Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 24 de octubre de 2022
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
¿El nivel de las fricciones internas es real, o es lo que el MAS quiere mostrar en función de un cálculo político para 2025? Un analista sostiene que es parte de una estrategia conocida; aunque otros descartan esa figura y ven que las divisiones son propias de un partido dominado por intereses de sectores.
Fracturas internas y luchas de poder, ¿está el MAS calculando sus opciones para 2025, creando su propia oposición para permanecer en el poder?
Según dos analistas, aunque es muy pronto para visualizar una configuración política con miras a 2025, hay que analizar primero la estructura del Movimiento Al Socialismo, muy diferente a la de otros partidos tradicionales y descartan un posible cálculo político, aunque uno sostiene que sí y que se trata de una estrategia de división para luego recapturar el poder, una herramienta que ha utlizado el PRI en México y también, de cierta forma, el MNR.
Para el politólogo Franklin Pareja todavía es muy prematuro pensar cuál será la configuración política del 2025, “porque ni Morales es un cadáver político hoy ni Arce es un potencial candidato fuerte: ambos están sujetos a muchas condiciones que deben sortear para ver si se encaminan con probabilidades de éxito”.
Pareja sostiene que el MAS es una fuerza que hace mucho tiempo ha perdido el debate ideológico, está distante de sus fundamentos primigenios y ya no es una fuerza política transformadora; de hecho no tiene nada que ofrecer, es sistémica, la última expresión del sistema partidario tradicional. “Ha crecido demasiado, pero sin substancia y es gerantocrático porque ha crecido tanto que sus discursos son anacrónicos y desfasados”.
Por ello no hay una discusión ideológica, sino intereses y pugnas más personales, corporativas en clave de sindicatos; regionales o generacionales, que son todos los frentes de discusión actual.
“Ni siquiera Morales que está tan deflacionado y Arce que todavía le falta soltar lo peor del entorno y la crisis económica, que aunque quieran ocultarla, es cada vez más evidente. Entonces no hay que considerarlos como los dos únicos potenciales candidatos del 2025; el MAS podría dar una sorpresa, y no me refiero a Choquehuanca, porque se ha inmolado con su discurso sesgado y andinocéntrico, ha dejado de ser un competidor; la competencia visible es entre Arce y Morales, pero muy endeble en proyección”, sostiene.
Agrega que es poco probable que el MAS esté creando su propia oposición, lo que sucede es que debilitando porque hay dos potenciales interesados para una candidatura. “O es uno, o es el otro, y eso establece una disputa que afecta la gestión de Arce. Morales está tan desesperado y debe sentir un estado de situación de muchas frustraciones: por un lado se debe sentir traicionado por Arce, porque lo puso para que le cuide la silla, por el perfil anodino de Arce, pensó que era el candidato ideal en su momento, pero de cuidarle la silla, nada. Arce ha tenido un destino diferente, pero sin hablar es mucho más virulento e incluso más autocrático que Evo. Eso es algo que no se conocía de él. Todo lo que sucede en el país es con su anuencia y con su conocimiento, los ministros no son librepensantes ni actúan con motor propio”, explica.
Dice que mientras Arce está llevando al país a una situación de altísima confrontación regional y a una lucha por su posicionamiento interno, Evo Morales quiere someter el gobierno al partido, quiere someter el estatuto del MAS a la Constitución. “Ahí está el punto de quiebre, cree que Arce es un militante más y que por lo tanto tiene que supeditarse a su autoridad y eso es lo que está sucediendo y es, además, un total despropósito”.
Morales dice que las determinaciones de sus asambleas son vinculantes y de cumplimiento obligatorio y eso es anticonstitucional. “Es absurdo, pero Morales cree, y quiere, someter las decisiones de una facultad presidencial al estatuto del partido; eso es entrar en un campo más complejo y más inatendible; por lo tanto, Arce debería pedir licencia a su partido, en tanto sea Presidente, para tener margen de acción y no someterse a la tutela partidaria”, considera.
Si no lo hace, seguirán viniendo los ataques y no es una cuestión del MAS, en criterio de Pareja, sino del ala chapareña del MAS que quiere someter al partido, al Presidente y al gobierno.
“No creo que estén en ese afán sofisticado de crear su propia oposición para después hacerse de todo el poder. Lo que pasa es que en la vereda del frente no hay un sistema partidario que permita conformar agrupaciones políticas con cierta capacidad de cohesión; ese vacío hace que el MAS juegue solo en la cancha, un vacío en clave nacional, no regional. En las regiones hay representaciones, pero ninguna en clave nacional, por eso juega el MAS solo”, dice.
