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Medio: BRÚJULA DIGITAL
Fecha de la publicación: martes 12 de agosto de 2025
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Este reciente fin de semana se han difundido lo que todo indica serán las últimas encuestas sobre la elección general del venidero 17 de agosto. Como varias otras, se ratifica al empate técnico entre los dos primeros: Samuel y Tuto.
Por inercia se los sigue rotulando como “de centro y derecha”, cuando en verdad representan la búsqueda de restitución de la maltrecha democracia –y otras visibles crisis que dejan las dos décadas de masismo, que tampoco es adecuado situar a la “izquierda”, y sí al autoritarismo populista que representan.
Como ninguno de los punteros rebasa muy holgadamente el 20%, todo indica que se deberá formar un gobierno de coalición, así sea pasando por el ballotage que definirá el titular presidencial.
Al otro lado del espectro de resultados, el voto nulo y el de “indecisos” son un indicador de las dificultades del fin de ciclo, que quien suscribe previó hace más de dos años. Como es sabido, el delirante exjefazo Evo Morales Ayma persiste en su tozudez de ser actor en estas justas electorales. No importa el amplio rechazo que genera en amplios sectores de la ciudadanía, incluidos importantes sectores de sus antiguos seguidores.
Como buena secuela del caudillismo, con todo, alrededor de 10% (o poco más) anulará su voto sin mayor efecto político. Los indecisos, son más difíciles de perfilar. Una de las encuestadoras intentó esa tarea identificando un 14% de voto “oculto”, dentro de ese bolsón, que es de 13% en total. Ni duplicando esos “ocultos” da para sorpresas que aumenten la intención de voto del candidato Andrónico –el mejor posesionado de los masistas–, que ha ido cayendo de manera consistente hasta recalar en torno al 5%.
Las “sorpresas” podrían venir no de las urnas, sino de las acciones que se anunciaron desde el Chapare, con algún eco en El Alto, y que se intenta vincular al denominado voto identitario. Pero no es previsible mayor éxito desde ese flanco, como tampoco de un remoto intento de fraude, dada la prevención ciudadana y la amplia presencia de observadores nacionales e internacionales. Todo esto no da lugar a pensar en la posibilidad de poner en entredicho a una muy amplia mayoría de ciudadanos y ciudadanas que espera, en las urnas, dar paso a un nuevo ciclo político en el país que afronte las dificultades presentes.
Ese será el mejor homenaje al Bicentenario que coincidió con el mayor desencanto con un régimen que felizmente periclita sin atenuantes.



