Medio: La Razón
Fecha de la publicación: domingo 15 de octubre de 2023
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Nunca hubo duda de nuestra parte, que el MAS tiene un líder y un presidente y que también ese presidente —el hermano Evo— seria el candidato del MAS, puesto que históricamente se trabajó para ello. El problema que enfrentamos es la división de las organizaciones sociales, que son quienes constituyen el instrumento político del pueblo y es imprescindible resolver este momento histórico, donde las mezquindades personales ponen en riesgo el camino del proyecto político de cambios revolucionarios.
El MAS-IPSP es la sigla que legitimó un proyecto político existencial fundamentalmente, proyecto de hombres y mujeres de los pueblos indígenas originarios de Bolivia. Es la sigla con la que participamos dentro de las reglas colonialistas y burguesas para elegir gobierno y posibilitar aperturas históricas para nuestros pueblos. La democracia es colonialista y burguesa. Cuando los burgueses ganan, todo es OK.
Cuando el pueblo gana las elecciones, para ellos es fraude. Aprendimos a lidiar en cancha ajena y con reglas manipuladas, pero lo hicimos bien, vamos ganando elecciones y sorteando obstáculos y amenazas como las del golpe de 2019. Por lo tanto, es imprescindible mantener la unidad del símbolo que representa el MAS, ese es un primer paso.
Lo que nos preocupa es la división en las organizaciones sociales, azuzada principalmente por los intereses de las dirigencias. En el gobierno de Evo ya lo dijimos, que había dirigencias que eran “buscapegas” y que, en las reuniones del Pacto de Unidad, no discutían el proyecto político ni la gestión de gobierno, disputaban cargos, eso continua y se convierte en chantaje. Las organizaciones tienen su dinámica interna que no puede ser manipulada desde afuera, y que no se equivoquen ni el Evo, ni el Gobierno, si realmente son revolucionarios deben respetar esas instancias y exigir proyecto político y no caer en prebendas a cambio de apoyo.
Un solo ejemplo: en el congreso de las hermanas Bartolinas en Tarija se sacó una dirigencia —nos guste o no— y quienes están descontentas háganse la autocrítica correspondiente, no echen la culpa al empedrado. En las Bartolinas, como en las organizaciones sociales que funcionan con la memoria de nuestros pueblos originarios, se practica el muyu. Años pasaron que no volvió la dirigencia a las aymaras y se quedó y quedó en las quechuas, en un momento de conflicto eso estalló y fue legítimamente un elemento de presión. Internamente con broncas y sabiduría —las hermanas Bartolinas— lo resolvieron, eligieron sus dirigentes. Queda la gestión para disputar liderazgo y autoridad. Al respecto, nos parece un grave error que cinco dirigentes invitadas al congreso del MAS en Lauca Ñ no hayan ido y no ocuparan el lugar que les correspondía.
Ni los hermanos y hermanas que apoyan a Evo, ni los compañeros y compañeras del Gobierno, ¡no pueden y no deben enfrentarnos! No pueden ni deben enfrentarnos unas contra las otras. Cuidado, eso pone en peligro el proyecto histórico. Les pedimos y exigimos coherencia revolucionaria.
Julieta Paredes Carvajal es feminista comunitaria.



