Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 21 de mayo de 2023
Categoría: Representación Política
Subcategoría: Democracia paritaria
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Las sociedades ganan con la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres. Un paso en esa dirección hizo que en Bolivia ellas sean la mitad de las asambleístas y el país figure como ejemplo exitoso de las políticas de paridad en el mundo. No solo eso, las mujeres ocupan lugares destacados en todos los poderes del estado; una igualdad cuantitativa tan necesaria como insuficiente para la democracia y una posición de alto riesgo que puede terminar con el asesinato como ocurrió con la concejala Juana Quispe de Ancoraimes.
El MAS tuvo algunos aciertos políticos. Favoreció la inclusión de mujeres indígenas y de sectores populares a la Asamblea Constituyente, nombró como Presidenta de la misma a una dirigenta indígena y cristiana; nombró hace ya tiempo un gabinete paritario donde predominaban los rostros aymaras y los asesores mestizos; adornó su bancada con mujeres “blancas” de trayectoria feminista y las integró al “modelo”con subordinación y constancia. No sólo eso, incluyó a las Bartolinas como parte del Pacto de Unidad, el mecanismo corporativo a través del cual indígenas, originarios y campesinos entraron a cogobernar responsabilizándose de lo bueno y lo malo del “proceso de cambio”. ¡Qué tiempos aquellos!
Hace unos días el gobierno ha cesado en sus funciones de Cónsul en Puno a Felipa Huanca, notable dirigente de las Bartolinas, quien ocupó ese cargo mientras eludía un eterno proceso por haber recibido desembolsos para proyectos fantasma de parte del ya célebre Fondo Indígena (FONDIOC). Como ya es habitual en este gran país, los proyectos no existían, la plata se hizo humo y el juicio se ha estido. Menos suerte tuvo la ex directora del mismo Fondo, Elvira Parra quien ha estado en detención preventiva por ocho años sin que se prueben las acusaciones contra ella y que hace poco fue “beneficiada” con detención domiciliaria por las gestiones del inefable ministro Lima. La Bartolina sobre la que hay la mayor cantidad de indicios es Nemesia Achacollo, ex ministra de Desarrollo Rural, cuyos privilegios han sido proporcionales a su poder. Mientras ella fue ministra se estima que el Fondo Indígena había financiado 1.099 proyectos, para los cuales transfirió Bs. 729.732.136. Pasó menos de dos años detenida y temprano obtuvo una detención domiciliaria que incluía viajes en avión, es decir vivía volando. Se informa también que la exdiputada del Movimiento al Socialismo (MAS), Lidia Patty, denunciante del inventado “golpe de Estado” recibió Bs 1.491.178,13 millones del FONDIOC, junto a otros responsables, por dos proyectos productivos para la provincia Bautista Saavedra. Ellas son las sobrevivientes - no olvidemos a Marco Antonio Aramayo- que quizás algún día podrán contar lo vivido y ser juzgadas. Estos y otros casos no son solamente una desgracia para esas mujeres y sus familias. Lo ocurrido con las Bartolinas - no todas - es el ejemplo más claro de que sin democracia no hay igualdad. Hoy que se están peleando por defender a sus jefes y mostrando las hilachas de la corrupción es inevitable pensar en la pesada carga que significa tener que representar ser la reserva moral de la humanidad. A diferencia de miradas identitarias, el feminismo siempre alertó contra el escencialismo que les atribuía una especie de santidad impracticable en ese nido de serpientes que es la política. En un contexto de debilidad institucional y deterioro de la democracia, los caminos para el enriquecimiento ilícito, las redes de corrupción, y acusar machismo cuando se les pide cuentas, están abiertos. A las mujeres del proceso de cambio que “actúan corregidas y aumentadas” no les quedará otra que someterse al escrutinio público y a la inexistente justicia. Lo que será más difícil será impedir que el machismo y los prejuicios antidemocráticos aprovechen esos hechos para oponerse a la igualdad, viendo algunas mujeres absorben los vicios del poder.
con las Bartolinas - no todas - es el ejemplo más claro de que sin democracia no hay igualdad.



