Medio: El Diario
Fecha de la publicación: miércoles 27 de septiembre de 2023
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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En las próximas elecciones generales, los votantes podrían asumir una decisión protagónica, ignorando los acuerdos y desacuerdos que surgieran de los partidos y agrupaciones políticas. Los sufragantes tienen la opción de desperdigar sus votos, según sea su militancia o simpatía; podrían, sin embargo, asumir una decisión histórica, concentrándolos en un solo binomio. Esto es que, sean los propios ciudadanos quienes decidan unificar su voto, buscando el mejor resultado, resolviendo si quieren solamente senadores y diputados, o apuntan a ser el nuevo gobierno. Para ello tendrán que optar pasando por alto si sea “camba” o “colla”, hasta alcanzar cuando menos tres millones de votos. ¡En los hechos sería inclinarse por un «voto consigna»!, arreglado a nivel nacional. Esto significa que al final, el frente único o alianza única se construiría desde la ciudadanía votante, que en lugar de obedecer a su partido actúe con absoluta libertad, rompiendo la disciplina, haciendo que prevalezca el valor omnímodo de su voluntad.
Por su parte los partidos y agrupaciones, tendrían la primera responsabilidad al conformar binomios convincentes, facilitando la elegibilidad del votante. Además, los partidos y agrupaciones tendrán que hacer concesiones, una de ellas concernie a ideología y contenido doctrinal que, por ahora, según parece, todos son como de centro izquierda, muy matizados en formas de expresión, antes que en contenido programático. El otro detalle es la repartija de cuotas para senadores y diputados, junto al referido a gobernaciones y alcaldías, eso demuestra que no es poco ni corto lo que deben resolver.
No menos compleja e igualmente atractiva es la situación del MAS. Veamos, habrá dos binomios, Morales Ayma con la sigla del MAS, pues seguirá siendo el jefe y como tal legalmente autorizado para inscribir esa sigla. El otro binomio lo encabezará Arce Catacora que tendrá aquí su primer problema terminante y serio, elegir la sigla que optará para sus campañas. Eso le obliga a definir con el debido tiempo este punto, pues será necesario promocionar su nombre, sigla, símbolo y colores para que voten por él en las primarias. Menudo trabajo que le queda, teniendo en cuenta, además, que ganó las elecciones con la sigla del MAS, una marca insignia que tiene el valor de haber ganado cuatro elecciones desde hace quince años y que ahora tuviera que desestimarse por los millones de militantes, hasta hace poco fieles seguidores de Evo Morales, y que ahora tendrían que registrarse como militantes de un nuevo partido, si deciden apoyar al presidente Arce Catacora.
Podrán haber resentidos, pero serán muy pocos, posiblemente votos en blanco, muy difícil que vayan a favor de la derecha.
Muy áspero el camino de Arce cuando no le quede otra que promocionar a su partido o agrupación en contra de la sigla por la cual fue electo. Haciendo cuentas, Arce puede contar con el voto de quinientos mil empleados públicos que con sus colaterales pueden llegar al millón, queda para captar el voto de dos millones, entre ambos binomios, «evistas y «renovadores».
Finalmente, aún queda otra opción, podría suceder que algún partido con personería jurídica, proponga a Luis Arce para la presidencia, siendo muy probable que salga en la papeleta para las generales, y tenga que enfrentarse a Morales Ayma, en epopéyica disputa por los votos de la militancia del MAS.
Así, pues, las futuras elecciones serán inéditas, y será el pueblo que practicando la democracia decida con su voluntad suprema a quién consagra como presidente, vice presidente, senadores y diputados, por los próximos cinco años.
La ciudadanía confía en un padrón limpio, libre de tacha y queja.
El autor es Periodista.



