Medio: El Diario
Fecha de la publicación: martes 26 de septiembre de 2023
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones judiciales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Desde principios de año, por lo que se hizo para la elección popular de magistrados de varias ramas, dispuesta por la Constitución Política del Estado Plurinacional, se constata que ese proyecto electoral en la práctica ha fracasado totalmente. En consecuencia, los detenidos estudios de los encargados de impulsar la elección de magistrados mediante el voto de la población, no han sido valorados y en vez de facilitar dicha vía, la han complicado, al extremo de que muchos piensan que ya no hay salida posible.
El antiguo sistema por el cual el Poder Ejecutivo podía elegir a los magistrados por decreto, ya no puede ser utilizado, por ser obsoleto, pues era producto del arcaico régimen social colonial-feudal que fue derrumbado por la Revolución de 1952. Con la Constituyente del Estado Plurinacional de 2007 se trató de dejar atrás ese sistema, pero el intento de producir un nuevo orden en la administración de justicia, (en cumplimiento de órdenes superiores), nos llevó a otro peor, consistente en que la elección de magistrados por voto popular debía basarse en la selección previa de candidatos por el partido gobernante. Luego, los candidatos elegidos debían ser sometidos al voto de la población. De esta manera, el viejo sistema irregular y colonial era reemplazado.
Pero, al ponerse en aplicación el nuevo pero sesgado procedimiento, el pueblo no aceptó esa forma de solución y en dos elecciones hubo mayoritario ausentismo. En consecuencia, el resultado final de la elección fue una frustración completa, a tal extremo que el Órgano Ejecutivo tuvo que elegir “a dedo” magistrados, lo cual terminó por descomponer al Órgano Judicial en su totalidad.
A pesar de esos ostensibles fracasos, el gobierno actual se propuso repetir la “solución a dedo”, pero el problema tampoco ha podido ser resuelto y ahora se encuentra en un callejón sin salida, de tal forma que resultará imposible realizar la elección de magistrados por voto popular, y si se realiza, será un fracaso aún mayor.
Finalmente, es posible adelantar que, en todo caso, la solución impuesta durante el gobierno de Evo Morales y Álvaro García Linera, de elegir magistrados mediante consulta al pueblo no ha merecido una mejor suerte. Sin embargo, el problema no puede quedar sin solución y no puede haber “vacío” en el Órgano judicial, es decir, ausencia de autoridades. Por ello, ante el insalvable escollo, solo se vislumbra la necesidad de una tercera vía de solución. Pero, ¿quién le pone el cascabel al gato? ¿Solo Dios lo sabe?



