Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 13 de noviembre de 2022
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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El expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé, durante su conferencia ante el Consejo Chileno para las Relaciones Internacionales, también habló de la política interna boliviana. Puso énfasis en la crisis que viene desde la reforma constitucional de 2009 y que hasta ahora no ha podido ser resuelta.
En ese marco, le preguntaron cómo se ha implementado, en el derecho interno boliviano, el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que indica que la reelección no es un derecho humano y qué consecuencias prácticas tiene ese fallo para una eventual candidatura de Evo Morales.
El expresidente respondió que “lo que debió haber sucedido inmediatamente es que el Tribunal Constitucional debía retirar esa decisión o el Poder Ejecutivo promover el retiro de esa decisión del Tribunal sujetándose por convencionalidad al fallo de la opinión de la Corte IDH, (pero, eso) no ha ocurrido, no ocurre ni va a ocurrir mientras persista el deseo de Evo Morales de volver a presentarse a la candidatura”. En anteriores oportunidades el expresidente se expresó contrario a la práctica de la reelección presidencial porque limita alternabilidad y nuevos liderazgos.
Recalcando que es una opinión personal, Rodríguez dijo que “con esa decisión (la de la Corte IDH) y un entendimiento cabal de los alcances de nuestra Constitución y el referéndum que negó la posibilidad de un mandato extraordinario, (Evo Morales) no debería ser candidato”.
Hay que recordar que luego de que el referéndum constitucional de 2016, en el que la mayoría votó en contra de una nueva postulación de Morales a la Presidencia, éste obtuvo un fallo favorable del Tribunal que dejó en suspenso artículos de la Constitución y, basándose supuestamente en el Pacto de San José, estableció que Evo Morales podía postular de por vida a la Presidencia porque el Tribunal consideró que la reelección es un derecho humano. En agosto de 2021, la Corte IDH descartó esa interpretación y declaró que la reelección no es un derecho humano, sin embargo, en Bolivia no se hizo nada para aplicar ese fallo.
La repostulación de Morales derivó luego en la crisis de 2019, que sacó a Morales del poder y desde entonces dos retóricas pugnan en Bolivia, la del golpe, apuntalada por el MAS, y la del fraude, sostenida por la OEA y la oposición.
Rodríguez Veltzé es contrario a considerar esa controversia como la dicotomía sólo de “golpe o fraude”, porque “es un reduccionismo inútil”, sino que se remite a una crisis institucional más compleja derivada de la Constitución de 2009.
“Yo atribuyo la crisis a la afectación a los cuatro órganos de poder público y algunas otras instituciones fundamentales”, explica Rodríguez ante el auditorio chileno, para luego referirse a la responsabilidad que recae sobre el Órgano Electoral. “En algún momento se cortó el TREP, que es este sistema de conteo rápido, porque se produjo un “curioso y sospecho corte de energía y del servicio de internet”, indica el expresidente.
Esto activó “la sospecha fundada de que había fraude”, desatando la espiral de violencia ya conocida.
“Hasta ahora no se explica por qué se frenó ese conteo, se reinició horas más tarde para dar cuenta que Morales había ganado la elección con más de 10 puntos porcentuales del segundo que era Carlos Mesa”, rememora Rodríguez.
Esa crisis, sin embargo, tiene que ver con “el copamiento de los órganos de poder por el partido dominante” que, en criterio del exmandatario, se origina por el presidencialismo que rige en Bolivia, que le da al presidente poderes absolutos y no permite ningún contrapeso desde el Legislativo.
Si bien el Legislativo, el Ejecutivo y el Electoral comenzaron a desfigurar la gobernanza democrática hace bastante tiempo, lo que marcó el descalabro institucional fue el “pobrísimo y desafortunado rol que cumplió el sistema judicial y particularmente el Tribunal Constitucional”, analiza Rodríguez. Se refiere al aval que el Tribunal le dio a Evo Morales para postularse indefinidamente.
El mismo Tribunal, hace notar Rodríguez, “cuando la señora Añez aparece en el escenario de la Asamblea Legislativa, arropada por militares y sin quórum, y decide autoproclamarse, emite un comunicado, no una decisión razonada, un comunicado que dice que esa sucesión automática era la que correspondía al orden constitucional”. A ello se sumaron el papel de las Fuerzas Armadas pidiendo la renuncia de Morales y de la Policía desobedeciendo a sus mandos.
“Lo que pasó en Bolivia en 2019 fue la crisis constitucional más evidente” que revela que el orden de la Constitución del 2009 tiene aspectos irresueltos, resume Rodríguez Veltzé.
“Hay un momento constituyente en Bolivia que a mi juicio debería ser lanzado y replantearse una mirada de nuestra Constitución para hacer viable nuestra convivencia democrática”, concluye el exmandatario.
La crisis de Santa Cruz
Pero, esta historia no termina el 2019 ni el 2020. Rodríguez, que dio la conferencia cuando apenas comenzaba el conflicto por el censo en Santa Cruz, expresó su preocupación por los sucesos de “una crisis institucional política severísima en Bolivia y que tiene algunas aproximaciones a la crisis del 2019”.
En su criterio, una vez más, “el Legislativo no tiene fuerza de representación como para generar leyes que ordenen la realización de un censo y el Tribunal Constitucional está mudo porque a través de una acción de cumplimiento podría poner la casa en orden”.
El expresidente considera que “se está reproduciendo un tiempo de crisis que tiene que ver con esta falta de gobernabilidad constitucional y con la Constitución que aprobamos el 2019”.
Y como colofón, aprovechó para expresar su punto de vista crítico sobre la política exterior boliviana, que se ha abstenido de condenar la agresión rusa a Ucrania. “Noto un alineamiento bastante cercano a Nicaragua, Rusia, China, y ha votado en contra de las iniciativas del Consejo de Derechos Humanos” expresó.



