Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 05 de febrero de 2023
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Asambleas, cabildos y congresos
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Los recientes cabildos del 25 de enero en todo el país tomaron una serie de resoluciones que fueron analizadas por cuatro politólogos, quienes coinciden en que esas demandas, legítimas y democráticas, requieren de un aparato partidario institucional para llevarlas a la práctica.
José Orlando Peralta, de Santa Cruz; Julio Aliaga Lairana, de La Paz; Marcelo Arébalo, de Cochabamba, y Mayk Villalpando, politólogo tarijeño, participaron en un debate organizado por el Colegio de Politólogos de Santa Cruz, bajo la moderación de Sergio Vega, orientado al análisis de la coyuntura política actual y cómo las demandas de los cabildos pueden aterrizar a la realidad.
En los cabildos se determinó, entre otros, la demanda de creación de una policía o guardia departamental; un revocatorio al presidente Arce si es que en un plazo de 90 días no se libera al gobernador cruceño, Luis Fernando Camacho, y a otros presos políticos. Se demandó también la creación de un defensor del pueblo departamental, el federalismo, que salió nuevamente al tapete del debate, la reforma judicial como una necesidad urgente y la unidad de programas comunes a la ciudadanía representados por una candidatura que la haga frente al MAS en las elecciones de 2025.
Situación actual
Según José Orlando Peralta, que citó el informe “Variedades de democracia”, realizado en Europa y que analiza la democracia y sus perspectivas a nivel mundial, enfocado en la polarización política, los datos y la evidencia empírica, señala que la polarización aumenta cada año en Bolivia, lo que ayuda a entender lo que se ha venido viviendo desde 2019 para adelante.
“Hay un socavamiento de la cohesión social y de la estabilidad política; hoy se ha denunciado que hay cien personas que han pedido asilo en Brasil, muchos están preocupados porque uno de los principios de la democracia, la libertad y la protesta, están siendo socavados. Quien critica contra un partido o del gobierno tiene mucho que perder. No hay respeto al Estado de Derecho, el respeto a la divergencia, el derecho a la protesta es dañado”, considera.
Peralta sostiene que una de las demandas del cabildo es el restablecimiento del Estado de Derecho, además de un cambio total de la justicia. “La situación es crítica por la actitud del gobierno y sobre cómo algunos sectores de la oposición están con miedo, buscando asilo y cómo el gobierno priva de derechos, como la cámara en la celda del gobernador cruceño. La situación es dura, el gobierno tiene una deriva autocrática que incide en la polarización y el descontento”, agrega y añade que “el entendimiento entre bolivianos se aleja cada vez más”.
En la visión de Julio Aliaga, los cabildos se han convertido desde el año 2015 en espacios muy importantes de expresión ciudadana, porque otros canales de la expresión están cortados o restringidos.
“Los cabildos, y sobre todo los de Santa Cruz, han demostrado una capacidad de convocatoria inusitada, impresionante, que no puede ser tomada en cuenta. Viendo desde La Paz, me impresiona la capacidad de movilización que ha tenido la dirigencia cruceña, debo decir que este cabildo ha tenido la ventaja, más allá de las decisiones, de poner sobre la mesa de la agenda del país algunas propuestas que hacen a la posibilidad de construir un proyecto alternativo al Estado Plurinacional”, afirma.
Cuestiona, empero, que algunas de esas determinaciones no son las mejores, como el revocatorio contra Arce. “Deberá hacerse una recolección de firmas para un referéndum que abra la posibilidad de un revocatorio, ese es un proceso largo y difícil de cumplir. De igual manera, cuando se habla de unidad, hay un sentimiento colectivo en la oposición que llama a la unión en torno a un solo candidato, pero desde luego ni la gente ni el cabildo dice cómo se hace eso”.
“Pero lo importante, desde los cabildos, es que se ha puesto en debate nacional los grandes temas que van a centrar la discusión desde la oposición y ojalá con el partido gobernante, para construir una agenda alternativa al Estado Plurinacional, que desde hace 20 años gobierna”.
