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Intercultural y paritaria, plus de la democracia boliviana

Medio: La Razón

Fecha de la publicación: domingo 09 de octubre de 2022

Categoría: Debate sobre las democracias

Subcategoría: Democracia directa y participativa

Dirección Web: Visitar Sitio Web

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Como Mayorga, Exeni recuerda que fue en la Ley del Régimen Electoral (2010) donde nace la denominación “democracia intercultural”; “es muy valioso, en términos de horizonte democrático, incluso conceptuales, hablar de una democracia intercultural que implica el desafío del ejercicio complementario de igual jerarquía de diferentes formas de democracia”, define la interculturalidad el comunicador.“El horizonte político boliviano es intercultural y paritario, y este es un gran avance; por supuesto que todavía hay límites, lo importante es que es un proceso de construcción, de disputa por la construcción democrática, que tiene que ver en la calidad de la propia democracia, que no es la democracia como un objeto conseguido..."


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 / 9 de octubre de 2022 / 04:16

Este 10 de octubre se cumplen 40 años del retorno a la democracia. Una historia con dos grandes tramos

Mañana, 10 de octubre, se cumplen 40 años del llamado retorno a la democracia, en 1982. Hasta ahora, es el periodo democrático más largo de la historia del país. Habrá quien diga que solo son 39, dado el año del gobierno transitorio, “de facto”, de la entonces senadora Jeanine Áñez (noviembre 2019-noviembre 2020); pero también habrá quien insista en la “sucesión impecable”.

Materia en pleno debate-definición, por ahora mejor pasarla por alto. Lo fundamental de los 40 años —se propone aquí— es que éstos podrían dividirse en: tres de “transición” (1982-1985); 18 de “democracia pactada” (1985-2003); dos de sucesiones (2003-2005); y 17 de lo que los politólogos llaman “sistema de partido predominante” (2005-2022, exceptuando, como se dijo, 2019-20).

Además de la supervivencia de nuestra democracia (toda una generación), vale la pena reflexionar acerca de sus mayores logros y las trabas que aún tiene; y he aquí que los dos estudiosos invitados, ambos doctores en Ciencia Política, el comunicador José Luis Exeni y el sociólogo Fernando Mayorga, coinciden en que si hay algo hoy día que distingue a la democracia boliviana es su avance, con sus glorias y miserias, de lo que se vino en llamar “democracia intercultural” y la paridad de género en la participación política.

Ahora, pese al menosprecio con que algunos ven a la “democracia pactada”, para ser justos tiene lo suyo.

Bolivia tuvo un periodo largo de cinco coaliciones que sustentaron, de manera sucesiva, a los gobiernos de Víctor Paz Estenssoro (1985- 1989), Jaime Paz Zamora (1989- 1993), Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997), Hugo Banzer Suárez- Jorge Quiroga Ramírez (1997-2002) y Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003), apunta Exeni en su libro Democracia (im) pactada. Coaliciones políticas en Bolivia 1985-2003 (Plural, 2016)

ESTABILIDAD.

Rasgo distintivo de la democracia pactada, recuerda Exeni, es que convergió con el neoliberalismo, pero en sí misma tiene dos caras, la positiva y la negativa, sugiere el entrevistado: “Una positiva, porque permitió un periodo amplio, casi dos décadas, de estabilidad política asentada en coaliciones multipartidistas, parlamentarias, así como de gobierno”.

Impulsaron un programa de estabilización y ajuste estructural —continúa—, “generaron un proceso de reforma político-institucional, impulsaron el proceso de consolidación de la democracia en el país; creo que eso es importante subrayar”.

Pero el problema con la democracia pactada, dice, “es que muy pronto devino en partidocracia”; una élite, la triada MNR, ADN y MIR, que fueron rotando en las diferentes coaliciones, que ejercieron el poder en una suerte de “pasanaku”.

El otro gran problema de las coaliciones de la democracia pactada es que éstas “no siempre fueron programáticas, sino principalmente con base en cuotas de poder, cuoteos de poder”. Algunas de estas alianzas acaso merezcan el calificativo de “promiscuas, como la de Jaime Paz y Hugo Banzer, el 89”, apunta Exeni. “El hecho es que no necesariamente generaron procesos de ampliación y profundización de la democracia”, interpela.

Ahora, destaca el comunicador, tener copado el Parlamento no siempre era garantía de gobernabilidad.

La “megacoalición” de Banzer, por ejemplo, que tenía más dos tercios en el congreso “no fue suficiente para mantener la gobernabilidad, porque ésta estaba por fuera, en organizaciones sociales, en las calles, que demandaban una democracia que les resuelva sus problemas económicos, de marginalidad, pobreza, desigualdad; que genere inclusión. Fue el agotamiento de este modelo el que precisamente terminó en la fuga de Sánchez de Lozada”.

