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Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 09 de abril de 2023
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Hugo Moldiz le pide a Evo Morales preguntarse si no se ha convertido ya en el principal opositor al Gobierno. Teme que sus acciones lleven al surgimiento de la ultraderecha antidemocrática en el país.
Oficialmente, Hugo Moldiz es analista político, pero no de los independientes o neutrales, si es que existiera esa especie. Está comprometido hasta la médula con el proyecto político del MAS, fue ministro de Gobierno de Evo Morales y, en la disputa interna del partido, apoya al presidente Luis Arce. Hay quienes lo sitúan en el oído del mandatario, aunque él dice tener “una relación de militancia, de compañerismo”, la misma relación que, asegura, tuvo con Morales en el pasado. Morales lo tiene en su lista de enemigos del plan negro, plan que según Moldiz no existe. En esta entrevista con Página Siete, el analista más importante del MAS explica la crisis interna.
¿Cuál es el motivo de la fractura del MAS? ¿Pegas, poder, la candidatura de 2025?
Yo creo que son varias cosas a la vez. Por un lado, es un tema de poder, porque al parecer la dirigencia del MAS ha convertido el poder en un fetiche. Y el poder es el Gobierno, de tal manera que, si no se es Gobierno, no se es ministro, no se es Presidente, la política no tiene sentido. El segundo, son las elecciones. De manera temprana, equivocada y riesgosa, electoralizan el debate sobre quién va a ser el candidato, pero todo puede pasar hacia 2025, desde factores internacionales hasta factores internos que hagan ingobernable el país y que nos puedan incluso arrojar a una desestabilización, acortamiento de mandato del presidente Arce y por lo tanto adelantamiento de las elecciones. El tercer tema es el de las pegas, pero desde la perspectiva de quienes las perdieron. Y la cuarta causa es que, cuando se conforma el binomio, no se establece el espacio y los procedimientos para (resolver) los problemas y, cuando se disloca el poder entre el liderazgo social de Evo Morales y el liderazgo político institucional de Lucho y de David, era evidente que eso iba a afectar a quien durante muchísimo tiempo había concentrado absolutamente todo. Y digo al principio porque yo creo que sería un error hoy pensar que liderazgo social y político está por un lado y liderazgo político e institucional por otro lado. Yo estoy convencido de que Lucho y David, sobre todo Lucho, están empezando a construir una base social que empieza a identificarse con su forma de conducción política. Yo veo un Evo Morales que empieza a perder gravitación dentro de sus propias filas.
¿Eso quiere decir que Luis Arce ha empezado a disputar el liderazgo a Evo dentro del MAS?
Yo creo que empieza a disputar el liderazgo en el MAS y fuera del MAS. Lucho Arce es presidente, pero a la vez es un ser político, que tiene una militancia primigenia en el Partido Socialista 1, al cual hoy ya no pertenece porque el PS1 no existe en términos reales, pero, rebrota un acumulado de militancia y práctica política, que le va permitiendo construir un liderazgo político. Evo Morales sigue siendo, a mi juicio, el referente político más importante de la política boliviana; sería un poco serio negar esto, pero ya no es el único dentro del campo popular.
¿Eso quiere decir que Luis Arce podría postular a la Presidencia en 2025?
Tendría todo el derecho, pero yo no creo que esté en su cabeza todavía. En Bolivia hay una estabilidad económica, pero que está enfrentando tropiezos como, por ejemplo, los problemas de liquidez. Pensar en esas circunstancias en una candidatura hacia 2025 sería una locura y yo creo que, si hay algo que tiene Luis Arce en su condición de economista, es templanza y frialdad al momento de analizar la realidad concreta.
¿Cree que esta fractura del MAS es reversible?
Se han producido muchas heridas, se han generado grietas muy grandes, muy profundas que racionalmente a uno lo conducen a pensar que se ha llegado un punto de no retorno; pero, el optimismo de mi voluntad me lleva a pensar que todavía hay tiempo para un reencuentro.
Si es que esta fractura se consolidara, ¿será un suicidio electoral como dice García Linera?
Lo más probable es que sí, claro que a corto plazo uno ve una oposición que no existe, uno podría hasta sentir el espejismo ideológico y político de creer que de izquierda puede copar el 60% de las elecciones aún dividida, incluso con el compromiso de que el que salga el segundo apoya al primero.
¿Puede pasar eso, que el segundo apoye al primero?
Eso siempre es posible; en política no hay que descartar escenarios, más aún cuando uno está observando que las fuerzas de oposición no han logrado una alternativa. Pero, por qué digo que es un espejismo, porque eso es pensar que uno está jugando solito al partido. Y aquí nadie está jugando solito el partido y por eso hay necesidad de la unidad de las fuerzas del campo popular para enfrentar en condiciones ventajosas las elecciones y estoy convencido y, ahí coincido con Álvaro, si el MAS no se divide, yo creo que tenemos un gobierno para 10 años más, no importa quién sea el presidente.
