Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: lunes 02 de octubre de 2023
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Muy pocas veces en la historia reciente, el congreso nacional de un partido político ha concitado tanto la atención como el del Movimiento Al Socialismo (MAS), el 3, 4 y 5 de octubre en Lauca Ñ, en pleno corazón del trópico cochabambino, es decir en el feudo del expresidente y líder cocalero.
Es que los resultados de este evento se presentan como un punto de quiebre no sólo del futuro del partido en sí, sino también del país, dado el monopolio político del que el MAS ha gozado en el gobierno durante más de 17 años, excepto los 11 meses del gobierno transitorio.
Lo sabe el país, lo saben los de la oposición y lo saben las dos facciones del masismo.
No es en vano que los seguidores de Morales anuncien una vigilancia de más de 5.000 policías sindicales (que dejan atrás los 2.000 anunciados hace una semana) para evitar el arribo de “infiltrados” y garantizar lo que, se supone, terminará en la aclamación de Evo Morales como candidato presidencial de ese partido en las elecciones de 2025.
En otro momento, esta designación no habría pasado de un trámite interno, pero hoy significa la inminente división de la mayor organización política del país, tanto más cuanto propio el Morales tiene prisa en ser aclamado como su postulante a la presidencia pues, como asegura “el pueblo pide” y él se siente “obligado” a asumirlo.
El arcismo ha deslegitimado la validez de la cita de esta semana con el argumento de que el evismo ha reducido al mínimo la lista de participantes activos, por lo que el evento carece de representación. El mismo Arce anunció que no asistiría a ese congreso porque no estarían presentes “los dueños de casa”.
Con estos antecedentes (el evismo parapetado y el arcismo ausente), es posible adelantar que el congreso que comienza mañana, más que para consolidar la anunciada candidatura presidencial de Morales por parte de sus seguidores, servirá al evismo para mostrar su musculatura y exhibir al arcismo, a la oposición y al resto del país qué actores, sectores sociales o regiones se hallan del lado de Evo y cuáles del lado de Arce.
No es gratuita la última convocatoria de Evo ayer a los arcistas de no excluirse y advertirles que no se arrepientan.
Finalmente, está la oposición, que, por el momento, sólo mira de palco la pulseta entre evistas y arcistas, y hasta la fecha no ha sabido descollar con una figura prominente, pues tiene a sus líderes principales, unos presos por la persecución política y otros tanteando posibilidades.
De cualquier manera, los resultados de este congreso tendrán una importancia significativa en el futuro político del país y en el rumbo que tomarán los aprestos de preelectorales, en la perspectiva de los comicios generales que tendrán lugar en dos años.



