Medio: FM BOLIVIA
Fecha de la publicación: lunes 21 de julio de 2025
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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El caso más llamativo involucra a Jaime Dunn, el economista inhabilitado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), cuya imagen sigue siendo promovida mediante sondeos apócrifos. Un video manipulado, que falsamente atribuía a Unitel una encuesta que lo colocaba primero con el 19,1% de intención de voto, circuló con el mensaje: “Ahora, en Bolivia todo es Dunn y Tuto. La pregunta es ¿dónde quedó el MAS?”. La gráfica original correspondía a Samuel Doria Medina, pero fue alterada para favorecer a Dunn.
Otro ejemplo fue difundido por Cabildeo Digital, donde un sondeo no representativo —realizado entre sus seguidores— se presentó como una «encuesta» que supuestamente daba a Dunn una ventaja abrumadora. Aunque el medio aclaró después que no cumplía con los requisitos metodológicos ni tenía aval del TSE, el contenido ya se había viralizado en Telegram y grupos de WhatsApp, reforzando una narrativa falsa sobre su popularidad.
La estrategia tras las encuestas falsas
Según el ODE, estos contenidos buscan influir en votantes indecisos, desalentar la participación o legitimar resultados ficticios. La tendencia no se limita a Dunn: candidatos como Jorge Quiroga y Manfred Reyes Villa también han sido protagonistas de estudios inventados.
- Una cuenta llamada Atlas Electoral publicó un sondeo falso que ubicaba a Quiroga (Alianza Libre) en primer lugar con el 24,1%. La plataforma no está autorizada por el TSE para difundir encuestas.
- Un video atribuyó al Centro Nacional de Consultoría de Colombia un supuesto respaldo a Reyes Villa con un 25% de preferencia. La empresa negó haber realizado dicho estudio.
El llamado de las autoridades
El ODE alertó que estas tácticas buscan erosionar la confianza en el proceso electoral y pidió a la ciudadanía verificar la fuente de las encuestas, recordando que solo los medios y empresas autorizados por el TSE pueden publicar datos válidos. Mientras los candidatos oficiales intensifican sus campañas, las redes sociales se convierten en un campo minado de manipulación, donde la mentira se disfraza de democracia.



