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Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 12 de junio de 2023
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
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Bolivia ha enfrentado una marcada falta de renovación política a lo largo de su historia, lo que refleja la persistencia de un legado autoritario arraigado en el sistema. Durante el período comprendido entre 1982 y 2003, figuras como Paz Estenssoro, Paz Zamora, Banzer Suárez y Sánchez de Lozada se alternaron en candidaturas y ocuparon la presidencia, evidenciando la escasa variación en el liderazgo político. Esta tendencia se repitió entre 2005 y 2019 con Jorge Quiroga, Samuel Doria Medina y Evo Morales, quien fue candidato en seis ocasiones y presidente en tres consecutivas. Lamentablemente, esta no es una situación aislada y se ha repetido en diversos momentos de la historia nacional.
En el pasado, los partidos políticos desempeñaban un papel fundamental en la representación política, pero también contribuían a perpetuar liderazgos a través de camarillas, dificultando la renovación de cuadros y liderazgos a nivel nacional. En la actualidad, la falta de partidos políticos sólidos ha generado la formación de grupos cuyo único objetivo es obtener el poder político en las elecciones, careciendo de una verdadera ideología basada en principios y valores compartidos.
La predominancia de políticos de avanzada edad en las próximas elecciones de 2025, como Evo Morales (63 años), Arce Catacora (60 años), Carlos D. Mesa (69 años), Samuel Doria Medina (64 años) y Jorge Quiroga (63 años), plantea dudas sobre la apertura hacia nuevas ideas y perspectivas en la política boliviana. Aunque existen líderes jóvenes como Luis Fernando Camacho (44 años) y Marco Pumari (41 años), lamentablemente se encuentran en la cárcel, limitando su participación política.
La falta de líderes jóvenes y la escasa participación activa de la juventud en la política boliviana pueden atribuirse a diversas razones. Muchos jóvenes muestran desinterés hacia la política debido a la falta de conexión entre la esfera política y sus necesidades y aspiraciones. Además, las estructuras políticas tienden a estar cerradas a la inclusión de nuevos actores, perpetuando la presencia de los mismos grupos de siempre.
En las ciudades capitales, las instituciones de capacitación política y derechos ciudadanos han desaparecido, a diferencia del área rural donde se observa una capacitación política a través de los movimientos sociales y los sindicatos agrarios. Esto se refleja en el parlamento boliviano, donde hay muchos parlamentarios sindicalistas o indígenas, pero pocos jóvenes. La falta de visibilidad y reconocimiento de la capacidad de los jóvenes en la política también desempeña un papel importante. Los medios de comunicación suelen centrarse en entrevistar a las mismas figuras políticas consolidadas, dejando poco espacio para que las voces jóvenes sean escuchadas y consideradas. Además, algunos jóvenes ingresan a la política con el objetivo de obtener empleo en el sector gubernamental, en lugar de tener un genuino interés por el cambio y la participación ciudadana.
Considerando la historia nacional, es probable que en las elecciones de 2030 sigamos presenciando la participación de los mismos políticos que han estado presentes durante años.
de partidos políticos sólidos ha generado la formación de grupos cuyo único objetivo es obtener el poder político.