Convulsiones internas
El analista e investigador Roger Cortez no comparte la idea de que hay una “jugarreta o un libreto” establecido para crear la ilusión de que el MAS es su propia oposición, porque ese partido tiene que analizarse a partir de sus orígenes y su contextura histórica, tratándose de una formación política muy particular que se origina como una confederación de dirigentes y organizaciones sociales y que tiene, por tanto, una evolución y origen radicalmente diferente a la de otras organizaciones políticas de cualquier ideología.
Las organizaciones sociales que conforman el MAS, dice Cortez, han convertido al partido en un corporativismo nocivo que ha amplificado la cultura del prebendalismo y clientelismo.
“El MAS atraviesa un problema que nace del estrechamiento de las posibilidades estatales de distribuir con amplitud y generosidad dividendos, privilegios y todo tipo de beneficios para las corporaciones que lo componen, principalmente las campesinas y algunas, como los mineros. Es el achicamiento de los ingresos del Estado que está en la base de sus problemas”, sostiene.
“Ese factor, más el sentimiento de orfandad tras la fuga de Evo Morales, genera auténticas convulsiones internas en el MAS, no son a mi entender actuaciones fingidas, y no solo atañen a fracciones de dirigentes, sino a presiones profundas de las bases que componen la estructura del MAS”.
Afirma que los verdaderos actos de oposición que “hacen temblar y retroceder al gobierno” proceden de las organizaciones sociales que contienen al electorado más fiel del MAS: los comerciantes, transportistas y cooperativistas mineros son los que generan estas contradicciones con el Estado y entre ellos. “Los choques violentos, la formación de comandos civiles, las milicias, confrontaciones entre campesinos, comunarios y colonizadores, mal llamados interculturales, son la característica en este momento”.
“Suponer que éstos son actos teatrales, ayuda a perder el hilo de los acontecimientos y ayuda a comprender por qué la oposición política partidista y los analistas suelen equivocarse de manera constante y ceden espacio a la persistencia del MAS, que hasta el día de hoy y aunque se presentase dividido en una elección, tiene todas las posibilidades de ganarle a esa oposición”, afirma Cortez.
Coincide en que hablar del 2025, en medio de estas contradicciones, alude a un plazo muy largo.
Pero, el político y exalcalde de La Paz Ronald MacLean dice que la división partidaria “está en el libro de instrucciones; los peronistas lo han usado por 50 años o más; el PRI lo ha utilizado, el MNR también de cierta forma, esa forma es dividirse por dentro y luego capturar el poder por donde tiene que ser y se unen otra vez y nunca caen del poder. Esa es la estrategia del MAS”.
“El MAS no es un partido nacional, es parte de un esfuerzo transnacional y continental donde la estrategia no nace en el país, se hace en México, Argentina y Cuba; tienen gente muy capaz y hacen estudios sociológicos y psicosociales, cosa que ningún partido lo hace en el país, más allá de las encuestas”, estima.
Dice que en medio de una estrategia regional se producen estas fracturas internas por intereses particulares. “El entorno de Arce quiere mantenerse, son conscientes de todos los defectos y limitaciones de Evo Morales, entonces van a tratar de conquistar ese voto, el voto que Mesa estuvo tratando de capturar en las dos últimas elecciones, de gente que incluso ha votado por el MAS, pero que ya no está en esa línea delictiva del MAS y a eso se suma su base dura, los cocaleros, además de todo el clientelismo que pueden lograr con el medio millón de funcionarios públicos inscritos a su partido”.
Por el otro lado, el factor clave en este tablero es que, según dice MacLean, no hay oposición. “Consiguen que todos los días se hable de Evo Morales y que todos los días hablemos de Arce y del gobierno, pero la oposición se ha borrado. ¿Vive en Bolivia Carlos Mesa? No hay liderazgos de oposición. El gobernador de Santa Cruz o el alcalde de La Paz no hacen oposición, ellos se pelean por sus recursos; los tienen arrinconados y los van a desgastar. Barrer a la oposición es también una estrategia, al ser gobierno y oposición; eso lo han practicado hace mucho en México. Los peronistas están en el gobierno desde 1940, de una u otra forma”, dice.
