- La Voz de Tarija - TED Tarija espera resultado del amparo constitucional de Mario Cossío para definir impresión de papeletas electorales
- La Voz de Tarija - Primero Tarija propone crear «EMTATUR», una empresa público-privada que integrará a comerciantes, transportistas, bodegas y hoteles para impulsar el turismo todo el año
- El Potosí - Asamblea Legislativa elige a los seis nuevos vocales del TSE
- EJU TV - En medio de reclamos, TED La Paz llevó a cabo el sorteo para el debate
- Urgente BO - Candidatos refuerzan campañas en TikTok a menos de dos semanas para las subnacionales
- LA PALABRA DEL BENI - Partidos Políticos tienen hasta el 18 de marzo para reemplazar candidatos inhabilitados
- La Voz de Tarija - Gonzalo Ávila afirma que CDC no recibió invitación a debates del TED en medio de procesos de Mario Cossío
- La Voz de Tarija - José Yucra cuestiona campañas millonarias de Adrián Oliva y Mario Cossío en Tarija
- Correo del Sur - ¿Cómo serán los debates de los candidatos?
- Urgente BO - Con 95% de candidatos confirmados, hoy se sortea el orden de intervención para los debates
- Correo del Sur - El TED quiere entregar resultados a Sucre el 22
- LA PATRIA - TED Oruro recibe el último lote de material electoral
- El Deber - Presidente del TED: “Detectamos guerra sucia y puede haber una inhabilitación”
Medio: BRÚJULA DIGITAL
Fecha de la publicación: martes 07 de octubre de 2025
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
La historia no termina. En el caso de los mensajes racistas del candidato a la Vicepresidencia de Libre, Juan Pablo Velazco, todavía hay tela para cortar, sobre todo porque hasta la fecha –ya pasó el límite– no hubo un desmentido creíble y mucho menos una disculpa pública. Lo que hubo fue, lamentablemente, un toque más de soberbia y el intento, burdo, de patear la pelota hacia afuera para ganar tiempo.
El antimasismo no es sinónimo de racismo. No debiera serlo, en todo caso, aunque algunos creen que un gobierno de derecha ajustará cuentas con la izquierda, como si la democracia fuera un escenario de venganza y no de un debate racional y apasionado, claro, de las ideas. Si los otros no lo hicieron durante 20 años es problema suyo, y tal vez por eso es que hoy quedaron fuera de la historia.
La derrota del MAS –se dijo antes–, no significa la desaparición de los movimientos campesinos, indígenas y de los sectores populares que eligieron esa vía de representación en el pasado, ni se pueden borrar irresponsablemente, y de un plumazo, las conquistas sociales, objetivas e intangibles, alcanzadas.
Hace algunos años, en tiempos del primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, a Lidia Katari, esposa del vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, no se la quiso atender en el restaurante del Hotel Sucre de la ciudad de La Paz solo porque vestía pollera. Tuvo que armarse un pequeño escándalo para que los propietarios del lugar finalmente se deshicieran en disculpas, pero el daño estaba hecho y la demostración de racismo más que comprobada.
Hoy, afortunadamente, el letrero de “todos somos iguales ante la ley” figura en todos los negocios, grandes y chicos, y al dueño de alguno de estos que se le ocurra discriminar, lo más probable es que se lo vea en un post viral o, de última, detrás de las rejas por haber actuado contra la norma.
Pero las culturas tardan en cambiar, en evolucionar, y no porque haya una ley que prohíba algo necesariamente una conducta va a desaparecer. Hay cambios normativos que demoran en convertirse en comportamientos sociales. Ejemplos sobran. La aprobación de la Ley de Derechos Civiles en Estados Unidos no desterró del todo ese tipo de prácticas y el extraordinario salto histórico que dio Sudáfrica también demoró en reflejarse en la vida cotidiana.
El tuit racista de Juan Pablo Velazco no es solo un problema electoral o de campaña. Que haya gente que lo defienda o busque pretextos para encubrir o disimular, por ejemplo, es indignante y muestra cuánto cuesta cambiar. La Ley contra el Racismo data de hace 15 o 16 años, pero está visto que todavía falta mucho para construir una sociedad de respeto y encuentro.
El binomio de Libre ya perdió la oportunidad de llevarse la mano al pecho y asumir la responsabilidad sobre algo absolutamente reprochable y que podría ameritar una sanción. Prefirieron seguir haciendo política, con un disfraz de indígena aquí, otro más allá, que no alcanza, sin embargo, para cubrir la vergüenza.
Todavía estamos a tiempo de no caer nuevamente en el país de los extremos. Si otros no pudieron aprovechar la oportunidad, problema de ellos. Ahora nos toca.



