ante las posibilidades competitivas del nuevo proceso entran en la fase denominada de "reciclaje" institucional, buscando al mismo tiempo "reflotar" a líderes de otro tiempo pero que pueden habilitarse para ser parte de la venidera competencia electoral, en todo caso marchando por cuenta separada y dejando en bajo nivel, la instancia esperanzadora de una parte de la ciudadanía de tener como opción elegible a un binomio de la oposición, se entiende unida y no fragmentada, como parece que se presentará luego.
Lo que se observa - lamentablemente - es que no hay intenciones firmes por parte de jefes políticos de alcanzar unidad de criterios para concretar un solo frente con ideas y objetivos afines, pero en todo caso reconociendo a un par de candidatos y el resto, despojándose del interés presidencialista, entrar en la conformación de un esquema de administración compartida de la nave del Estado, contribuyendo con su capacidad y voluntad allí donde sea más útil su participación para que el Estado así conformado responda efectivamente a las inquietudes de los diferentes segmentos de la sociedad civil.
Algo que prevalecerá, como estandarte de lucha, por parte de los postulantes de oposición, será la defensa del 21F, algo que propugnan las plataformas ciudadanas y otros grupos sociales que surgieron con esa premisa y en adelante serán parte de todo el proceso electoral, cuyo calendario está avanzando, pero con serias observaciones de los actores políticos, candidatos y electores, que condiciones de por medio, estarán en pos de manejar el aparato estatal, aún en las complejas condiciones de incertidumbre preelectoralista.



