Medio: Opinión
Fecha de la publicación: martes 18 de octubre de 2022
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Otros
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La reunión del presidente Luis Arce y el exmandatario Evo Morales, que se realizó el pasado jueves en Cochabamba, intentó limar las asperezas que se producen en el Movimiento Al Socialismo (MAS), partido en el que las denuncias, críticas, ataques y contraataques entre dirigentes y autoridades están a la orden del día.
Tras la reunión, el ministro de Salud, Jeyson Auza, se limitó a decir que se trató de un encuentro en el que abordaron temas técnicos de la gestión actual y que no hablaron sobre posibles cambios de autoridades u otros aspectos políticos.
Esta reunión se realizó en un momento en el que el MAS atraviesa por una crisis interna, que se evidencia por las declaraciones ácidas que se lanzan los que apoyan a Morales y los que muestran su lealtad al presidente Arce, acciones que socavan, aparentemente, los cimientos de este partido que se encuentra en el gobierno desde hace un poco más de 16 años.
Los conflictos en el MAS se han profundizado a tal extremo que el diputado Héctor Arce, incondicional de Evo Morales, afirmó que la situación en este partido es insalvable, por los ataques que salen cada semana de uno y otro sector.
Como parte de los conflictos entre dos sectores del MAS están el pedido de alejamiento de varios ministros del gabinete y las denuncias de corrupción que involucran a militantes, autoridades y exautoridades de este partido.
Cuando un militante del MAS o asambleísta denuncia un acto de corrupción en el Ejecutivo, la parte afectada contraataca exigiendo que se investigue también a la gestión pasada, lo que provoca la reacción de los aludidos, quienes responden con calificativos diversos.
En medio de los ataques, el jefe nacional del MAS, Evo Morales, denunció que existe en marcha un “plan negro”, con el fin de desacreditar su gestión e incluso que busca eliminarlo.
En el MAS se habla cada semana de “traidores” y “oportunistas”, además del uso de otros adjetivos, pero las autoridades y dirigentes insisten en que no existe división en este partido político, sino solamente una diferencia de opiniones sobre los diferentes temas.
Y desde sectores de la oposición aseguran que las peleas que se desataron en el MAS son solo una pantomima para distraer la atención de la opinión pública sobre problemas que están haciendo mella en el gobierno, como el desacuerdo por el Censo y los casos de corrupción que se conocen en las diferentes entidades.
La crisis en el MAS no se va a solucionar de la noche a la mañana, aun tras la reunión entre Luis Arce y Evo Morales, toda vez que las fisuras en este partido se hacen cada vez más grandes y los ataques continúan entre sus correligionarios, mientras el país espera respuestas a las múltiples necesidades que existen.