Desde Cochabamba, Marcelo Arebalo sostiene que lo que hoy sale de Santa Cruz, si bien puede expresar el sentimiento hacia la justicia y otros temas, el problema de las masas no expresa aquello: “Lo que a las masas les importa es el tema económico, por eso no se expanden las resoluciones de Santa Cruz como sucedió en 2019”. Según dice, esas determinaciones no se convierten en una expresión que podría aglutinar a los diferentes comités cívicos, a pesar de que el Gobierno maneja a esos comités. “Las resoluciones pueden parecer muy legítimas, pero no pueden aglutinar a los diferentes sectores sociales”.
Y Mayk Villalpando, politólogo tarijeño, centró sus ideas en un análisis del MAS, que ha entrado en la “maldición de los partidos políticos de Bolivia; es decir, muere el líder, muere el partido”.
“Evo Morales empezó su muerte política después de desconocer el 21F, continuó con una postulación ilegal y luego con un fraude flagrante, escandaloso, lo que desató todo el malestar de la población, sin importar clase social, los bolivianos salimos a las calles para defender nuestro derecho y poner un punto decisivo en el cambio de gobierno con el pedido de renuncia de Morales, pero el gran error ante el fraude fue no quitarle la personería jurídica al MAS, que era lo que correspondía. Otro error del que ahora todo el país está pagando las consecuencias”.
Ante los cabildos, sostiene que “se han cerrado las puertas a los ciudadanos en el acceso a sus representantes, senadores o diputados, por lo que surgen otros mecanismos democráticos como los cabildos, que generan no solo la voz de diferentes sectores, sino de regiones, esto es algo muy importante”.
El rol de la oposición
Para Peralta, en el país hay una falta de liderazgo representativo político partidario que recoja esta inconformidad y malestar acumulado por años y eso implica una plataforma programática, un discurso, un nuevo lenguaje político, un horizonte que marque la ruta y que articule a las organizaciones sociales a nivel nacional. Eso es lo que ahora la oposición partidaria no está trabajando.
“El último cabildo de Santa Cruz, el de la unidad, hubo errores conceptuales. La idea no está mal, el problema es cómo. La voz opositora actual es intrascendente. El federalismo está en la agenda como ideal, pero cómo enamora eso a otros sectores, ¿quién lo lleva adelante? A pesar de los cabildos, no hay una estructura partidaria que marque un horizonte”.
En su análisis, el tema es quién hace de intermediario legítimo a nivel nacional. “Los comités cívicos, comenzando por el de Santa Cruz, tienen limitaciones regionales y territoriales. Política hacemos todos, pero otra cosa es hacer política partidaria, que es la que está fallando, a pesar de que la gente tiene disponibilidad hacia un partido que rompa la hegemonía del MAS, no hay una clase política dirigente organizada sistemáticamente que represente a ese pueblo que sale a las calles”.
Agrega que “uno de nuestros principales problemas es que no tenemos un sistema partidario competitivo, en el sentido que no hay un partido que le pueda ganar o acercarse al MAS, o una fuerza opositora que tenga incidencia en la Asamblea, que incomode, o que haga una coalición”.
Sobre la oposición, Aliaga aclara que “es más optimista”.
“En el Parlamento y en todas las instituciones, que están tan devaluadas, hay una cosa clara: la unidad se construye alrededor de un proyecto y desde el campo democrático liberal no ha habido ningún proyecto en los últimos 15 años, todo se ha reducido a actitudes personales de gente que podía encabezar una candidatura y que dividió el proceso en tantas elecciones, efecto y circunstancia que hoy se está empezando a producir en el MAS”.
Según Aliaga, el MAS “ha concluido su ciclo, ha hecho todo lo que tenía que hacer, bien o mal, pero planteó una agenda que era altamente inclusiva en un país que necesitaba a gritos inclusión social sobre todo en el tema indígena y ha caminado en esa dirección con un potente discurso que permitió la unidad de su base, con un liderazgo poderoso”.
Mirando al futuro, sostiene que no es un problema de quién es candidato o presidente, hay un enorme empuje generacional dentro y fuera del MAS, cuyos resultados se verán en poco tiempo. “Entonces, como el MAS no tiene mucho más que ofrecer, se abre la gran oportunidad para que desde la oposición democrática se supere el momento en que lo único que quedaba era el retorno a la vieja república, pero la oposición no ha producido nada como una propuesta alternativa”.
