Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: miércoles 17 de octubre de 2018
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Este 17 de octubre se recuerdan 15 años de la fuga del expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada y de su entonces ministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín, hacia Estados Unidos. Aquel día, miles de bolivianos se concentraron —como tantas otras veces— en la histórica plaza San Francisco para celebrar la victoria popular sobre lo que fue el último eslabón del modelo neoliberal en Bolivia.
Las luctuosas jornadas de resistencia de los vecinos de la ciudad de El Alto habían llegado a su fin tras concitar la atención y solidaridad activa de todos los sectores de la sociedad boliviana, que exigían “ni un muerto más” y la renuncia de Sánchez de Lozada, que se aferraba al poder a punta de cañones.
La ‘guerra del gas’ se inscribe, ni duda cabe, en uno de los episodios que cambió el rumbo de la historia boliviana y que puso en evidencia el carácter antidemocrático y entreguista del neoliberalismo. Asimismo, marcó el fin del ciclo neoliberal y sus resabios que hoy reaparecen en la escena política como si no hubiese pasado nada.
Es bueno recordar que personajes como Carlos Mesa, Jaime Paz Zamora, Manfred Reyes Villa, Víctor Hugo Cárdenas, entre otros nombres que emergen como aspirantes a la presidencia, se involucraron con el ahora prófugo de la justicia boliviana, Goni Sánchez de Lozada. Fueron parte del esquema neoliberal que se manchó de sangre en la Masacre de Octubre.
Es bueno que el pueblo no olvide que Goni y sus aliados gobernaron Bolivia durante dos décadas y no sólo reprimieron a los movimientos sociales y criminalizaron toda protesta social, sino que violaron la libertad de prensa y degradaron la política y el manejo estatal con el uso abusivo de los gastos reservados y el cuoteo político.
La fuga de Goni fue obra de la lucha callejera del pueblo, que además señaló una agenda revolucionaria que enrumbó a los



