Medio: La Razón
Fecha de la publicación: domingo 21 de agosto de 2022
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
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LA PAZ / 21 de agosto de 2022 / 18:06
Es falsa la dicotomía ‘masista vs. cruceño’, como si el cruceño no pudiera ser masista y el masista, cruceño.
SALA DE PRENSA
En la tónica discursiva actual de ciertos actores políticos opositores al Gobierno central se intenta emular, retomar, las condiciones de capital político ganado y que les era favorable en 2019-2020. Ese capital político ganado se ha disuelto en múltiples causas disociadas de los partidos políticos opositores al Movimiento Al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP). Las condiciones perdidas a partir del 18 de octubre de 2020, cuando el MAS-IPSP, con Luis Arce Catacora como candidato, retoma el poder ganando las elecciones generales, conlleva para las diferentes oposiciones la construcción de des-unión y polarización del país. Esa la hermenéutica de la batalla ideológica a la que se enfrentan cotidianamente los diferentes actores políticos del país.
A la vez, existe una tónica de ataque sistemático y coordinado hábilmente; desde el eco que generan los medios hegemónicos de comunicación con los voceros más recalcitrantes de la oposición política radical y troglodita (Creemos), pero también desde la oposición de la socialdemocracia colonial de Comunidad Ciudadana, buscando retomar las condiciones del clima social contrario al Gobierno nacional.
En este panorama se han impuesto discursos de intolerancia extrema y naturalización de la violencia para sostener posiciones políticas radicales por sobre otras posiciones divergentes. El caso del paro cívico en Santa Cruz de la Sierra es emblemático, porque permite ejemplificar a cabalidad la construcción discursiva intolerante. Mientras más violenta se constituye una medida de presión (paro cívico) más simboliza de forma confesa su pérdida de legitimidad, porque necesita de la violencia y el hostigamiento para cumplirse por la sociedad.
Algunas instituciones de Santa Cruz que se autoacreditan y autoproclaman como representantes de toda la ciudadanía cruceña piensan a su departamento como una isla en medio de la nada, como una víctima del nivel central de gobierno. Estos actores venden la narrativa falaz de un gobierno central que no quiere la realización de un Censo de Población y Vivienda. Lo cierto es que todos los niveles de gobierno, central, regional, departamental y municipal, quieren y necesitan un Censo; nadie se opone a su realización. Sin embargo, esta excusa y narrativa falazmente construida sirve de pretexto para violentar, vandalizar y volver a generar las condiciones de violencia de 2019- 2020, solo para arrebatarle alguna migaja de capital político que ostenta el Gobierno central, para poco a poco minar su estabilidad.
Otra construcción narrativa maliciosa que está primando en los discursos políticos es la falsa dicotomía de identidades forzosamente contrapuestas: masista vs. cruceño / cruceño vs. masista; como si el cruceño no pudiera ser masista y el masista no pudiera ser cruceño. Como si se trataran de identidades contrarias y antagónicas. En un Estado social democrático y constitucional de derecho, así como está garantizado el derecho al paro, también están garantizados todos los derechos políticos de afiliación. No se puede utilizar maliciosamente una identidad o afinidad política como excusa para calificar peyorativamente al rival coyuntural, justificando la violencia y vandalismo en su contra.
Todos estos dispositivos discursivos que tienen como finalidad atomizar la sociedad boliviana y fracturarla como en 2019-2020 deben ser combatidas en el plano ideológico discursivo, disputando el sentido común de la ciudadanía, develando la malicia e intencionalidad política hábilmente camuflada con la falsa bandera (excusa política de rearticulación contra gubernamental) del Censo.
(*)Gabriel Villalba P. es abogado, analista político



