Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 10 de mayo de 2023
Categoría: Representación Política
Subcategoría: Procesos contra autoridades electas
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No cabe duda que el gobernador de La Paz, Santos Quispe, la está pasando bien. Las pocas noticias que se conocen sobre él tienen que ver con la juerga y el uso de bienes públicos para fines personales.
En 2021 hizo noticia porque fue detenido en estado de ebriedad ocupando un vehículo de uso oficial. Pese a las evidencias, Quispe fue puesto en libertad y salió de los tribunales alzado en hombros de sus seguidores.
En 2022 fue acusado de uso de bienes del Estado para fines privados porque se descubrió una gran cantidad de latas de cerveza en su despacho, como evidencia de que usaba las dependencias públicas como su cantina personal. Entonces, el gobernador fue objeto de burlas porque dijo
que le habían implantado esas latas de cerveza en su despacho. Fue enviado a detención domiciliaria, pero al cabo de un par de meses fue liberado.
Y, este 2023 el escándalo es de mayor calibre porque una exfuncionaria lo acusa de violencia sexual, violencia física y de uso de bienes públicos para fines particulares. Concretamente, asegura que le obligaba a tener relaciones sexuales en el despacho de la Gobernación y que hizo uso de un vehículo oficial para ir a una fiesta particular a los Yungas. Esto quiere decir que la Gobernación no sólo se convirtió en bar, sino en motel particular de Quispe.
El caso está en investigación, pero las acusaciones son tan precisas en cuanto a fechas como detalles de los hechos, que es poco probable que sean falsas. En todo caso, tal como dijo la víctima, si hay voluntad de investigar, únicamente tendrían que revisarse las cámaras para verificar las denuncias. En esta ocasión, sin embargo, Quispe además de divertirse, habría cometido delitos muy graves, porque la persona que lo acusa dice haber sido víctima de violación mientras convivía con él durante año y medio.
Esta vez, la Fiscalía tendría que tomarse en serio las denuncias e investigar a conciencia a Quispe, porque sistemáticamente ha demostrado un comportamiento relajado y laxo en cumplimiento de la ley, pero esta vez se le fue la mano. Quispe, hay que recordarlo, llegó a la Gobernación por el voto póstumo que la gente le dio a su padre, el mítico Mallku, que, en su radicalidad, ha sido un hombre consecuente con sus ideas y coherente con lo que buscaba en la política.
El hijo, en cambio, no está a la altura de la herencia y menos está capacitado para ocupar el alto cargo que ostenta. La Paz cometió un error al elegirlo, pero es hora de pedirle cuentas por su gestión, por las obras e incluso por su comportamiento. La Paz no merece este tipo de autoridad.
la Fiscalía tendría que tomarse en serio las denuncias
e investigar a conciencia
al gobernador Santos Quispe,



