Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: martes 06 de septiembre de 2022
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones subnacionales
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Más allá de los resultados alcanzados por Mario Salek o Erwin Mayser, candidatos perdedores de las elecciones municipales del domingo en La Guardia y en San Javier, el gran perdedor en estos comicios, el gran derrotado, es el discurso violento y discriminador.
Luis Fernando Camacho, empresario cruceño, activista político de grupos opositores al Proceso de Cambio, hoy gobernador del departamento de Santa Cruz, suele tomarse la libertad de hablar a nombre del pueblo cruceño y no solamente de la agrupación a la que representa y de la que es parte.
El último domingo se han desarrollado dos eventos destinados a elegir a nuevos alcaldes en dos importantes municipios del departamento cruceño, en los cuales la población asistió disciplinadamente a depositar su voto con verdadera vocación democrática. Esto no es nada fuera de lo común en la convicción y práctica política de los y las bolivianas.
Lo que tampoco es fuera de lo habitual es que la derecha violenta no cuente con el respaldo de la población, pese a que sus dirigentes, con el eco amplificador de sus medios de comunicación, griten a los cuatro vientos que son los genuinos representantes de la cruceñidad.
La verdadera cruceñidad la conforman todos los bolivianos que habitan ese departamento sin distinción alguna que no sea su amor por la patria, su trabajo por el desarrollo de su región y su vocación democrática de unidad. Los del campo y los de la ciudad, los empresarios y los trabajadores, los profesionales y los jóvenes, todos ellos son cruceños por encima de cualquier otro criterio de origen étnico, apellido o color de la piel.
Los cruceños de las poblaciones de La Guardia, uno de los municipios más próximos e importantes del departamento, y los de San Javier, una de las regiones más tradicionales de Santa Cruz, le han mostrado a Camacho y a sus correligionarios que él no los representa, que no tiene por qué hablar a nombre de ellos. Y lo han hecho de la manera más adecuada, de la forma pacífica y democrática en la que siempre debemos expresarnos los bolivianos, a través de nuestro voto depositado en las ánforas electorales.
Con los resultados de las elecciones en ambos municipios queda claro que la fuerza política más importante del país, el Movimiento Al Socialismo (MAS), es también significativa en Santa Cruz y tiene una presencia que no se puede desconocer con acciones violentas, con amenazas o intimidación.
Más allá de los resultados alcanzados por Mario Salek o Erwin Mayser, candidatos perdedores de las elecciones municipales del domingo en La Guardia y en San Javier, el gran perdedor en estos comicios, el gran derrotado, es el discurso violento y discriminador; son aquellos que predican el separatismo y el odio. Indiscutiblemente han perdido los partidos de la derecha, muchos de ellos ya superados históricamente por el pueblo boliviano. Para decirlo en una sola palabra, el gran derrotado es Camacho.
Es de esperar que todos estos derrotados entiendan el mensaje y que se den cuenta de que su discurso desestabilizador y antidemocrático no les llevará absolutamente a nada que no sea a un cada vez mayor aislamiento, porque el pueblo cruceño, en sus cincuenta y seis municipios, quiere trabajar en paz, quiere vivir en democracia.



