Medio: El Diario
Fecha de la publicación: martes 18 de octubre de 2022
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Otros
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
En pleno Siglo XXI y aunque usted no lo crea, los y las diputadas y diputados indígenas fueron amordazados, segregados, sometidos… por una oligarquía blancoide azul y para corroborar esta dominación basada en racismo, basta recordar las habituales conferencias de prensa por televisión y en publicaciones periodísticas de las patronas diputadas y senadoras masistas que aparecían siempre rodeadas de sus parlamentarias indígenas de pollera y otras indumentarias típicas de sus regiones, a las que jamás permitían decir ni chis ni mus.
Un audio en las redes sociales destapa la relación racista y segregacionista, de opresión, dominación e imposición de los oligarcas blancoides azules en relación con las diputadas y senadoras indígenas masistas en la Asamblea Legislativa Plurinacional, cuando una ex juez y diputada azul sin empacho alguno expresa: “las bartolinas son sucias, maleantes, corruptas, prebendalistas, demonios, creen que están en el mercado”. Expresiones denigrantes proferidas por la diputada masista Betty Yañiquez, jefe de la bancada nacional del MAS de aquel entonces, a través de ese audio filtrado que circuló en las redes sociales entre fines de abril e inicios de mayo de 2020.
En el referido audio, Yañíquez se refiere a las diputadas indígenas de su partido entre las que se encuentran: Concepción Ortiz, Lidia Patty, Toribia Pomacusi, Modesta Supo y María Luisa Patiño, a quienes, además, las acusó de alinearse con la derecha. Por su parte, las diputadas denigradas por Yañíquez denunciaron haber sido discriminadas y difamadas, además que las mujeres de pollera sean tratadas como “ovejas”.
Sin lugar a dudas, este audio destapa de manera elocuente una realidad segregacionista y descarada al interior del Movimiento al Socialismo, donde en sus diversas formas, campea la discriminación y racismo por parte la oligarquía blancoide que se había encaramado en este partido.
Susana Rivero, Adriana Salvatierra, Valeria Silva, Betty Yañíquez, Sonia Brito entre otras, fueron parte de esa cúpula criollo mestiza de los Linera, Quintana, Arce Zaconeta, Llorenti… encaramada en las altas esferas gubernamentales del masismo que sometía y utilizaba a los indígenas para medrar del poder.
El MAS cuando hace figurar entre sus filas a los diputados y senadores de ponchos y a las mujeres de pollera es solo para simular una aparente inclusión, pero sin decisión propia, es para mostrar una engañosa representación parlamentaria de los sectores humildes, pobres e indígenas, que solo sirven para levantar la mano a favor de los intereses de esa cúpula oligárquica blancoide masista.
Estos senadores y diputados indígenas hasta la huida de Evo Morales, en la Asamblea Legislativa Plurinacional, no podían acceder a ocupar cargos de presidencia en las dos cámaras, ni siquiera en las comisiones y comités, tampoco se les permitía tomar decisiones por sí mismos.
Las mujeres aymaras y quechuas asambleistas durante los 14 años del gobierno masista, estuvieron sometidas e instrumentalizadas bajo las órdenes y los caprichos de esa oligarquía blancoide parlamentaria colonial y republicana, personificada por senadores y diputados que mantenían subordinados, con una especie de pongueaje, para ponerlos bajo los designios y lineamientos que provenían desde el palacio de gobierno, convirtiéndolos en vulgares levantamanos, bajo batuta de sus patrones blancoides azules, lo que con razón fue bautizado por la oposición como “voto rebaño”. Sin lugar a dudas, esta situación es una clara evidencia de cómo se reproduce un colonialismo feudal expresada en esa relación de dominación racial entre patrones (senadores y diputados que son parte de la oligarquía blancoide masista) y pongos (senadores y diputados indios o indígenas) que, junto a sus adherentes, marchan y bloquean en defensa de sus amos azules en pleno Siglo XXI, en un dizque Estado Plurinacional anti indio.
Publicaciones periodísticas de 8 y 9 de julio de este año, nos confirman que sí existe racismo, sometimiento y maltratos de parte de la oligarquía blancoide masista hacia las asambleístas aymaras y quechuas del mismo partido, cuando Lidia Patty se refiere a maltratos recibidos por parte de Gabriela Montaño por su condición indígena y mujer de pollera provinciana, siendo acalladas y sometidas, cuando las indígenas solo eran utilizadas como florero, ya que ellas nomás podían hablar, refiriéndose a las conferencias de prensa de las señoronas azules.
Pero todas estas prácticas racistas coloniales del birlochaje masista, con la huida de Evo Morales, momentáneamente habían llegado a su fin y fue cuando la indiada desplaza y arrincona a los patrones y patronas masistas, que durante catorce años habían dominado el ámbito parlamentario, sometiendo a los indios o indígenas tal cual ocurría antes de 1952. Solo que ahora era otro escenario, el de las cámaras de senadores y diputados, donde los nuevos patrones estaban vestidos de azul, eran fascistas de la extrema derecha provenientes de las mismas familias opresoras, aglutinados en el Movimiento al Socialismo Unzaguista, de ese socialismo de la extrema derecha de la FSB, ADN, MNR, MIR entre otros.
Durante la etapa de transición democrática de 2019, después de la fuga de Evo Morales y su entorno blancoide, a raíz de los graves conflictos a nivel nacional provocados inicialmente por el desacato a la decisión del referendo del 21 de febrero, luego por el capricho de perpetuarse en el poder, transgrediendo el Art. 168 de la Constitución y, sobre todo, por el fraude constatado por un informe de la OEA, se producen serios conflictos a nivel nacional. Esto también repercute en el interior de la Asamblea Legislativa del Estado Plurinacional, entre los senadores y diputados, cuando se suscita una rebelión interna entre los asambleístas indígenas en contra de sus opresores racistas del MAS, que durante toda la gestión los habían excluido, sometido y segregado racialmente, sin permitirles ocupar los diferentes espacios en las comisiones y comités, así como la propia presidencia, vicepresidencia y otros cargos que permanentemente eran ocupados por esa minoría criolla y mestiza anti indígena del MAS.
Sin embargo, gracias a las grandiosas movilizaciones nacionales que desembocaron en un cambio de gobierno, los senadores y senadoras aymaras y quechuas protagonizan una rebelión interna y se imponen, llegando a desplazar a la despótica y racista oligarquía blancoide de asambleías masistas. Lo que se concreta en el nombramiento de la senadora aymara Eva Copa como presidenta de la Cámara de Senadores y del diputado aymara Sergio Choque en el cargo de presidente de la Cámara de Diputados.
Finalmente, es preciso señalar que los asambleístas aymaras alteños Eva Copa y Sergio Choque, de no haberse suscitado la huida de Evo Morales y su entorno blancoide anti indígena, jamás hubiesen accedido a tan altos cargos en la Asamblea Legislativa Plurinacional, ya que durante toda la gestión parlamentaria fueron excluidos, ignorados y desplazados de todo cargo jerárquico en esta instancia legislativa y condenados a coexistir como unos oscuros y desconocidos parlamentarios, sin protagonismo alguno.
Zenobio Quispe Colque es comunicador social.



