Medio: El Diario
Fecha de la publicación: sábado 26 de julio de 2025
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Ante el constante cruce de acusaciones y denuncias entre candidatos presidenciales opositores al “masismo”, dejando de lado la socialización de programas de gobierno y propuestas para salir de la crisis, el exdiputado Amílcar Barral cuestionó que el único recurso al que apela la oposición sea el ataque y la “guerra sucia”, mientras el Movimiento al Socialismo (MAS) busca reorganizarse en silencio.
A través de sus redes sociales, Barral lamentó que en la recta final de los comicios 2025, el recurso más usado por frentes políticos y sus candidatos sea la “guerra sucia” y otras estrategias para desprestigiar al rival político, sobre todo, en fuerzas opositoras que prácticamente han dejado de lado la socialización de sus planes de gobierno y las propuestas para sacar al país de una situación delicada en términos económicos.
“Preocupa bastante que en este tiempo en que la gente tendría que estar escuchando las propuestas de los opositores, estamos escuchando solo pura guerra sucia”, dijo.
El exparlamentario también observó que candidatos hayan centrado su propuesta en el tema del litio, sin plantear otras alterativas de desarrollo que no dependan de la explotación de este recurso.
Para Barral, debe provocar mucha preocupación en la ciudadanía el que la totalidad de los candidatos opositores hagan promesas de salvar al país únicamente si es que llegan al gobierno, o poniéndose plazos irreales para recuperar una economía devastada tras los casi veinte años del “masismo” en el poder.
Si a esto se suma el constante ataque e intercambio de acusaciones entre los liderazgos opositores, advirtió que es posible ver a un Movimiento al Socialismo rearticulado y obteniendo un importante porcentaje de votación en los comicios del próximo 17 de agosto.
“Dejen de estarse atacando entre ustedes y dense cuenta que el enemigo real de los bolivianos está al frente y se llama Movimiento al Socialismo, organización política que se está volviendo a armar en silencio”, sostuvo.
Además, ante la nada remota posibilidad de que el MAS vuelva a sorprender en un proceso eleccionario, Barral cuestionó que faltando pocos días para que la ciudadanía vuelva acudir a las urnas para elegir a su gobierno, los ataques entre opositores solo generan dudas y desánimo en la gente, repitiendo el mismo libreto de pasadas derrotas electorales.
Por todo lo expuesto y tomando en cuenta que ya son casi veinte años en que los bolivianos deben sufrir las consecuencias de tener un gobierno autoritario, el exdiputado reprochó que por culpa del capricho de “unos cuantos” se mantenga latente la posibilidad de que el “masismo” permanezca en el poder, condenando al país a continuar por la línea de países socialistas en los que no se respetan derechos ni garantías.
“Si el MAS vuelve una vez más al gobierno, no va ser por mérito de ellos, sino por culpa de todos ustedes (opositores)”, finalizó.
Esta semana, tras revelarse el supuesto financiamiento de una campaña de desinformación y ataques hacia dos candidatos presidenciales, por medio de redes sociales, la diputada disidente de Comunidad Ciudadana (CC), Alejandra Camargo, cuestionó que actores políticos de oposición estén enfocados en atacarse mutuamente olvidando que el enemigo común es el MAS.
“Nuevamente vemos a los opositores atacando a otros opositores, olvidando que la estructura de los ‘ciberguerreros’ y la guerra sucia mediante la difamación, comprobada por varios mecanismos de investigación, tiene por detrás siempre al MAS”, dijo, lamentando que en las últimas semanas la disputa electoral se haya enfocado en acusaciones y señalamientos.
Sobre los criterios que apuntan al candidato presidencial de APB-Súmate, Manfred Reyes Villa, como el supuesto financiador de una campaña de desprestigio y guerra sucia contra Samuel Doria Medina y Jorge Quiroga, la parlamentaria de oposición calificó como paradójico que sean precisamente las campañas con más recursos invertidos en propaganda electoral, las que terminan reclamando por supuestos ataques.



