Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 02 de octubre de 2022
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
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Un grupo de ciudadanos presenta un libro de ensayos, entrevistas y crónicas para motivar la reflexión y la discusión sobre la democracia.
¿Quién es Candy Robles? ¿Alguien recuerda a Lucinda Labra? Candy fue una guerrillera del Ejército de Liberación Nacional (ELN), Lucinda, representante del movimiento campesino. Mujeres del sur boliviano, de esa chura Tarija. Mujeres empecinadas en dedicar esfuerzo y trabajo a la dignidad, la justicia y la libertad del pueblo boliviano. Sus nombres no se visibilizan en los libros educativos, menos se recuerdan en los medios. Pero cuán importante fue su rol en el devenir nacional colectivo; cuántas Candys y Lucindas sumaron esfuerzos, voces, caminatas, movilizaciones para conmemorar este 10 de octubre, 40 años de la conquista democrática.
En honor a esas miles de mujeres, a los tantos miles de hombres y a todas las organizaciones que hicieron posible esa histórica jornada que marcó la historia boliviana, se presenta este martes 4 de octubre el libro Memorias de la democracia. Los 40 años del 10 de octubre. La autoría del texto es del colectivo Fogoneros, un grupo de ciudadanos con diferente recorrido presenta un conjunto de ensayos, entrevistas y crónicas para motivar la reflexión y la discusión sobre la democracia en Bolivia.
Como indica Hugo José Suárez, autor del prólogo del libro, la democracia ha sido una conquista colectiva, que le ha costado a Bolivia una sucesiva y compleja historia de luchas y sacrificios; democracia vigente desde 1982, pero amenazada permanentemente por distintos frentes. Defenderla es parte de la motivación del colectivo y contribuir a su fortalecimiento, uno de sus principales objetivos.
La inspiración del escrito es la conmemoración del 10 de octubre; sin embargo, los capítulos trascienden la emblemática fecha para analizar el recorrido democrático en el país con una mirada transversal en el tiempo y desde distintos enfoques. Trincheras ciudadanas, culturales y educativas son discutidas a la par de análisis históricos, conceptuales y jurídicos. El objetivo compartido es contribuir a la construcción presente y futura de la democracia en Bolivia, a través de memorias colectivas sobre la misma.
Así, en las trincheras ciudadanas, además del relato de Candy y Lucinda, recogido por su coterránea Cecilia Barja, otra mujer recuerda su experiencia de movilización ciudadana entre octubre y noviembre de 2019. En tono autobiográfico, Ana Rosa López relata la experiencia de “los 21 días” en un texto que narra la vivencia colectiva y a la vez particular y afectiva de un episodio histórico en Bolivia.
En las trincheras culturales, Guadalupe Peres-Cajías narra el significativo rol de la llamada “generación Serrat”. Una generación de jóvenes que marcó la agenda política y social, entre los años 70 y 80 del siglo XX. Su motivación, el respeto a la libertad y la búsqueda del bien colectivo; su mecanismo de lucha, un movimiento cultural. Protagonistas de la búsqueda y la conquista democrática en Bolivia. Su historia se narra a través de la conversación de dos enamorados, que hoy continúan su apuesta para la libertad con amor, cultura y rebeldía.
También con vocación rebelde, se narra la trinchera educativa de Javier Reyes. Educador popular comprometido con las personas que no lograron permanecer o participar de la educación regular. Su testimonio rememora un trayecto desde la revolución del 52, pasando por los periodos dictatoriales, hasta la conquista democrática. Marianela Díaz recoge este relato y lo combina con análisis para reflexionar sobre el papel de la educación en la democracia boliviana y el devenir colectivo.
Rafael Archondo comparte el tono analítico y crítico para entender cómo la democracia en Bolivia fue instalada por primera vez el 10 de octubre de 1982. Difiere del criterio de “recuperación democrática”, atribuido a esa fecha a partir de la diferenciación conceptual entre voto y democracia como sistema. La comprensión integral de la democracia pretende contribuir a la exigencia de las condiciones actuales y futuras de este sistema en el país.
Entre esas demandas, cabe destacar la participación equitativa y reconocida de las mujeres en la democracia, como enfatiza Scarleth Guevara. Su artículo busca visibilizar la contribución de las mujeres a la consolidación y fortalecimiento del sistema democrático en Bolivia. También, el sendero histórico de luchas y logros en espacios de representación y participación política insiste en la demanda por una democracia inclusiva, equitativa y con participación activa de las mujeres.
Patricia Costas coincide en el reclamo por la inclusión de la diversidad. La democracia se expresa mediante distintas voces, que coinciden en los anhelos de libertad, estabilidad y justicia. Con una mirada crítica a la promesa incumplida de 2006, sobre el respeto a la diferencia, y al uso politizado de descolonización, interculturalidad y plurinacionalidad, propone el pluralismo democrático como concepto para la construcción democrática.
Para esta construcción, José Antonio Ochoa sugiere analizar lo ocurrido en la crisis de 2019 desde una perspectiva jurídica. Su texto insiste en la pregunta sobre la reelección de gobernantes y las decisiones asumidas para concretar esa alternativa. El análisis pretende evidenciar los ataques e intentos de secuestrar a la democracia en Bolivia, la región y el mundo a través de este tipo de mecanismos. En consecuencia, subraya la indisociable relación entre Estado de derecho, derechos humanos y democracia.
A propósito del Estado de derecho, Esteban Morales y Mario Torrico proponen analizar el proceso constituyente entre 2007 y 2009 que marca el curso de la historia democrática en Bolivia, desde entonces. Su objetivo es complejizar el análisis histórico para comprender mejor el proceso democrático, entendido como un proceso plural, amplio y popular, donde los cambios son definidos por grandes acuerdos sociales y no solamente por designio de los liderazgos eventuales.
Javier Zárate relata el 10 de octubre de 1982 a través de una crónica que dialoga con el contexto histórico para entender por qué es preciso recordar los 40 años del 10 de octubre. La llegada de Hernán Siles Zuazo a Bolivia es un punto clave en la narración. Momento que lo acompaña, como en tantas otras ocasiones, Antonio Araníbar.
Este protagonista de la historia democrática en Bolivia dialoga con su hijo, Antonio Araníbar Arce, en otro de los capítulos del libro. Ojalá esa conversación recuerde a algunos el papel clave de Toño Aranibar en la conquista de la democracia.
Ojalá que sus derechos y los de tantos bolivianos vulnerados en este tiempo sean respetados y defendidos; que la justicia deje de ser una utopía en Bolivia. Ojalá que nuestra democracia sea verdaderamente plural; con el respeto y la inclusión de toda la ciudadanía; la cultura y la educación como ejes en la construcción del tejido social; la libertad como principio fundamental y el “morir antes que esclavos vivir”, como lema para no olvidar.
Este es el propósito final del libro: recordar la conquista de la democracia en 1982 para construir una democracia plena.




