Medio: La Razón
Fecha de la publicación: miércoles 23 de julio de 2025
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Con la mayor parte del calendario electoral cumplido y con el número de candidatos cada vez disminuyendo de a poco, la pregunta es: ¿Qué pasa con el patrón que se repite en diferentes procesos electorales?
La pelea entre evistas, arcistas y androniquistas no es algo nuevo dentro del MAS, pero sí es un fenómeno que ha ocurrido en la política boliviana. Sin ir muy lejos, el caso de Walter Guevara Arce es muy similar al de Andrónico Rodríguez con la sutil (pero abismal) diferencia de visiones políticas.
Luis Arce Catacora no es muy diferente a Hernán Siles Zuazo y el destino de exiliarse de Bolivia tal como hizo Siles Zuazo luego del fracaso estrepitoso que fue el gobierno de la UDP. Parece ser que Luis Arce tomará el mismo camino y no volverá a Bolivia una vez termine su gobierno y decida exiliarse.
Evo Morales sigue mucho la línea de Víctor Paz, ya que ambos no soportaron la idea de que en su propio partido pueda existir otra cabeza dominante que no sea la suya, aun así, la lucha por evitar desaparecer es una constante contra la que Evo Morales sigue peleando al haber sido negada toda posibilidad de participar en cualquier proceso electoral.
¿Qué queda con el resto de candidatos opositores?
Hay pequeños detalles que muestran lo que puede llegar a pasar si es que alguno de ellos llega a la presidencia.
Si bien solo Tuto Quiroga fue el único que ha ostentado la silla presidencial debido a la muerte de Banzer, su falta de liderazgo, su poca o nula experiencia en resolución de conflictos y por sobre todo su evidente clasismo hace que no pueda llevar a cabo un plan serio a largo plazo de gobierno.
Por otro lado, Doria Medina demostró no tener la musculatura ni el temple suficiente para poder manejar situaciones conflictivas en el país. Manfred Reyes Villa puede llegar a manejar el conflicto, pero depende mucho de la cantidad de legisladores que saque. En un escenario positivo puede gobernar si es que tiene a la ALP de su lado, de lo contrario, el empantanamiento podría ser la piedra en el zapato que no le permita llevar a cabo ninguna de sus propuestas.
Los casos de Jaime Dunn, Eva Copa, etcétera, muestran que el sector disidente y cansado de la política tradicional aún se encuentra en gestación y puede llegar a patear el avispero si es que hay un proyecto construido con mucha seriedad. Así, tanto Dunn como Copa se apresuraron en lanzar una candidatura a nivel nacional siendo que ambos no sabían cómo jugar el tablero político sin perjudicar al otro.
En conclusión, la situación de hace 20 años —antes de que Evo Morales gane su primera elección— se vuelve a repetir como pasó en 1985; y, como pasó previamente en los procesos electorales, el patrón se repite, pero los protagonistas cambian (a veces).



