Fue, muy probablemente, uno de sus discursos más fuertes. Al menos, el tono de su voz y el contenido de su mensaje dieron cuenta de ello. El presidente Luis Arce, en conmemoración a sus tres años en el Gobierno, habló de "sabotajes" en su contra, de una "guerra híbrida" contra su mandato y de intereses individuales externos.
"El proceso de cambio es un patrimonio del pueblo boliviano. Sé que los ataques continuarán. Parece duro, pero hay quienes apuestan por la guerra híbrida contra el Gobierno", expresó el Dignatario, desde la Casa Grande del Pueblo.
"Vamos por buen camino, aunque podríamos estar mejor (...). Es cierto que la polarización política persiste, que día a día, con o sin argumentos, se ataca al Gobierno. No debemos avergonzarnos de nuestros logros. El pueblo sabe que hay grupos de individuos que anhelan que fracasemos y despliegan campañas con ataques. Estas personas no terminan de darse cuenta de que no perjudican al Gobienro, sino a todo el pueblo".
También refirió una crítica dirigida a la Justicia, en el entendido de que no satisface a la población en general, sino a aquellos que tienen las billeteras más grandes. Reclamó que las Elecciones Judiciales "lleguen a buen puerto" y que se produzcan sin cuoteo de por medio.
No olvidó condenar el conficto luctuoso en la Franja de Gaza y se puso del lado de Palestina.




