Medio: El Deber
Fecha de la publicación: jueves 02 de noviembre de 2023
Categoría: Institucional
Subcategoría: Tribunal Supremo Electoral (TSE)
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La Sala Plena del Tribunal Supremo Electoral ha sorprendido con su decisión de rechazar las conclusiones del Congreso Orgánico del MAS realizado entre el 3 y 4 de octubre, en Lauca Ñ, Cochabamba, basándose para ello en el informe de acompañamiento realizado por técnicos del Servicio Intercultural de Fortalecimiento Democrático (Sifde).
El mencionado informe indica, por ejemplo, que cinco autoridades del MAS, Evo Morales entre ellas, no presentaron su certificado de militancia con más 10 años de antigüedad, tal como manda el propio estatuto de la organización política, y en el marco de sus atribuciones el Órgano Electoral ha dado seis meses de plazo para que el MAS organice un nuevo congreso en el que se respeten sus propias normas internas.
Pese al paso de los años y de su dilatada trayectoria política, aparentemente Evo Morales aún no ha aprendido que las formalidades de ley deben cumplirse y no es una opción sujeta al buen o mal ánimo de los actores políticos. Por ejemplo, nadie duda de la militancia del exmandatario en filas del MAS, pero si la norma manda que presente un certificado oficial debió hacerlo sin mayores reparos en lugar de tropezar con sus propios pasos.
Los dirigentes del MAS reaccionaron con indisimulable enojo. Acorde a su trayectoria y mecanismos de acción política, Morales y sus correligionarios lanzaron advertencias de bloqueos y amenazas de convulsión social.
Sin embargo, haciendo un recuento de lo ocurrido en el congreso que ha provocado discordias en el MAS, queda claro que se han dado muchas irregularidades que ponen en entredicho la esencia democrática de la principal fuerza política del país.
Por ejemplo, se aprobó una resolución de “auto expulsión” de Luis Arce y David Choquehuanca por no haber asistido al encuentro. Para comenzar, la figura auto expulsión resiente profundamente el sentido común de cualquier organización; segundo, no existe en el estatuto del MAS y, tercero, viola derechos políticos consagrados en la Constitución Política del Estado y en convenios internacionales.
Otro detalle a tener en cuenta es que el congreso masista debió durar tres días, pero se acabó en cuestión de 36 horas, todo antes que la cúpula partidaria sea notificada con la admisión de una acción de amparo presentada por la Federación Departamental de Mujeres Campesinas Originarias “Bartolina Sisa”, por supuestas irregularidades cometidas en la convocatoria oficial.
Finalmente, se proclamó la candidatura única de Evo para las elecciones 2025, ignorando el mandato de la Ley de Organizaciones Políticas que establece la realización de elecciones primarias seis meses antes de la convocatoria a comicios nacionales. Las elecciones primarias suponen la existencia de más de una opción para que los militantes de una tienda política puedan elegir “democráticamente” a su candidato o candidata a la presidencia, pero en el MAS solo existe Evo Morales.
Considerando los elementos anotados, hubiera sido nefasto que el TSE avale el congreso del MAS. Una eventual aprobación hubiera representado el inicio de otro turbulento proceso electoral de imprevisibles consecuencias, como ya ocurrió en 2019 cuando los vocales electorales encabezados por María Eugenia Choque, actuaron con clara y vergonzosa parcialidad en favor del MAS.
En el fondo, la resolución del TSE obliga al Movimiento Al Socialismo a tomar en serio las reglas del juego democrático y es una clara señal para las otras organizaciones políticas que deben tomar en serio el desafío de tener democracia interna y dejar de pensar que los estatutos y congresos son meros formalismos para que los candidatos/dueños de los partidos sean los de siempre.
Queda un mensaje claro: la democracia se fortalece con liderazgos demo



