Medio: Abya Yala Digital
Fecha de la publicación: domingo 20 de julio de 2025
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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En su más reciente programa radial, Evo Morales lanzó una serie de advertencias sobre la situación política y económica que atraviesa Bolivia y que observa «señales de arrepentimiento y pedido de auxilio» desde sectores del oficialismo, interpretándolo como un reconocimiento de la debilidad de la gestión actual y la necesidad de recomponer su base social.
Morales denunció su inhabilitación como una estrategia deliberada de la élite política y económica. Citó testimonios de jóvenes y ciudadanos que expresan su decisión de no votar si él no está habilitado, reflejando una posible reacción popular. Afirmó que incluso desde dentro del gobierno actual surgen señales de arrepentimiento y solicitudes de unidad, mientras sectores sociales en Bolivia y el exterior expresan preocupación ante su exclusión del proceso electoral.
“El gobierno estaría pidiendo auxilio y convocando a la unidad de la izquierda. Algunos dicen: nos hemos arrepentido de haber atacado a Evo, tiene que ser convocado”, aseguró Morales, haciendo referencia a contactos recientes con antiguos colaboradores del Ejecutivo.
El exmandatario criticó la propuesta de un «Estado mínimo» impulsada por candidatos opositores, incluyendo a Andrónico Rodríguez. Argumentó que sin inversión estatal, no se podrían garantizar bonos, rentas o viviendas, y defendió el rol del Estado como emprendedor e inversor para generar excedentes económicos, basándose en los logros de su gestión.
Morales advirtió que los candidatos de derecha (Reyes Villa, Tuto Quiroga, Doria Medina) buscan reinstaurar el modelo neoliberal de los años 90, lo que implicaría privatización de empresas estatales, despidos masivos, eliminación de derechos laborales y endeudamiento con el FMI. También señaló el «cinismo» de figuras como Samuel Doria Medina, quien, según Morales, utilizaría la ayuda internacional para desmantelar el Estado.
El expresidente se distanció de Andrónico Rodríguez, acusándolo de estar rodeado por asesores de la «izquierda globalista» y de proponer un discurso neoliberal disfrazado de progresismo, al sugerir que ya no debería existir un «Estado paternalista». También cuestionó al senador Andrónico Rodríguez: “Hasta Andrónico dice que ya no debe haber Estado paternalista. ¿Entonces ya no habrá viviendas sociales, ni bonos, ni inversión en salud?”, se preguntó.
“Está rodeado de asesores de la izquierda globalista, que hablan de medio ambiente, género, pero no tocan la estructura económica”.
Morales reafirmó los logros de su gobierno, destacando la quintuplicación del PIB, la nacionalización de recursos estratégicos (gas, telecomunicaciones), la construcción de hospitales, escuelas, viviendas y canchas, el otorgamiento de bonos sociales y créditos productivos, y la exportación de cemento e impulso a la industrialización del litio. Atribuyó los problemas actuales a la falta de continuidad.
Finalmente, advirtió a los sectores sociales que los planes neoliberales actuales llevarían a la eliminación de aumentos salariales y negociación colectiva, la desaparición de ítems e inversión en educación y salud, la balcanización del país y el retorno a la pobreza extrema a través de despidos y la eliminación de la jubilación. Reiteró que el Estado nacional es el último instrumento de defensa del pueblo frente al capital extranjero, y concluyó que quienes desean volver al gobierno son los mismos que privatizaron servicios básicos y buscan «robar».