El mayor mérito que Exeni ve en la democracia pactada es que “ha contribuido a la consolidación de la democracia representativa en el país”. Los acuerdos de febrero del 91 (agenda de reformas al sistema electoral) y julio del 92 (la firma del denominado “Acuerdo por la Modernización del Estado y el Fortalecimiento de la Democracia”) son muy valiosos.

“Claro, solo como parte de la partidocracia, estando fuera los partidos de izquierda y las organizaciones sociales; pero con este límite, se permitió avanzar en la reforma político- institucional”, destaca Exeni.

Aparte de la creación de importantes instituciones, también aquí se avanzó el proceso de la Participación Popular, un hecho que “permitió democratizar el poder local y generar espacios de redistribución”, asevera.

REFORMAS.

También están en su haber las dos primeras reformas parciales de la Constitución, de 1994 y de 2004, “donde se reconoce a las agrupaciones ciudadanas y pueblos indígenas, a los diputados uninominales, la iniciativa legislativa”, entre otros avances.

Pero la democracia pactada “se degradó”, concluye el comunicador.

“No le servía para nada tener dos tercios en el Congreso, porque se había divorciado de la sociedad, de sus necesidades.

Y el haber asumido de manera muy instrumental la democracia, se convirtió en una partidocracia ensimismada”.

Coincidiendo con Mayorga, Exeni remarca que el gran parteaguas fueron las elecciones de diciembre de 2005. “El sistema de partido predominante, es lo que se inaugura el 2005, es cuando un partido gana sucesivamente las elecciones, con mayorías absolutas, o especiales, el Movimiento Al Socialismo (MAS). Y, lo más importante, ligado a un proyecto de transformación del Estado, a la demanda de una Asamblea Constituyente”, remata Exeni.

Ahora, “un dato central de la democracia boliviana en estos 40 años es que se la puede evaluar como un proceso de ampliación de la democracia, es decir, de la incorporación cada vez mayor de sectores excluidos, claramente mujeres, campesinos, que ha tenido un momento determinante cuando se funda el Estado plurinacional en 2009”, llama a la reflexión el sociólogo cochabambino Mayorga.

COMUNITARIA.

Un dato no menor es la constitucionalización de las tres formas de democracia, la tradicional representativa, la participativa y “lo más importante, la democracia comunitaria, que implica incorporar lógicas de designación y elección de autoridades de forma distinta a la forma occidental individualista clásica”, asegura.

“Y esta combinación de tres formas de democracia en la Ley del Régimen Electoral va a ser conceptualizada como ‘democracia intercultural’; un avance muy importante, al que se suma la consolidación de la paridad democrática, con la presencia en las tres últimas elecciones de casi la mitad de mujeres en cargos de representación en las dos cámaras”, redondea el sociólogo.

La democracia boliviana, destaca Mayorga, también se mueve en lo que llama “los dos sentidos de la democracia, la libertad y la igualdad, a lo que yo incorporaría la plurinacionalidad.

La cuestión es que tenemos que buscar un punto de equilibrio entre libertad, igualdad y plurinacionalidad, o que se alimenten de manera mutua”, interpela la forma de ver la democracia “a la boliviana”.

Lo que se ha tenido en los últimos años, dice Mayorga, es una “disputa por el sentido de la democracia”.

Por ejemplo, “el MAS perdió, regaló, cedió la democracia como libertad a la oposición el momento en que no se respetó el resultado del referendo de 2016”.

La oposición transformó eso diciendo “estado de derecho, alternancia, pluralismo, y esas libertades; y el MAS se ubicó en la igualdad, en la idea de justicia social, de sus políticas redistributivas”.

Hay que recordar que en 2019, para deponer a Morales, la consigna era la defensa de la democracia, de la libertad, en oposición al ‘autoritarismo y dictadura’ que representaba Evo Morales.

Pero, he ahí cómo es de dinámico todo esto, destaca el sociólogo, el gobierno de Áñez llegando al poder bajo la consigna de defensa de la democracia y la libertad, pronto ésta se volvió contra ella misma, dado el carácter marcadamente represor del gobierno de Áñez. “Y el MAS y los movimientos sociales, el Pacto de Unidad, los sindicatos, aparecen como los defensores de la libertad, bajo la consigna de reconducción democrática, pero además a través de procedimientos institucionales, normales, como son las elecciones”.