¿Y cómo van a resolver la diferencia? ¿Evo podrá aceptar una derrota en primarias?
Ése es un desafío para Evo Morales. Evo tiene que saber dónde puede aportar más y mejor, para eso tiene que convertirse nuevamente en el factor de unidad y dejar de sentir que la gente le quiere hacer daño, una suerte de victimización, a mi juicio, innecesaria y que, lejos de ayudarle, más bien desvaloriza su liderazgo.
Pero, lejos de eso, Evo Morales ataca al Gobierno. ¿No cree que hay un proceso de desestabilización de parte del evismo?
Cuando el expresidente Morales sale y dice que el MAS ya no es del Gobierno; cuando dice aquí hay un proyecto de derecha, tratando, de manera muy forzada, de levantar un manto de sospecha sobre Luis Arce; la no aprobación de la ley del oro; el ponerle obstáculos a la aprobación de empréstitos para el país; las denuncias de corrupción muchas de ellas sin mayor argumentación, a uno inmediatamente le viene el recuerdo de lo que hizo la izquierda en los 70 para desestabilizar a Torres y, en los hechos, allanó el camino al banzerismo y, sobre todo, le viene el recuerdo de la UDP porque después el país vivió dos décadas de neoliberalismo. Evo debería preguntarse, y lo voy a decir con absoluta franqueza aquí en un periódico como Página Siete, por qué es normalmente portada en medios que no precisamente tienen una identificación política ideológica. No es culpa al medio, el medio está haciendo su trabajo, pero Evo Morales debería preguntarse si no se está convirtiendo él o si no es ya el principal opositor a Luis Arce. Y no solamente es el tuit de que el MAS no está en el Gobierno, sino lo que dijo en Ivirgarzama que (Arce) debería cambiar su gabinete para terminar su mandato, era una suerte de advertencia velada. Entonces ¿Evo Morales va a jugar el papel de la izquierda infantil de los años 70 sobre todo del período de la UDP para desestabilizar a un gobierno popular?, ésa es la gran pregunta que tiene Evo Morales para sí mismo.
¿Usted cree eso?
Yo creo que hay, dentro del evismo, no sé si Evo Morales todavía, porque ha tenido señales muy contradictorias, pero yo sí creo que dentro del llamado evismo hay gente que está apostando al acortamiento del mandato presidencial de Luis Arce.
¿Quiénes son? ¿Es una corriente significativa?
No, pero es una corriente conservadora, para mí los radicales son otra cosa. Entonces, cuando se plantean adelantar las elecciones y la única manera de adelantarlas en las actuales circunstancias es generando un nivel de convulsión tan grande en el país que pueda forzar la renuncia de Luis Arce, cuando desde el campo popular, desde una fracción evista se plantea eso, es no identificar bien al enemigo principal.
Para generar convulsión social se necesita el apoyo de los sectores sociales. ¿Con quién están los sectores sociales?
Yo creo que ahí hay una disputa, por eso decía que no es tan correcta esa primera dicotomía de liderazgo social y político, y luego liderazgo político institucional o liderazgo estatal, creo que se ha complejizado muchísimo más. Hay un liderazgo político estatal, pero al mismo tiempo yo creo que hay una disputa que es absolutamente democrática y legítima de la base social y, a la vez, la base social de manera legítima también empieza a identificarse de manera distinta. Pero, el papel de las minorías activas es muy importante porque uno no puede tener una gran cantidad de adhesión social, pero puede haber minorías activas que terminan haciéndote tambalear y, sobre todo, si se articulan con otras fuerzas que no vienen del campo popular, pero que están interesadas de la misma manera en liquidar un proceso de no sólo de cambio, sino liquidar una continuidad democrática. Una corriente de ultraderecha recorre la región y es una de las cosas que está acechando a la democracia latinoamericana. Si esta corriente de ultraderecha termina visualizando problemas al interior de un gobierno popular, puede montarse sobre el caballo. Eso pasó el 70.

¿Está hablando de una alianza o coincidencia entre el evismo y la derecha del país?
Hay el dicho del diablito para quién trabaja. Si desde el campo popular no se aprenden esas lecciones y no se percibe que hay este peligro, el ganador final puede ser una fuerza ni siquiera democrática liberal, sino la ultraderecha que se instale en el país bajo la lógica de la demanda de orden por parte de la sociedad. Eso es precisamente lo que no está viendo esta facción del MAS.
¿Cómo está la correlación de fuerzas en las principales organizaciones sociales, sobre todo en el Pacto de Unidad?
