Medio: El Deber
Fecha de la publicación: martes 13 de mayo de 2025
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
No he dicho ninguna novedad, simplemente es una afirmación que cuando se trata de un sentimiento colectivo, sirve de apoyo para reconocernos humanos y vulnerables. El riego es que no sepamos dimensionar la crisis y terminemos agitándonos más de lo debido cuando además de la incertidumbre política, pensamos en las filas por combustible, el ascenso del precio de dólar y el costo de la canasta básica en el mercado.
Sin embargo, para quienes sostenemos que lo mejor que le puede ocurrir a Bolivia es el fortalecimiento del Centro Democrático, expresado en el liberalismo republicano, el nacionalismo revolucionario y la social democracia, sentimos que se van aclarando las opciones electorales. No se trata de que hubiera disminuido el entusiasmo y número de candidatos, se debe, simplemente que la realidad está poniendo en orden el verdadero peso específico de quienes han renunciado durante este tiempo, a su tranquilidad y sus recursos. Cuando a pesar de las críticas existentes contra encuestas discutibles, hay candidatos que no logran convertir sus propuestas en porcentajes electorales, tendremos que aceptar que la realidad, inexorable, terminará haciendo su trabajo y volviendo a algunos candidatos en militantes del olvido.
En este proceso, el próximo domingo 18 de mayo termina una etapa azarosa de resultados todavía imprevisible de nuestra vida democrática, que dará inicio a otra de características impactantes que, a su vez, concluirá el 17 de agosto.
Hasta el próximo domingo, las dudas básicas continuarán. ¿Quiénes serán los candidatos a la presidencia, vicepresidencia, senadores y diputados, y con qué siglas partidarias o alianza, participarán? Una papeleta elaborada por Rafael Archondo y que circuló en todas las redes sociales desde hace una semana, está cambiado permanentemente su conformación.
El nivel de ruptura y debilitamiento de los partidos políticos, con la previsible dispersión del voto de la oposición, planteó procedimientos enrevesados para la designación de candidatos, cuando en una democracia madura y sana, eso correspondería a una labor interna de los partidos. Similar dificultad, incrementada por el desgaste, sufre el MAS como organización oficialista que, en este momento, sufre una división en 3 sectores, sanguinariamente enfrentados.
Como parte de la Ruta Crítica, vamos asumiendo compromisos. El primero que sea el que, por ningún motivo, renunciaremos a nuestro voto en las elecciones del 17 de agosto. Han ocurrido muchas situaciones incómodas y molestas, es verdad, pero ninguna como para poner en duda que no cumpliremos con nuestra responsabilidad de votar, de hacer respetar nuestra presencia militante y realizar el control que garantice la transparencia de nuestro ejercicio ciudadano. El segundo compromiso vendrá con el silencio de la reflexión que nos ayudará a decidir por quién, en medio del desgano, depositaré mi voto. Tenemos tiempo para ponernos de acuerdo y tratar de recuperar la ilusión que sentimos el 16F o cuando, perseguido por su culpa, Morales huyó a México pretendiendo dejar a Bolivia en el caos.
Cuando vayamos haciendo masa crítica y veamos cómo recuperamos nuestra fuerza, comprobaremos de lo que puede ser capaz nuestra ciudadanía.



