Medio: El Potosí
Fecha de la publicación: viernes 22 de agosto de 2025
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Tras la conclusión del cómputo oficial de las elecciones generales del pasado 17 de agosto, se confirmó que la presidencia de Bolivia se definirá en una segunda vuelta entre Rodrigo Paz (PDC) y Jorge Tuto Quiroga (Libre). Sin embargo, la primera vuelta ya sentenció la nueva composición de la Asamblea Legislativa Plurinacional, que estará dominada por tres fuerzas: PDC, Libre y Unidad, aunque ninguna con mayoría propia, lo que obligará a la conformación de pactos para gobernar. El resultado también certificó una histórica debacle del llamado bloque popular, que quedó con una representación parlamentaria casi inexistente.
El Partido Demócrata Cristiano (PDC) se consolidó como la primera fuerza en el Legislativo al obtener un total de 45 escaños en la Cámara de Diputados, distribuidos en 30 uninominales y 15 plurinominales. En segundo lugar se posicionó Libre, que aseguró 37 curules (20 uninominales y 17 plurinominales). La tercera fuerza clave para la futura gobernabilidad será Unidad, que logró 27 asambleístas (11 uninominales y 16 plurinominales).
En conjunto, estos tres frentes suman 109 de los 123 escaños que componen la Cámara de Diputados, además de los siete especiales, lo que les otorga un amplio control. No obstante, ni el PDC con sus 45 legisladores ni Libre con 37 alcanzan la mayoría absoluta necesaria para gobernar en solitario, menos para alcanzar los 2/3. Este escenario convierte a Unidad en una pieza fundamental, cuyo apoyo será decisivo para el candidato que gane el balotaje del próximo 19 de octubre.
El MAS-IPSP, que durante casi 20 años fue la fuerza hegemónica, quedó reducido a un solo escaño plurinominal. APB-Súmate obtuvo cuatro curules, mientras que la Alianza Popular (AP), el bloque ‘androniquista’, consiguió nueve, completando así las bancadas minoritarias.



