Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: viernes 26 de agosto de 2022
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Otros
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Dos pedidos concretos, uno de las regiones para realizar el censo de población y vivienda en 2023 y otro de los cocaleros de los Yungas para cerrar el mercado paralelo de venta de coca han inspirado al gobierno de Luis Arce a tejer una historia de desestabilización y de supuestos intentos golpistas de “la derecha trasnochada” que quiere volver al poder.
Con esa retórica se armó, para este jueves, una multitudinaria marcha de apoyo al presidente Luis Arce y al vicepresidente David Choquehuanca, en La Paz, donde han confluido funcionarios públicos llegados de todo el país, además de representantes de las organizaciones sociales que apoyan al MAS. Evo Morales no podía faltar a la cita, aunque ha quedado claro que su liderazgo está venido a menos, frente al protagonismo de la dupla gobernante.
El evento que tenía la intención de despertar temor en los sectores contrarios al MAS, particularmente Santa Cruz y Adepcoca, ha terminado siendo un adelantado acto de campaña electoral de Lucho y David, para quienes incluso han compuesto una canción con estribillos alusivos: “Yo lucho por mi país, junto a mis hermanos Lucho y David”, “somos pueblo, somos Lucho, somos David”.
“Jamás vamos a permitir, sobre nuestro cadáver, un golpe de Estado, hermanos y hermanas. La derecha siempre buscará excusas para debilitarnos y desgastarnos, con la complicidad de varios actores en la sociedad, hoy el censo politizado que sólo pretende beneficiar a unos cuantos”, dijo Arce en su discurso.
En todo caso, Arce habla de un fantasma porque nadie más que el Gobierno ve aprestos golpistas en Bolivia, salvo dos conflictos concretos que, con voluntad política, se resolverían en cuestión de horas y el Ejecutivo se ahorraría el esfuerzo logístico de reunir a una multitud en La Paz.
Cada vez con más frecuencia y de forma menos disimulada, los funcionarios públicos denuncian que les obligan a asistir a estas concentraciones, no solo dejando sus fuentes de laborales, sino gastando sus recursos para viajar a La Paz por un día.
Ante la evidencia de que los funcionarios públicos habían abandonado sus fuentes de trabajo para salir a marchar, empezando por los ministros, tuvieron que explicar que habían pedido vacación, para que nadie diga que están siendo pagados con los impuestos de todos para marchar en favor del MAS. No sólo eso, por la tarde se vio la distribución de fichas a los asistentes y la hilera de buses para llevar de retorno a los marchistas a sus regiones.
En todo caso, el esfuerzo fue vano porque la marcha no ha diluido los conflictos existentes y para lo único que ha servido es para afianzar internamente a la dupla gobernante frente a Evo Morales, que es el más interesado en recuperar el poder.
golpistas en Bolivia.



