Medio: La Razón
Fecha de la publicación: domingo 27 de agosto de 2023
Categoría: Institucional
Subcategoría: Tribunal Supremo Electoral (TSE)
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LA PAZ / 27 de agosto de 2023 / 00:21
La semana pasada, el Tribunal Supremo Electoral solicitó formalmente a la Unión Europea su asesoramiento y asistencia técnica para una nueva auditoría al padrón electoral. Es un paso importante para despejar dudas y reafirmar la confiabilidad del padrón boliviano ante la proximidad de un nuevo ciclo electoral. Sigue pendiente la actualización de la plataforma biométrica.
El padrón es un factor esencial para el ejercicio ciudadano del derecho al voto en procesos electorales y referéndums. En Bolivia, desde las elecciones generales del año 2009, tenemos un padrón biométrico basado en las huellas dactilares y las características faciales de cada persona. El nuevo registro de votantes se ha ido saneando en los sucesivos comicios. Y en 2017 fue objeto de una auditoría integral, externa e independiente a cargo de expertos de la OEA, que certificaron que es un padrón confiable.
Desde hace casi dos décadas, en cada proceso electoral, se activa invariablemente una suerte de guerra sucia contra el padrón. Las falacias son conocidas: que es un padrón “inflado”, que está “contaminado”, que hay dobles registros, que “los muertos votan”. Diferentes estudios han desmontado con datos y abundante evidencia tales mitos. Pero ahí siguen, al servicio de quienes buscan deslegitimar elecciones y sus resultados. Hoy estamos ante un nuevo y precoz episodio de ataques contra el padrón.
A propósito de una deplorable vulneración del sistema del Servicio de Registro Cívico (Serecí), dependiente del TSE, que derivó en la alteración de datos en certificados de nacimiento y de defunción, algunos actores políticos automáticamente asociaron el hecho al padrón electoral, “que puede ser perforado” (sic). Ignorando que el sistema del registro cívico es diferente y por tanto no afecta los datos del padrón electoral biométrico, se lanzaron a denunciar la supuesta manipulación del padrón.
En ese contexto, la decisión del TSE de avanzar en una nueva auditoría integral del padrón electoral con acompañamiento de la Unión Europea es una valiosa señal de transparencia. Igual, a reserva de que tal auditoría se concrete, está pendiente la actualización de la plataforma biométrica del padrón. Dicha actualización fue recomendada hace seis años en el informe de auditoría de la OEA. Hasta ahora, los intentos por licitar la provisión del equipamiento fracasaron, el último con denuncia de irregularidades.
El padrón electoral no solo tiene que ser técnicamente confiable. Es fundamental que genere asimismo la más amplia confianza en la ciudadanía. Aunque es inevitable que algunos actores políticos, en especial los que pierden elecciones, renueven su guerra sucia, se requieren acciones eficaces de información pública y de transparencia desde el TSE para demostrar la solidez y confiabilidad del padrón. Hay que despejar las previsibles narrativas que buscarán malograr por anticipado el próximo ciclo electoral.



