Medio: El Deber
Fecha de la publicación: lunes 18 de agosto de 2025
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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El dato que sorprendió a todos fue la irrupción de Rodrigo Paz Pereira, que logró un resultado inesperado y se colocó en la disputa nacional, dejando en el camino a Samuel Doria Medina, uno de los favoritos al inicio de la campaña. La derrota del empresario paceño fue tan inesperada como reveladora: el electorado mostró que las certezas de las encuestas y las élites no siempre coinciden con el veredicto popular.
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) emitirá la convocatoria oficial el 31 de agosto, dando inicio a un calendario que se extenderá hasta el 19 de octubre, día de la jornada decisiva. Desde entonces, el país vivirá semanas intensas, con campañas sin pausa, debates y el despliegue logístico más complejo que haya asumido la autoridad electoral en dos décadas. El reto es garantizar transparencia, equidad y cumplimiento estricto de la normativa en un escenario de polarización y expectativas ciudadanas al límite.
La CPE, en su artículo 166, establece que si ningún candidato supera la mayoría absoluta en primera vuelta, se convoca a un balotaje entre los dos más votados. En este caso, las cifras preliminares reflejan una contienda cerrada: Rodrigo Paz Pereira dio la sorpresa con un respaldo decisivo del 31,9%, mientras que Jorge Tuto Quiroga alcanzó 27%. y Samuel Doria Medina, con apenas el 20,2% quedó fuera de la competencia, reconfigurando el tablero político rumbo al balotaje.
El TSE recordó que la segunda vuelta es un mandato constitucional y que todas las actividades deben ajustarse al reglamento aprobado para garantizar la integridad del proceso. La institución destacó que el compromiso es ofrecer certeza, legalidad y transparencia, en una elección inédita para Bolivia.
El calendario electoral incluye varias etapas clave. La difusión de estudios de opinión estará permitida entre el 31 de agosto y el 12 de octubre. Durante ese periodo se anticipa una avalancha de encuestas que marcarán tendencias, definirán estrategias y tensarán aún más la competencia. En paralelo, la propaganda electoral —en actos públicos y medios de comunicación— podrá realizarse hasta el 15 de octubre. Las calles, plazas y redes sociales se convertirán nuevamente en escenarios de disputa simbólica y política. A diferencia de la primera vuelta, la batalla se reducirá a dos frentes: la coalición emergente de Rodrigo Paz y la candidatura de Quiroga, ambas con liderazgos que generan adhesiones y rechazos a partes iguales.
Las características de los contendores anticipan campañas intensas. Rodrigo Paz Pereira, relegado durante la campaña por las élites y sorprendentemente fortalecido en las urnas, deberá articular un discurso de renovación y apertura. Jorge Quiroga, expresidente y figura con amplio recorrido, buscará proyectarse como un estadista con mano firme, capaz de impulsar reformas institucionales y liderar la transición hacia un nuevo ciclo político.
El camino hacia la segunda vuelta contempla actividades como la designación de jurados, impresión de papeletas, la entrega de credenciales a las autoridades electas el 5 de noviembre y la posesión del nuevo Presidente y Vicepresidente el 8 del mismo mes. Así, Bolivia conocerá a sus nuevas autoridades apenas tres meses después de la histórica jornada del 17 de agosto.



