Medio: El Diario
Fecha de la publicación: viernes 21 de febrero de 2025
Categoría: Institucional
Subcategoría: Tribunal Supremo Electoral (TSE)
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El Órgano Electoral Plurinacional (OEP) convocó el pasado lunes 17 de febrero a una reunión a partidos políticos para “blindar” el próximo proceso electoral. Ya de entrada, el objeto de la antedicha reunión (“blindar” —o sea, proteger, defender— la realización de la contienda electoral) es llamativo, pues, si se viviera en una democracia plena, no habría necesidad de que un órgano del Estado (en este caso, justamente el que organiza elecciones) convoque a una reunión para que, entre todos, se comprometan a acudir a las urnas. Pero tal es la incertidumbre respecto a la realización de las elecciones, que se tiene que organizar una cumbre para asegurarlas. Como ejemplo, puede servir una de las preguntas que un reportero de un medio le hizo al presidente Luis Arce, cuando éste dejaba el recinto del OEP: el periodista le preguntó si las elecciones estaban garantizadas, a lo que el presidente, obviamente, dijo que sí las estaban…
Pero incluso si las elecciones se llevan a cabo en la fecha prevista (17 de agosto), pueden existir otras contingencias que las entorpezcan, como la falta de un sistema eficiente para el conteo rápido de los votos, lo cual no es poco. No hay que olvidar, pues, que las manifestaciones posteriores a la elección general de 2019 se produjeron debido a la abrupta interrupción del TREP (Transmisión de Resultados Electorales Preliminares) por 23 horas seguidas (dicho sea de paso, hasta ahora no se ha hecho una investigación que establezca el porqué y el cómo de aquella interrupción), lo cual, y con razón, generó en el electorado una gran susceptibilidad. Hay que recordar también que para las elecciones de 2020 el sistema de conteo rápido que debía ser utilizado era el Direpre; sin embargo, poco antes de las elecciones el TSE anunció que no lo utilizaría debido a que no se tenía la seguridad de que funcione… Y se utilizó el sistema tradicional, antiguo y, sobre todo, lento.
Al cabo de la reunión del 17 de febrero, el presidente del TSE, Óscar Hassenteufel, anunció que las elecciones estaban garantizadas, que el TSE entregará a las organizaciones políticas información sobre el padrón electoral y que el Ejecutivo garantizará la provisión de los recursos económicos suficientes para la ejecución de las elecciones y para el sistema de transmisión de resultados electorales preliminares, para lo cual exhortó al Legislativo aprobar un crédito para ese fin… (más antes, Hassenteufel había aconsejado a los partidos políticos renunciar al dinero que por ley el OEP debe proveerles para sus campañas electorales, con el fin de que se pueda financiar un sistema de conteo rápido de votos.). Esto último es relevante, pues da cuenta de que la economía realmente está quebrada: no hay dinero ni siquiera para organizar una elección transparente; es decir, para las cosas imprescindibles. Por otra parte, Hassenteufel instó a las organizaciones políticas a cumplir con la cuota paritaria de género en la elaboración de listas de candidatos y en los binomios.
Las conclusiones de esa cumbre, desafortunadamente, no despejan todas las incertidumbres. Pese a las promesas de Hassenteufel, se tiene derecho a dudar de la existencia de un sistema de conteo de votos preliminar y, en general, de una elección transparente. Las experiencias históricas del país dan pie a muchas dudas.



