Medio: El Deber
Fecha de la publicación: viernes 21 de febrero de 2025
Categoría: Institucional
Subcategoría: Tribunal Supremo Electoral (TSE)
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A nueve años del referéndum constitucional del 21 de febrero (21F) de 2016, cuando el país rechazó el pedido de Evo Morales de postularse para un cuarto periodo consecutivo, el líder cocalero insiste en volver a la Presidencia. Esta vez lo hará sin el MAS, el partido que lo llevó por primera vez al poder en 2006.
Para ello, el expresidente selló ayer un acuerdo político con el Frente Para la Victoria (FPV), una de las fuerzas políticas que en su momento fue calificada como un “taxipartido” por dirigentes del MAS, cuando éste estaba unido. A merced de ese entendimiento, Morales quedó como “el candidato único “y mientras transcurría el día desde las redes sociales del evismo se impuso el eslogan de “Evo para el Bicentenario”.
El acuerdo
“Ya tenemos el partido para participar en las elecciones de este año”, aseguró Morales, quien aspira a ser candidato. La declaración fue recibida con ‘bravos’ y un aplauso cerrado de sus bases, quienes ya no lucían sudaderas, camisas o polleras azules, el color característico del MAS.
Según el documento, leído antes de la firma de la alianza, Evo Morales aparece como líder del ‘instrumento político’.
No se menciona a ninguna organización social del Pacto de Unidad, ni a las Seis Federaciones del Trópico donde están sus bases.
“Este movimiento político, conocido como instrumento político es el movimiento político más grande de la historia de Bolivia, es único en el mundo. Lamento mucho, agentes internos y externos quieran proscribir a este movimiento. Ahora con el Frente Para la Victoria nuevamente vamos a ganar las elecciones nacionales”, aseguró Morales y subrayó que no hay “condicionamientos”.
El siguiente paso será socializar el acuerdo con sus bases y vestir al Trópico con los colores del FPV: blanco y azul verdoso en una franja donde está la sigla debajo de una antorcha.
Desde La Paz, el diputado evista Gualberto Arispe, adelantó que ahora buscarán al acompañante de fórmula “Ya tenemos la sigla, tenemos al candidato, ahora seguramente buscaremos al vicepresidente y lo que corresponde es armar la plancha de (aspirantes a candidatos) senadores y diputados en el país”.
El procedimiento
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) aún no publicó el calendario electoral que marque los pasos y requisitos que los aspirantes deben cumplir para habilitarse.
“En el marco de nuestra Constitución Política del Estado, todos los bolivianos y bolivianas tienen el derecho de elegir y ser elegidos, es decir, todos los bolivianos pueden postularse a este proceso electoral, pero eso sí, hagamos una diferencia, para pasar de postulante a candidato tiene que cumplir requisitos constitucionales de nuestra norma electoral”, explicó el vocal Tahuichi Tahuichi al diario EL DEBER.
El TSE prevé que entre el 12 al 19 de mayo se realice el registro de postulantes. Es decir, los partidos, alianzas y organizaciones indígenas habilitadas podrán registrar sus planchas de precandidatos al Ejecutivo: presidente y vicepresidente, y para Legislativo: senadores y diputados.
Tras ese registro, el TSE establecerá la fecha para publicar quiénes están habilitados como candidatos y quienes fueron inhabilitados para seguir adelante.
Pero, el principal impedimento que tiene Morales para ser habilitado como candidato son las sentencias y autos constitucionales que establecen que en Bolivia el presidente y vicepresidente solo pueden ser elegidos y ejercer su mandato por dos periodos, ya sean continuos o discontinuos y que la reelección indefinida no existe y “no es un derecho humano” reconocido por la Convención Interamericana de Derechos Humanos o el Pacto de San José.
En noviembre de 2024, el TCP emitió un nuevo auto constitucional que ratifica que la reelección en Bolivia es por una sola vez de forma continua o discontinua, lo que aplica a autoridades electas del Legislativo, Ejecutivo y los magistrados del Judicial.
¿Y el 21F?
En el referéndum constitucional del domingo 21 de febrero de 2016, hace nueve años, el 51,3% de la población dijo “No” a la intención de Evo Morales de repostularse a la presidencia por cuarta vez consecutiva, y pese a la sentencia del soberano se habilitó a merced de los derechos políticos del Pacto de San José. El Tribunal Constitucional pasó por alto la voluntad del soberano establecida en el Artículo 7 de la Carta Magna y avaló la candidatura de Morales para el 2019.
En estos nueve años, y tras no respetar la voluntad popular expresada en ese referéndum, en Bolivia han pasado al menos cinco hechos que se presentan como efecto del 21F, una fecha que se pone como un hito que marca un antes y un después en la historia del sistema democrático del país, de acuerdo con representantes políticos y especialistas vinculados al análisis de la historia.
Entre estos hechos se encuentran la propia repostulación de Morales, respaldada por un fallo constitucional que declaró la reelección como un “derecho humano”; las protestas sociales de octubre y noviembre de 2019, que denunciaron un fraude electoral para mantenerlo en el poder; su renuncia en medio de la convulsión social y su posterior salida del país; la instauración de un gobierno transitorio en 2020 y el retorno del MAS al poder con Luis
Arce; la fractura interna del partido y la pérdida de su sigla mediante un fallo constitucional que despojó a Morales de su liderazgo; y el papel de los magistrados autoprorrogados del Tribunal Constitucional Plurinacional, quienes, mediante sentencias y fallos que vulneraron el principio de preclusión, ordenaron al TSE llevar a cabo elecciones judiciales “parciales” en diciembre de 2024 por encima de los límites establecidos en la Carta Magna.
En ese plano, la principal coincidencia de legisladores, autoridades del Ejecutivo, exautoridades y analistas, es que la mayor consecuencia del 21F es que Bolivia ha perdido su institucionalidad y la sumergió en una crisis política cada vez más profunda, marcada por la polarización cada vez más irreconciliable.
“El 21F y sus resultados del 2016, cuando la mayoría de los bolivianos le dijo ‘No’ a la reelección de Evo Morales, ha marcado el inicio de una crisis política, una crisis democrática y una crisis institucional que la arrastramos por nueve años. También fue el principio del fin del liderazgo que, hasta ese momento, se creía democrático de Evo Morales”, dijo el diputado Enrique Urquidi de la alianza Comunidad Ciudadana.
El exdiputado y viceministro de Defensa del Consumidor Jorge Silva, afirmó que “fue un error no haber respetado el resultado del referéndum del 21F”, y desde su perspectiva eso fue aprovechado por la oposición para provocar, lo que considera, un ‘golpe de Estado’ en 2019, cuando Morales renunció tras destituir unilateralmente a todos los vocales del TSE, quienes fueron designados por la Asamblea Legislativa.
“La consulta fue para modificar el Artículo 168 (de la CPE) y como ganó el ‘No’, ese artículo mantiene su vigencia. No se logró modificar ese artículo, por lo tanto, el resultado del 21F se respetó”, apuntó Silva y agregó que fue el TSE que no hizo respetar es resultado y habilitó a Morales.
Para el diputado disidente de Comunidad Ciudadana Marcelo Pedrazas, el 21F se traduce como el principio de la salida de Morales del poder que fue en 2019, además que el TCP después de nueve años ratifica que Evo no está habilitado. “Morales entiende esto como un tema político y mantiene su aspiración inconstitucional de participar en las elecciones, y eso es responsabilidad de la oposición porque no hay una renovación”, apostilló.