Medio: La Razón
Fecha de la publicación: miércoles 13 de agosto de 2025
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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En las elecciones generales de 2020, los resultados sorprendieron no solo a los votantes, sino también a las encuestadoras, ya que ninguna logró anticipar la victoria del Movimiento Al Socialismo (MAS), que obtuvo el 55,11% de votos en primera vuelta.
El 18 de octubre de 2020, Bolivia celebró las elecciones presidenciales en un contexto de alta polarización, tras la crisis política de 2019 que derivó en la renuncia de Evo Morales en medio de denuncias de fraude electoral y la posterior asunción al gobierno transitorio de Jeanine Áñez. A esta situación se sumó la crisis del COVID-19, que obligó a postergar el proceso electoral en dos ocasiones durante ese año.
Los últimos sondeos de entonces proyectaban una segunda vuelta, ubicando a Luis Arce, candidato por el MAS, con el 36,4% de la intención de voto, seguido por Carlos Mesa, candidato por la alianza Comunidad Ciudadana (CC), con el 27,9%.
En esa oportunidad, Arce debía ganar con, por lo menos, 10 puntos porcentuales de diferencia u obtener el 50% más un voto para llevarse la elección en la primera vuelta, tal como establece la Constitución y la ley electoral de Bolivia.
Según la Constitución y la ley 026, un candidato necesita al menos el 50% más un voto para ganar la primera vuelta. También puede lograrlo si alcanza 40% de los votos válidos y supera al menos en 10 puntos porcentuales al segundo candidato más votado. Si ninguna de estas condiciones se cumple, se procede a una segunda vuelta entre los dos binomios más votados.
Inicialmente, en 2020, ocho candidatos comenzaron la carrera electoral: Luis Arce (MAS), Carlos Mesa (CC), Luis Fernando Camacho (Creemos), Chi Hyun Chun (Frente Para la Victoria-FPV), Feliciano Mamani (Partido de Acción Nacional-Pan-Bol), Jeanine Áñez (Juntos), Jorge Tuto Quiroga (Libre 21) y María Bayá (Acción Democrática Nacionalista-ADN).
Sin embargo, tres candidaturas fueron retiradas antes de los comicios, dejando en contienda a los frentes MAS, Creemos, FPV, Pan-Bol y CC. Las alianzas Juntos, ADN y Libre 21 declinaron su postulación.
La elección de 2020 destacó por una alta participación ciudadana. Según el Órgano Electoral Plurinacional, la participación alcanzó el 88,42% de participación por actas computadas.
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Las encuestas difundidas por distintas consultoras como Ciesmori, CELAG, Tu Voto Cuenta y Mercado & Muestras estimaban el apoyo a Arce en rangos que iban desde el 23% hasta el 36,6%. Por su parte, Mesa figuraba entre el 17,1% y el 27,9%. Otros candidatos como Camacho y Chi Hyun Chung no superaban el 12,5% de la preferencia del electorado.
Actualmente, la situación pareciera ser muy distinta a la elección del 18 de octubre de 2020. Esta vez, los candidatos de izquierda están relegados en las encuestas. Andrónico Rodríguez, candidato por la Alianza Popular, alcanza apenas el 5,5% de la intención de voto, según el último informe de la encuestadora Ciesmori, publicado el 10 de agosto por Unitel.
En contraposición, el empresario Samuel Doria Medina y el expresidente Jorge Quiroga encabezan las preferencias con un 21,2% y 20%, respectivamente, de cara a los comicios del domingo 17 de agosto. Les siguen Rodrigo Paz del Partido Demócrata Cristiano (PDC) con 8,3% y el alcalde de Cochabamba Manfred Reyes Villa por el partido APB-Súmate con 7,7%.
Uno de los datos más llamativos de este proceso electoral es el alto porcentaje de votantes indecisos o que manifiestan su intención de votar nulo o blanco, que sumados los tres llegan al 33,1%.
De acuerdo con las proyecciones actuales, ninguno de los candidatos lograría la mayoría absoluta, lo que anticipa una segunda vuelta prevista para el 19 de octubre.
Pese a estos resultados preliminares, el vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Tahuichi Tahuichi, ha reiterado que las encuestas de intención de voto “son únicamente una fotografía del momento” y advirtió que no deben interpretarse como una proyección definitiva de los resultados de las eleciones generales.
“En los últimos 20 o 30 años, ninguna encuesta acertó plenamente con los resultados reales. Incluso en 2020, un titular (de un medio de comunicación) hablaba de empate técnico y el día de la elección el resultado fue totalmente distinto”, señaló la autoridad.
En esa línea, el economista Alberto Bonadona coincidió con Tahuichi y, en declaraciones a La Razón Radio, afirmó que cada encuesta es solo una imagen del momento y no permite hacer proyecciones a futuro.
“Esta fotografía corresponde al momento que se tomó la encuesta. Muestra ciertas tendencias, pero no se puede sacar conclusiones finales. La encuesta final será el día de las elecciones”, aseguró.
Por su parte, José Luis Gálvez, analista y experto en temas estadísticos, declaró en el programa Poder, Medios y Miedos que las encuestas no pueden utilizarse como herramientas para pronosticar el resultado electoral, como pretenden algunos actores políticos.
“Es un proceso de maduración, de eso se trata la campaña y la toma de decisión”, indicó. Además, recalcó que la premisa de una encuesta no es predecir resultados, sino ofrecer una imagen confiable del escenario en un momento determinado.
Para las elecciones generales del 17 de agosto de este año están llamados a votar 7,9 millones de ciudadanos bolivianos en 34.026 mesas de sufragio. De esa cantidad, 350.000 viven en el exterior, según datos oficiales.



