Medio: El Deber
Fecha de la publicación: lunes 28 de julio de 2025
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Pero hay otros aún más invisibles: los funcionarios de planta del Órgano Electoral. No son vocales ni portavoces, pero conocen el sistema mejor que nadie. Muchos llevan 10, 15 o 20 años al servicio de un proceso que los exige durante todo el año, no solo en campaña. Recorren listas con lupa, verifican el cumplimiento de la paridad de género, capacitan a jurados, procesan miles de cartas y solicitudes, generan material electoral, asisten a audiencias —muchas innecesarias— y responden a presiones, amenazas y reclamos con profesionalismo y entereza.
Su trabajo no hace ruido, no busca aplausos ni titulares. Mientras los actores políticos tensan el clima electoral con discursos encendidos, estos funcionarios operan en silencio, con vocación y meticulosidad. Son, sin duda, los otros grandes protagonistas de esta elección. Sin ellos, el proceso no caminaría. Y sin su esfuerzo sostenido, la democracia no tendría cimientos sobre los cuales levantarse cada cinco años.