La aparición de temáticas que antes no estaban en el tapete y que las están poniendo los cabildos y otras movilizaciones, están sentando la base de una nueva agenda y eso es importante.
“No sé si la Bolivia federal es una encarnación de lo que puede ser el futuro, pero sí sé que en los próximos años se va a discutir el tema. Igual sucede con el tema de la policía y con otros que surjan. Es una gran oportunidad, porque este bloque social que ha sostenido el poder masista, y que antes sostuvo a la UDP y al MNR, hoy está en un proceso de desarticulación; sus expresiones más claras, los movimientos sociales, están manejados por una mafia vinculada a actividades ilícitas y eso lo sabemos todos. Con eso, difícilmente el MAS puede articular una continuidad de propuesta”, concluye.
En su participación , Arébalo dice que el MAS ha usado una estrategia de extrema derecha contra la izquierda, los malos contra los buenos. “¿Qué define si eres de izquierda o derecha? La economía. La política económica del MAS es neolibreal, la del 21060. En la bonanza económica los que han ganado ha sido la banca privada, los agroindustriales, los empresarios”.
¿Por qué las masas sacan al MAS el 2019?, se pregunta y dice que porque no resolvió el tema de la miseria en el país, lo que marcó el agotamiento político del MAS.
“Para el MAS la política es un campo de guerra y la oposición parlamentaria le es funcional. Sabe que para gobernar están obligados a arremeter con el Poder Judicial, que se ha convertido en la policía política contra la oposición”, apunta.
Y en esta agenda que marca Santa Cruz, con el tema de la unidad, “suena bien, pero en política uno más uno no es dos y creo que las masas están buscando una dirección política, pero eso debe ser con un proyecto. Antes, el MNR tenía un programa, pero el MAS solo ofrece el garrote contra todo aquel que levante la voz”.
Y, para el tarijeño Villalpando, en Bolivia había un sistema de partidos que fue destruido por el MAS. “El MAS destruyó el sistema de partidos y ha llegado a elegir con quién competirá en las elecciones, como Tuto Quiroga y Mesa, que no frenaron al MAS ni en elecciones ni en el gobierno. Pero a Camacho le bastaron 21 días para derribar la estructura política del MAS y lograr que Evo renuncie. Tenemos una democracia multipartidista, si llegamos a un solo partido que se enfrente al MAS hay el serio riesgo de que en una reforma constitucional no lejana se plantee un bipartidismo y que el MAS asegure su sobrevivencia”, estima.
Conclusiones
Para José Orlando Peralta, cada día se nota, se vive y se siente la debilidad institucional del Estado Plurinacional, “algo que ningún opositor lo replantea, es necesario un cambio en el sistema de partidos políticos, desde la ciudadanía y desde los actores institucionales”.
Julio Alaiaga plantea que el ciclo del MAS se ha agotado, igual que el del MNR, el MIR o la UDP en su momento. El MAS tiene poco que proponer, pero lo que queda es una cultura política profunda de un país, cuya sociedad está tremendamente racializada en la política.
“Bolivia ha creado una cultura mestiza chola, que es una forma de ver el mundo. Lo nacional, democrático, inclusivo, popular que hace a nuestra cultura es el marco donde se va a crear la alternativa; mi tesis es que todo esfuerzo fuera de ese marco es inviable y por eso expresiones como la del liderazgo cruceño tienen el 10% del voto hace 80 años en el país”, concluye.
Remarca que “en este momento hay un proceso de renovación generacional dentro y fuera del MAS; los Carlos Mesa, los Samueles, los Tutos ya no van, están agotados y viejos, no es que no tengan ideas. Donde se deja un espacio de poder viene alguien a ocuparlo. Me animo a decir algunos nombres: Andrónico Rodríguez, Eva Copa, Vicente Cuéllar, Rodrigo Paz Pereira. Hay una nueva camada que emerge dentro de esa cultura, esa historia que necesita un proyecto; tiene que producir algo que enamore”.
Villalpando dice que espera llegar en paz a unas elecciones del 2025, “con novedades en los candidatos que representen los intereses nacionales. Que se junte el clamor de diferentes sectores y que se refleje en las urnas”.



