Medio: La Razón
Fecha de la publicación: martes 15 de julio de 2025
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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A poco más de un mes de las elecciones generales en Bolivia, el candidato presidencial Samuel Doria Medina expuso su visión de gobierno en el programa Piedra, Papel y Tinta de La Razón. Con un discurso centrado en la austeridad, la eficiencia estatal y la recuperación económica, el empresario anunció que su primer proyecto será eliminar la reelección presidencial y que su gestión arrancará con un decreto que marcará el fin del “despilfarro”.
“Voy a tomar decisiones pensando en la próxima generación, no en la próxima elección”, afirmó con firmeza.
100 días
El lema de campaña “Cien días, carajo”, surgido de la ciudadanía, sintetiza su promesa: resolver la escasez de dólares y combustibles en ese lapso. Según Doria Medina, esos dos factores explican el alza de precios y el desabastecimiento. “A los cien días se va a disponer de dólares para importar gasolina, diésel, medicamentos… y lo más serio de esta crisis se va a detener”, explicó.
Dijo que, como en otros países, dará un informe público el día 100 —después del carnaval, posiblemente el miércoles de ceniza— para mostrar los logros iniciales de su mandato.
Gastos innecesarios
Desde el primer día de gestión, anunció que firmará un decreto para suprimir gastos superfluos del Estado. Esto incluye el presupuesto de 80 millones de bolivianos en la partida de “Fiestas y celebraciones” y 250 millones en viáticos, así como compras de celulares, vehículos y viajes.
También planteó cerrar empresas públicas deficitarias, cuya viabilidad económica es cuestionable: “Hay muchas que sólo generan pérdidas”, sentenció.
Fin de la reelección
Doria Medina fue enfático: no buscará la reelección ni retomará su rol empresarial, ni ahora ni en el futuro. Aclaró que no tiene negocios con el Estado y que sus empresas están actualmente bajo la administración de sus hijos y ejecutivos, conforme a un plan estructurado por PricewaterhouseCoopers para garantizar su funcionamiento en caso de su ausencia. “He decidido dejar el manejo de las empresas… no volveré a ser empresario”, aseguró.
Su primera propuesta legislativa será la eliminación definitiva de la reelección presidencial.
Cuoteo
El candidato enfatizó que no repartirá cargos por alianzas políticas. Ni Luis Fernando Camacho ni Juan del Granado, sus aliados, tendrán cuotas en el gabinete: “En el Ejecutivo pondremos a los mejores bolivianos y bolivianas. No será una repartija”.
Confirmó que su equipo económico está liderado por José Gabriel Espinosa y que otros equipos técnicos están trabajando en educación, salud y justicia, para evitar improvisaciones.
Ver también: Unidad promete orden y reactivación en 100 días
Doria Medina propone reducir de 17 a 12 ministerios y eliminar más de 100 entidades que dependen del presidente, muchas de las cuales duplican funciones. “¿Qué sentido tiene tener un equipo tan ampuloso? Muchas de esas instituciones sólo sirven para dar empleo a militantes”, criticó.
Como ejemplo mencionó la extinta Diremar, mantenida años después de su fracaso ante La Haya.
Anunció que eliminará el periódico estatal y transformará Canal 7 en un medio público, no gubernamental: “No será la agencia de noticias del Gobierno”, aseguró.
Prometió también que no usará las redes sociales para gobernar, pero sí las mantendrá activas para dialogar con la ciudadanía, especialmente los jóvenes.
Litio
Cuestionó duramente los contratos firmados con CBC (China) y Uranium One Group (Rusia), por su falta de consulta con las comunidades. “No puede ser que los potosinos se enteren de los contratos del litio por la prensa”, reclamó.
Planteó un modelo de inversión extranjera con participación social, similar al caso de San Cristóbal, donde una fundación trabajó previamente con la comunidad.
“En Rusia o China el gobierno dice ‘es así’ y se hace. En Bolivia, sin trabajar con la comunidad, no funciona”, advirtió.
Directo a Chonchocoro
Con tono categórico, anunció medidas drásticas contra la corrupción: “Al primero que meta la mano, directo a Chonchocoro”.
Implementará una única entidad de compras públicas, con procesos estandarizados, monitoreo de precios internacionales y trazabilidad financiera.
También apostará por la digitalización de trámites para reducir el contacto ciudadano con burócratas, especialmente en el ámbito judicial. “El SEGIP ha demostrado que se puede hacer con un documento. Vamos a replicarlo en otras áreas”, dijo.
Nueva diplomacia
Criticó el aislamiento internacional del país y aseguró que restablecerá relaciones con EE.UU., la UE, Rusia, China y Sudamérica. “No me interesa acercarme a dictaduras como Irán, Nicaragua, Cuba o Venezuela”, aclaró.
Plantea una Cancillería comercial y técnica, al estilo colombiano, que promocione el país, sus productos y su turismo. “Volverá el mérito a la diplomacia. Basta de improvisados en embajadas”, prometió.
Confirmó su respaldo a continuar en el MERCOSUR y mantener el diálogo con los BRICS, aunque reconoció que este bloque no ofreció el financiamiento esperado.
Compromisos
Reiteró que no se mudará a la residencia presidencial de San Jorge ni usará el avión oficial, salvo cuando sea imprescindible. “Voy a cambiar de trabajo, no de vida. Voy a seguir viviendo donde vivía”, afirmó.
También anunció que seguirá viajando en vuelos comerciales: “Soy el boliviano que más viaja en BOA”, bromeó.
Finalmente, llamó a la ciudadanía a otorgarle mayoría legislativa para impulsar reformas profundas: “La experiencia de estos años muestra que sin mayoría en el Congreso, se trancan las cosas”, advirtió.
Aseguró que su vicepresidente, José Luis Lupo, tiene la experiencia internacional para liderar un trabajo legislativo con diálogo y resultados.



