Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 09 de octubre de 2022
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
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Contenido

- Gloria Ardaya con Hernán Siles Zuazo; ella fue la única sobreviviente de la masacre en la calle Harrington. Gloria Ardaya

- Gloria Ardaya fue ministra de Estado y diputada nacional. Alcaldía de La Paz

- Estos son seis de ocho mártires por la democracia, compañeros de Ardaya. La Patria

- Ardaya organiza y es parte de eventos para recuperar la memoria colectiva. Archivo / Página Siete

En la década de los setenta, prácticamente toda mi generación se involucró en la lucha antidictatorial. Desde la “izquierda nacional” se deconstruyó el discurso de la izquierda marxista y armada con relación a la coyuntura que se vivía y caracterizada como fascismo. La tarea de aquel momento era la lucha por el socialismo.
La izquierda nacional, representada por el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), construyó otro discurso y otra estrategia para enfrentar a la dictadura militar de Banzer. Caracterizó a la coyuntura como dictatorial y la tarea del momento era la lucha por la democracia. El Acuerdo de Caracas entre don Hernán Siles Zuazo y el MIR, en 1977, fue fundamental para desatar el proceso político y agregar a otros sujetos políticos y sociales a la causa democrática.
La transición a la democracia fue larga y dolorosa, pese a que fuimos el primer país en la región en intentarlo. Tres elecciones y varios golpes de Estado. Arrancamos la democracia a las dictaduras y se construyó unidad política en torno a la UDP y unidad social en torno a la COB, actores que se constituyeron en los principales sujetos del proceso. No sin contradicciones.
Muchos fueron los factores que contribuyeron a esa transición. La primera y fundamental fue la lucha permanente, intensa y decisiva del pueblo boliviano, expresada en sus organizaciones sindicales, sociales y políticas. Especialmente en la otrora gloriosa Central Obrera Boliviana.
En segunda instancia, resalto el cambio en la política exterior del expresidente Jimmy Carter, quien impulsó estas transiciones, dejando de lado su apoyo a las dictaduras militares.
En tercer lugar, es necesario destacar también la profunda crisis económica que vivía el país a causa del agotamiento del modelo banzerista sustentado en el endeudamiento externo.
Asimismo, hay que resaltar la división en el interior de las Fuerzas Armadas, donde surge el grupo generacional liderado por Gary Prado y Lanza, entre otros. Estos se oponen al grupo hegemónico, que respondía a la ideología de la seguridad nacional estadounidense y cuya cabeza fue Hugo Banzer.
Finalmente, subrayo la enorme simpatía que generó la lucha del pueblo boliviano entre gobiernos, instituciones, intelectuales, movimientos sociales y ciudadanos del mundo.
En mi experiencia, durante mi encarcelamiento, recibí ese respaldo, tuve el regalo de esa solidaridad internacional. Simone Veil, presidenta del parlamento europeo, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, entre otros, abogaron por mi libertad.
Tareas inconclusas
Es claro que en dicha transición quedaron muchas tareas inconclusas que subsisten hasta la actualidad. Por ejemplo, la debilidad institucional y la del sistema de partidos políticos, la frágil constitución de las ciudadanías, y la anacrónica vigencia de sistemas sociales y políticos atravesados por el patriarcado, el racismo, el clasismo, los regionalismos, la homofobia y el nulo respeto por las diferencias.
En aquel momento pensábamos que la crisis vigente respondía al agotamiento del modelo de desarrollo instaurado en 1952. Sin embargo, un Estado agoniza mucho tiempo antes de morir, nos decía Zavaleta. Y ese Estado, el del 52, recién está muriendo ahora con el “nacionalismo étnico” del MAS.
La transición que se inició aquel domingo 10 de octubre de 1982 no fue fácil ni para la dirigencia política ni para las bases sociales que la impulsaron. Se inició un proceso complejo, en permanente construcción y deconstrucción, de avances y retrocesos, de incertidumbres permanentes. De aprender a ser demócratas en lo público y en lo privado: un aprendizaje difícil y permanente, de continuidades y discontinuidades. La democracia nunca es un hecho cierto. Hay que ser vigilantes de su vigencia, que no está garantizada. Hay que defenderla permanentemente.
Los aciertos
La democracia boliviana ha tenido muchas debilidades e inconsistencias, pero también algunos aciertos. Entre ellos, podemos señalar la permanencia del sistema democrático que logró sortear, por la vía de la institucionalidad, múltiples problemas.
Un resultado de este proceso es la democratización de la media luna oriental, que se incorporó por completo a la nación. Destaca en este proceso Santa Cruz, como motor económico del país, su ferviente defensa de la democracia y sus principales instituciones, su apertura a acoger a los bolivianos de todos los rincones del país, entre otras características notables.
También debemos celebrar la consolidación de grandes organizaciones sociales como la Central Obrera Boliviana, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia, la Federación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia Bartolina Sisa y el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu.
Sin embargo, debemos lamentar que estas organizaciones han sido cooptadas y debilitadas por el Movimiento al Socialismo. Ahora, estas organizaciones no representan ni cumplen la función para la que fueron creadas. Son serviles al poder. Conamaq y Cidob intentaron mantenerse fieles a su mandato original.
Otros movimientos sociales que se consolidaron a inicios de la democracia fueron los de mujeres, permanentemente asediados por el poder en su intento de reducirlos.
Otras instituciones creadas al inicio de democracia fueron la Defensoría del Pueblo, de enorme papel en defensa de los derechos de los bolivianos, ahora al servicio del poder.