Hubo un congreso en las Bartolinas hace poco con una mayor presencia de Luis Arce y David Choquehuanca, viene el congreso de los interculturales y tengo la sensación de que va a ocurrir exactamente lo mismo y vendrá un congreso de la Csutcb que se anticipa complejo y que, a mi juicio, va a marcar la tendencia de hacia dónde se inclinan las relaciones internas.
Luis Arce está muy cerca de las organizaciones sociales. Lleva de viaje a sus dirigentes, les compra sedes sindicales, vehículos... ¿es la misma estrategia de Evo Morales?
Luis Arce está, cuando uno le hace seguimiento a su agenda, en cuatro o cinco lugares en el día. Creo que el nivel de relación política de Luis Arce con los movimientos sociales se está volviendo cada vez más estrecho. Es lo que debería hacer todo político. En este país los presidentes pensaban que gobernaban sólo para para el área urbana, pero Evo inaugura un estilo que a mí me parece correcto, de gobernar junto a la gente y creo que esa impronta la está desarrollando Luis Arce.
Pareciera que Arce se esfuerza por ser más duro que Evo Morales, incluso en la persecución a la oposición. ¿Quiere conquistar al núcleo duro del MAS?
Yo creo que Luis Arce trata de ser consecuente con su manera de pensar. Desde que entró a la militancia, es un hombre de izquierda y yo diría que ideológica y políticamente en muchas cosas es mucho más firme o más radical que Evo.
¿Quiere decir que Luis Arce es un verdadero izquierdista y Evo es un sindicalista?
Evo no puede sustraerse de su origen, que está en el campo sindical; el de Luis Arce está en la política, la militancia de izquierda. Creo que son dos maneras distintas de militar en la izquierda. Sin tapujos, para mí Luis Arce está lejos de ser un liwi liwi, un indeciso, una persona que no sabe el norte hacia el que camina el país. Yo creo que es un tipo de izquierda, que reivindica el vivir bien en su concepción más amplia, desde los pueblos indígenas y el socialismo desde los trabajadores.
Pero, usted mismo decía que no se ganan elecciones con el núcleo duro del MAS. ¿Por qué se aleja tanto de la clase media? ¿No le va a hacer falta?
Yo creo que esa clase media que ya no había votado por Evo el 2019, votó por Luis Arce en 2020. Yo no veo ninguna medida que Luis Arce haya tomado como para que la clase media tenga razones para alejarse.
¿Cómo afectan al Gobierno las denuncias de corrupción de grueso calibre que hace el evismo y qué hacer con ellas?
El tema de la ABC ha arrojado resultados, donde hay aprehendidos que están siendo procesados; ha habido otras denuncias que han sido más de show político y mediático que ni siquiera llegan a tener la categoría de indicios, como el tema de YPFB. Yo creo que contra Luis Arce se está tratando de construir matrices de opinión sobre corrupción, narcotráfico, inseguridad ciudadana y de que no está sabiendo manejar la crisis económica, pero yo pongo en duda absolutamente todas.
¿Cuál es el papel de los vicepresidentes en esta crisis? Tanto García Linera como Choquehuanca.
Son estilos distintos. Álvaro estaba metido en la Asamblea Legislativa, pero al mismo tiempo estaba muy involucrado en la agenda del Órgano Ejecutivo, el (actual) Vicepresidente está metido en la agenda legislativa y no lo veo muy involucrado en el Órgano Ejecutivo.
Hay quienes dicen que el de Choquehuanca es el tercer proyecto del MAS.
Sería catastrófico. Tener dos proyectos puede ser una mala noticia; ya tener tres, sería, a mi juicio, gravísimo, reflejaría un nivel de atomización de la fuerza popular que tendría como resultado el regreso de una opción de derecha, quizá con mayor facilidad que en el primer escenario.
García Linera considera que el candidato debe ser un indígena. ¿Eso dejaría fuera a Arce?
Hay un criterio equivocado del exvicepresidente al caracterizar al sujeto histórico. El sujeto histórico no es individual, es un sujeto colectivo. Lo importante es que, quien sea el candidato, exprese ese proyecto histórico del bloque indígena campesino popular.
Hay quienes dicen que todo esto es un show y que llegado el momento se van a unir para ganar las elecciones. ¿Qué opina de eso?
Todavía no existen en Bolivia, pero habría que crear una suerte de premios Óscar, porque habrían resultado los actores más grandes que los del propio Hollywood. Desde el punto de vista de la razón, yo veo que es un punto de no retorno, pero en los hechos políticos también cuenta la subjetividad y creo que el momento en que se perciba la sensación del peligro de perder el Gobierno, va a haber una recompensación de esas fuerzas populares.
¿Quién se va a quedar con la sigla en caso de ruptura?
Un escenario es la ruptura y la participación electoral por cuerda separada y ahí va a haber una disputa por la sigla, pero en este momento es una respuesta con pronóstico reservado.






