Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: lunes 06 de agosto de 2018
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Esto quiere decir, que debemos ver la fortaleza del 21F en relación con los sentimientos que despierta en los y las bolivianas. Por ejemplo, para las clases medias, es una forma de protestar por la escasa participación en la toma de decisión, al igual que por la ausencia de políticas públicas que les permitan primero garantizar la democracia y segundo, que el modelo político sea funcional para garantizar empleo, salud y educación. Para la oposición tradicional, es un espacio para resurgir después de su derrota de 2005 y una manera, ante la ausencia de propuestas, de deslegitimar al gobierno y poder esperar hacerse con el poder y por último, para el gobierno, un fantasma que mina su confianza en él poder.
Sin embargo, al ser una fecha aglutinadora y no un partido o movimiento social visible, está no ha podido salvarse del oportunismo político, situación que hace que sobresalgan los políticos y políticas bolivianas oportunistas, que usan esta fecha para crecer políticamente y en algunos casos auto atribuirse la representación del 21F, actitudes que no cambia en nada la realidad, ya que el problema del país es y será el caudillismo, es decir, esa idea de los políticos bolivianos y bolivianas de creerse líderes enviados por Dios para gobernar, pero también de la corrupción que hace ver al Estado como un instrumento para enriquecerse.
Esto debe. ciertamente, llamarnos a una profunda reflexión, sobre todo a los sectores sociales que vemos en el 21F una lucha por la democracia. Por tanto debemos ver el 21 F como una fecha de resistencia, pero también debemos evitar que los políticos oportunistas, puedan usar esta fecha para sus fines personales, políticos que dicho sea de paso, solo esperan que caiga el MAS, no para cambiar el país, sino para ser los nuevos Evos Morales.



