Medio: El Diario
Fecha de la publicación: miércoles 30 de abril de 2025
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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Restando solo cuatro meses y algo más para la realización de las elecciones generales, lo cual dará paso a la renovación total de autoridades nacionales en los órganos Ejecutivo y Legislativo hasta 2030 y con la esperanza de que tengamos en especial nuevos senadores/as y diputados/as de calidad y no como los que ahora tenemos, de baja formación académica, ética y moral, con algunas excepciones, la población debe tener muy claro que tampoco debe reelegir mediante su voto a quienes actualmente nos legislan.
Si es imperioso reformar, mediante nuestra Constitución Política del Estado (CPE), la figura de la reelección de presidente/a y vicepresidente/a, tal medida debe también alcanzar a senadores y diputados que conforman la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP). Porque tampoco sería justo que los actuales legisladores (MAS, CC y Creemos) arropándose ahora con otras siglas políticas que competirán en las justas generales de agosto, quieran ser reelegidos/as de nuevo.
¿En qué queda entonces la alternancia y rotación en los cargos públicos mediante el voto? o ¿solo ellos/as se creen aptos/as para ocupar los curules de la ALP? Me parece una tremenda sinvergüenzura que varios senadores/as y diputados/as actuales quieran acomodarse al sol que nace, es decir, con los nuevos precandidatos que ya están en campaña política, con vistas a las elecciones nacionales de agosto venidero.
Serían muy torpes también los candidatos habilitados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para los comicios de agosto, si toman en cuenta en sus listas a senadores y diputados uninominales y plurinominales. La ALP necesita gente nueva, remozada con nuevas ideas de debate, de diálogo y de negociación política para aprobar leyes en bien del país. Y lo principal, que le devuelvan el nombre verdadero de templo de la democracia y no como ahora, que aparenta ser un boliche de mala muerte.
Algunos actuales senadores y diputados con esa su actitud tan baja dan a entender que les gustó la pega de vivir de la manga del Estado. Por ética y moral deben acabar su gestión legislativa y dejar esos cargos para que otros/as ciudadanos/as ocupen los mismos mediante el voto de la población. Además, la gestión legislativa que cumplieron, fue un total desastre, que nada benefició a nuestra malograda democracia.
Ya lo dije anteriormente en una nota de opinión, que la elección para cargos públicos de presidente, vicepresidente, senadores, diputados, gobernadores, asambleístas departamentales, alcaldes y concejales municipales debe ser por una sola vez en su vida, de quienes accedan a los mencionados puestos laborales. Sin que exista derecho a la reelección ni tampoco pasar de un cargo a otro (ejemplo, si fue diputado, no podrá postular en una elección para concejal, etc.) porque el permanecer en los mismos da apertura a la corrupción y vivir del papá Estado.
La población nuevamente agradecerá a la actual diputada, Luciana Campero de Comunidad Ciudadana, que pueda brindar mediante sus cuentas en redes sociales un listado actualizado de senadores/as y diputados/as que conformaron esta gestión legislativa (2020-2025), tanto por el MAS, Comunidad Ciudadana y Creemos, para ya no votar por ellos/as en las elecciones generales del 17 de agosto próximo. Porque lo hecho por ella, en las previas a las elecciones parciales judiciales, fue fundamental para que la ciudadanía se informe correctamente y no vote por los jueces masistas.
No debemos olvidar que este parlamento que está a punto de finalizar su gestión, fue el peor de los últimos tiempos, siendo de muy baja calidad. A la ALP la convirtieron en un ring, en un prostíbulo, en un antro de mala muerte, entre otros adjetivos calificativos más y menos, en lo que debería ser el centro del debate y diálogo, donde prime la razón, las ideas, el acuerdo de partes para bien de nuestra degradada democracia.
Con este alto al ejercicio en cargos públicos por unos cuantos políticos/as, así todos los ciudadanos tendrán la posibilidad de aspirar a ser presidente, vicepresidente, senador, diputado, gobernador, alcalde, etc. Sin que una sola persona quiere aferrarse a estar en un cargo público electo de por vida.



