Medio: Opinión
Fecha de la publicación: martes 13 de diciembre de 2022
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Asamblea Legislativa Plurinacional
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En los primeros dos años de gestión, el presidente Luis Arce supo sortear sin mayor dificultad las débiles arremetidas de la oposición, pero en los últimos meses la situación ha cambiado radicalmente, los ataques provienen del mismo partido de Gobierno, lo que deja mal parados a varios ministros del actual gabinete.
El pasado miércoles, la Cámara de Diputados, donde el MAS tiene la mayoría de legisladores, debía aprobar en grande y en detalle el Presupuesto General del Estado (PGE), como un trámite más, pero fue la oposición del ala “evista” la que dejó en suspenso esta norma hasta el martes 13 de diciembre.
La oposición de parte de legisladores del MAS ha logrado poner en serios aprietos a la gestión de Luis Arce, porque quienes son leales al expresidente Evo Morales se mantienen irreductibles cuando el Gobierno pretende aprobar alguna medida como ocurrió, por ejemplo, con la ley de aplicación de resultados del censo.
La ventaja que tienen los legisladores “evistas”, opositores a Luis Arce, es que actúan como parte de un caballo de Troya que probablemente va socavando la base del Movimiento Al Socialismo y entorpecen la aprobación de normas.
Si el MAS quiere conciliar las posturas de las dos facciones en disputa, es importante que analice, primero, por qué sucede esta división y luego reflexione a todos los que se encuentran distanciados para que todos “remen el barco” para un mismo lado.
El gobierno de Luis Arce tiene un grupo opositor fuerte, que frena las acciones que pretende llevar adelante, pero la actitud que asumen estos legisladores afecta no solo al partido gobernante, sino también entorpece la buena administración del país.
Y como la división y pugnas en el MAS han llegado a su punto más alto, la Confederación Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia informó que el Pacto de Unidad convocará a los legisladores del partido gobernante con la intención de exhortar a los enfrentados para dejar de perjudicar a la gestión de Luis Arce.
La fractura en el MAS ya está cobrando factura en esta organización política, partido que ha pasado de ser una organización sólida a una que deja entrever sus debilidades.
Si esta situación no se resuelve, lo más probable es que en los próximos meses los proyectos que proponga el Gobierno se verán obstaculizados por la oposición que tiene el MAS en su propia organización.
Es normal y natural tener a personas que estén en desacuerdo con algunas acciones de sus mismos compañeros, pero cuando esta oposición llega a los extremos que se ha visto en los últimos meses es más que preocupantes, por lo que el MAS tendrá que analizar esta situación si quiere seguir pesando como opción política en el país.



