Medio: El Diario
Fecha de la publicación: viernes 18 de julio de 2025
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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La propuesta es indispensable para enamorar a la población votante. También es un requisito para competir en un escenario electoral. En ella está inserta toda la sapiencia de un aspirante a la presidencia de la República. Involucra referencias, estadísticas y objetivos, para trabajar, con miras a lograr días mejores. En sus páginas se explayan los aspirantes a conducir los destinos del país. Pero mucho depende, también, de la habilidad y sabiduría de los asesores en diferentes ramos, quienes deben enriquecer y formatear el documento, de interés común. Pero en democracia y en dictadura, muchas veces ellos contribuyeron al fracaso de importantes proyectos políticos.
En algunas ocasiones se frustraron las propuestas, por ciertos problemas coyunturales. A este hecho se ha denominado promesas incumplidas. La memoria colectiva celebra, en consecuencia, sus logros y condena sus fiascos. Las propuestas deberían marcar actitudes objetivas y no limitarse a discursos distraccionistas. No deberían generar falsas expectativas, sino el crecimiento que acabará con la pobreza. Tampoco ofrecer el paraíso en la tierra. La ciudadanía aún no ha logrado asimilar el contenido de las diferentes propuestas, debido a que vive preocupada por adquirir alimentos que suben de precio a menudo. Está en busca de aceite comestible, rascando el bolsillo para comprar arroz y haciendo filas para el pan de batalla. He ahí un pantallazo de la situación socio-económica boliviana.
Cada candidato tiene una propuesta, en el presente proceso electoral. Aunque sea una mal pergeñada. Con tal hecho los políticos ratifican su presencia física, e inquietud intelectual, ante el electorado nacional, ávido de lograr mejores condiciones de vida. Reiteran su preocupación, con relación al destino nacional. Su visión para reconstruir la Patria desmantelada y empobrecida por la ineficiencia de los regímenes que detentaron el Poder desde 2006.
Existen propuestas, por lo tanto, que mencionan medidas macro económicas, a ejecutarse en mediano o corto plazo, en la perspectiva de encarar la crisis económica, heredada de los gobiernos de turno. Pero se advierte poca inquietud para erradicar el hambre. Lo inmediato e ideal sería abaratar la canasta familiar y bajar el costo de los medicamentos a favor de la población. Ella que está inmersa en una situación de profunda adversidad económica. Estos aspectos deberían ser priorizados por quienes pretenden llegar a la primera magistratura de la Nación. Lo aconsejable sería que tomen contacto, por lo menos una vez a la semana, con el ciudadano de a píe, para conocer sus aflicciones y necesidades cotidianas.
Algunos señalan que sus oponentes no tienen propuestas. “Nosotros sí tenemos propuesta para salvar a Bolivia”, sostienen. Pero, lamentablemente, no la pusieron en práctica, por negligencia, incapacidad o temor, en los últimos tiempos.
En suma: Bolivia requiere propuestas constructivas, de unidad e integración, para encarar sus problemas más inmediatos.