Tras volver a incorporar la libertad a su discurso, en el MAS se ve que sigue muy fuerte el sentido de la igualdad, la redistribución de la riqueza, insiste el estudioso cochabambino; “dada la crisis sanitaria, la recesión económica, la gente exige que se mantenga el modelo económico.

Además, en el enfrentamiento con Áñez, la reivindicación de la plurinacionalidad se cristalizó en la defensa de la wiphala, en la protesta contra el racismo”.

Y, para terminar de englobar, Mayorga asegura que “hoy día creo que está en juego el tipo de combinación de esos elementos”, la vigencia del Estado de derecho (la democracia como libertad), pero también la continuidad de las políticas redistributivas (democracia como igualdad), y avanzar en la construcción del Estado plurinacional (la democracia como plurinacionalidad); “que los tres elementos puedan estar articulados”.

INTERCULTURAL.

Lo mejor que le puede pasar a nuestra democracia, dice el sociólogo, es “que la democracia intercultural se expanda. Se tiene democracia intercultural en la Cámara de Diputados, con diputados indígenas; en las asambleas departamentales; las seis autonomías indígenas.

En algunos concejos municipales ya se está incorporando la elección por normas y procedimientos propios. Se trata de combinar, no son excluyentes; no es que ‘o voto universal o democracia comunitaria’”. En algunos casos conviven, asegura. En las asambleas departamentales hay de 5 a 15 por ciento de asambleístas indígenas elegidos mediante sus normas, el resto es por voto universal, informa.

“Hay que ver que esto avance en los concejos municipales, porque está en juego la calidad de la representación y, por tanto, la legitimidad de las decisiones”. Y, segundo, tiene que avanzar la democracia paritaria, la participación de mujeres no solamente en los órganos de representación, en los legislativos, sino que tiene que pasar al ámbito del Ejecutivo.

Estos son los pendientes. Una amalgama entre democracia paritaria e intercultural”, concluye Mayorga.

Para Exeni, finalmente, la Constitución “amplió sustantivamente la democracia, las democracias; asume una alternativa al desarrollo, el Vivir Bien con reconocimiento de los derechos de la naturaleza; el pluralismo jurídico; la economía plural”.

En 2009, con la nueva Constitución, “hemos dado un salto cualitativo muy grande en términos de horizonte democrático; el reconocimiento de tres formas de democracia: representativa, directa o participativa y comunitaria rompe la tradición de 184 años de vida republicana, en la cual democracia era sinónimo de gobierno representativo. Y nos platea el desafío de asumir que la democracia no es solo el principio de representación política o ser una democracia electoral, sino que también implica mecanismos de participación ciudadana, de deliberación pública, de control social, de libre determinación, o sea, hay un proceso de ampliación sustantiva de la democracia, esto que Boaventura llama el principio de demodiversidad”.

HORIZONTE.

Como Mayorga, Exeni recuerda que fue en la Ley del Régimen Electoral (2010) donde nace la denominación “democracia intercultural”; “es muy valioso, en términos de horizonte democrático, incluso conceptuales, hablar de una democracia intercultural que implica el desafío del ejercicio complementario de igual jerarquía de diferentes formas de democracia”, define la interculturalidad el comunicador.

“El horizonte político boliviano es intercultural y paritario, y este es un gran avance; por supuesto que todavía hay límites, lo importante es que es un proceso de construcción, de disputa por la construcción democrática, que tiene que ver en la calidad de la propia democracia, que no es la democracia como un objeto conseguido; es algo por lo cual se está disputando permanentemente, y es algo que hay que defender frente a un contexto en el que hay un desencanto con la democracia, una fuerte presencia de expresiones de ultraderecha que va interpelando la propia democracia y generando retrocesos en derechos humanos. Un contexto adverso para la democracia, que creo que en Bolivia solo se va a poder enfrentar con la democracia intercultural y paritaria”.

Finalmente, provoca Exeni, acaso haya que tener presente dos grandes distorsiones, cuando se habla de democracia intercultural: “una, asociarla con la democracia comunitaria; la democracia comunitaria es una de las tres formas de democracia, cuyo conjunto hace a la democracia intercultural; y, la otra, el gran error de vincular, no solo a la democracia intercultural, sino al propio Estado plurinacional con un partido o proyecto político.

Soy un convencido de que el proceso constituyente y de refundación estatal del país, por supuesto impulsado por el gobierno del MAS, pero sobre todo por las organizaciones sociales, de la sociedad civil, de mujeres y jóvenes, etcétera, va más allá de un gobierno o de un liderazgo como el de Evo Morales; tiene que ver con un proceso”.

 (*)Iván Bustillos es periodista de La Razón