Para Cortez, las circunstancias de las próximas elecciones, “ocurran tanto en el plazo normal del vencimiento del periodo constitucional o antes”, son difíciles de imaginar de manera precisa. “Va a gravitar mucho la manera en que responde lo que sigue siendo la maquinaria electoral más poderosa y eficaz que conocemos en las últimas décadas”.
Y Pareja concluye que como Evo Morales era la amalgama de las organizaciones sociales, y eso ahora no existe, “estas organizaciones están atomizadas y buscan empezar a construir una presencia propia para ser fuertes al interior del partido, porque es un partido corporativo, no es de personas, sino de corporaciones. Las Bartolinas son una organización, la Csutcb es otra, los mineros y así tiene diversas, un partido de matriz sindical y el sindicalismo es históricamente autoritario y corroísta”.
Evo Morales, ¿factor de cohesión del MAS?
Franklin Pareja sostiene que como en este momento no existe el elemento Evo Morales en el MAS, el partido está en problemas: “su debilidad nace desde el momento en que se ha fracturado la figura de su cohesión”.
“Cuando Morales se fue, desapareció el eje articulador y ahora quiere recuperar ese rol, pero no tiene ni la autoridad ni la moral y por eso cada día pierde más terreno. Y Morales es cada vez más autoritario porque tiene cada vez menos poder y empieza a sentirse ninguneado, porque este silencio del Presidente lo enerva, lo irrita. No solo el Presidente no accede a sus peticiones, sino que ni siquiera le contesta”, dice Pareja.
En su análisis, Evo ha perdido el respeto y el temor al interior de su partido, dos factores con los que mantenía cohesionado a su partido: “o lo respetaban, o le temían, porque era la figura fuerte que amalgamaba a la diversidad interna, porque dentro del MAS las organizaciones sociales no se reconocen autoridad entre sí”. Evo era eso, la amalgama de las organizaciones sociales”.
Como no existe eso, estas organizaciones están atomizadas y buscan empezar a construir una presencia propia para ser fuertes al interior del partido, porque es un partido corporativo, no es de personas, sino de corporaciones. “Las Bartolinas son una organización, la Csutcb es otra, los mineros... y así tiene diversas, un partido de matriz sindical y el sindicalismo es históricamente autoritario y es corroísta”.
En su opinión, la presencia de Evo en el país se ha reducido a su territorio natal, pero aún no es un cadáver político, porque si Arce, en estos tres años que le quedan, que son muy difíciles, comete algún error o toma alguna medida impopular, “eso activará la nostalgia evista y eso puede ser el reposicionamiento del ala fuerte del MAS. Por eso es muy prematuro hacer una prospectiva para el 2025. Todo puede pasar”.
Y según el analista Roger Cortez, hay en el MAS un sentimiento de orfandad que sucedió a la rauda fuga de Evo Morales. “En un primer momento pareció no tener mayores consecuencias, pero como un sentimiento que anida en amplias masas y que está vinculado a emociones profundas, en este caso la idea del abandono le cobra factura a este dirigente, que pretende eludir esa sensación y esa posibilidad haciéndose a la idea de que puede replicarse en la cabeza del Estado, de la misma manera que hasta hoy lo consigue en la cabeza del MAS y de las federaciones”, analiza.
Queda claro, argumenta Cortez, que Morales y su grupo más próximo están mostrando una pérdida significativa de oído y olfato ante las pulsaciones sociales, “y su auténtica obsesión por mandar, incluso detrás del trono, puede crearle situaciones no previstas como las que está viviendo desde hace unos meses”.
Consultado el político y exalcalde de La Paz Ronald MacLean sobre quién sería el candidato a la presidencia por el MAS en 2025, dice que sería una fórmula Evo-Arce, porque “Evo es una figura internacional para el socialismo del siglo XXI y Arce no es vendible internacionalmente; es un profesional mediocre, medio gris y será el responsable de lo que se viene. Evo-Arce, sería una fórmula de unidad”.
“Me temo que irán juntos, porque Evo no gana solo y Arce tampoco, porque tendrá un gran desgaste o por último se desmarca. Lo que se viene, que es cuestión de tiempo, es que se están agotando las reservas del Banco Central, no van a poder mantener el tipo de cambio y ahora le quieren echar mano a lo último que nos queda a los bolivianos que son nuestros ahorros, 23 mil millones de dólares, de los que ya han sacado más de mil millones. Con eso podrían sostenerse hasta las elecciones, se van a comer nuestros ahorros. Están jugando con esos dos caballos”, apunta.