Memoria histórica
En el campo de la Justicia, un aspecto central es que Bolivia se constituyó en uno de los pocos países que condenó a su última dictadura militar y encarceló a sus principales protagonistas a través de un juicio de responsabilidades. Esto abrió la puerta al nacimiento de la memoria histórica.
En el plano electoral, se logró una institucionalización de la antigua Corte Nacional Electoral. Mientras duró esta institucionalización, se logró llevar adelante elecciones libres y transparentes. Después de 2006, hubo un retroceso, ya que, salvo excepciones, la meritocracia y el sentido nacional de sus miembros fue escaso.
El tema de la Justicia es una asignatura pendiente de la democracia. Entre otras razones, porque no hemos logrado ligar al sistema de Justicia como un factor preponderante del sistema democrático. Se trata de una institución atravesada por la reducida capacidad profesional de sus miembros y los graves hechos de corrupción.
Como mencionan muchos informantes calificados, la política pública más reconocida y apropiada por la sociedad ha sido la Ley de Participación Popular, que permitió la llegada del Estado a todo el territorio nacional.
En este breve e incompleto resumen, no podemos dejar de mencionar el alarmante aumento de la producción, comercialización y consumo de cocaína, que ha crecido exponencialmente y sin ningún control del Estado.
Asimismo, debemos lamentar la naturalización y la impunidad con que se realizan actos de corrupción. Aquellos que cometen estos delitos gozan de impunidad, mientras que la oposición política y social es perseguida, y, en muchos casos encarcelada injustamente.
Existen casos en que se usan métodos militares propios de las dictaduras, como lo fue el caso Hotel Las Américas.
En los últimos años, hubo más muertes violentas ocasionadas por la polarización fomentada por Gobierno, que en los gobiernos dictatoriales. Es lamentable constatar que la vida de los bolivianos y bolivianas está infravalorada a los ojos del Gobierno y de la sociedad. El derecho a la vida está en entredicho.
También, en el último periodo, se pudo constatar que las instituciones encargadas de la seguridad pública, Policía y Fuerzas Armadas, están atravesadas por la informalidad, prácticas ajenas a la legalidad y ausencia de capacidades técnicas e institucionales.
La pobreza y las desigualdades ha sido una constante del proceso democrático sea en presencia de vacas flacas o gordas. La inequidad es una bofetada a cualquier principio democrático. Sin embargo, nos hemos vuelto indiferentes.

Instrumentalización de la democracia
Pero, lo peor que pudo haber pasado es que asuman el poder del Estado quienes no creían y no creen en la democracia, sino que la usan instrumentalmente para otros fines. Con esa percepción, no creen en la política ni tienen oficio para desempeñarla.
No creen en la democracia, tampoco en la política, y el autoritarismo es la consecuencia. Y los bolivianos y las bolivianas tenemos una “predisposición autoritaria”.
Por ello, se ha destruido la poca institucionalidad construida desde 1982 y que fueron ocupadas por los leales al partido que nos gobierna desde hace casi dos décadas.
El Estado unipartidista que se instauró en 2006 sólo tiene como objetivo permanecer en el poder y, para ello, no necesita ciudadanos. No tiene dotes democráticos, menos meritocráticos. Sólo se premia la lealtad, generalmente encarnados en militantes resentidos, vengativos y conspirativos que no tendrían cabida, sino, siendo como son. Y este tipo de leales no piensan, ni tienen proyecto de país. Los que piensan diferente son enemigos a los que hay que eliminar.
En ese contexto, se vulneran derechos de los diferentes. Los derechos sólo se garantizan para los leales. Se trata de una democracia sin ciudadanos. La polarización es la constante.
Se los persigue y se pretende eliminarlos. Se pretende cambiar la historia e inventan nuevas verdades. Pero, si Bolivia derrotó dictaduras militares, ¿acaso no podrá derrotar autoritarismos enquistados a través del fraude y las medias verdades?

Tareas pendientes
Desde el campo democrático, las tareas de la coyuntura y el largo plazo son inconmensurables. Una de nuestras tareas es la recreación de la Política con un sentido universal, y que nos permita la constitución de una comunidad, que además está preocupada por otras agendas emergentes de la nueva globalización, como el Covid-19, la invasión de Rusia a Ucrania, entre otras.
La recreación de la política tiene que estar preocupada por el destino político nacional, interconectado con el mundo, y, debe permitirnos el ejercicio de la ciudadanía universal, que además nos deje verificar las nuevas dimensiones de los derechos humanos.
Por ello, abogamos por la recreación de los sujetos políticos que encarnen el interés nacional y trabajamos por el abandono de las clasificaciones dogmáticas.
La democracia es el espacio de la política que significa la creación de certidumbres, en un país en el que la desigualdad es moneda corriente.









